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Nínive (actual Irak)

Nínive (actual Irak)

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Su descubrimiento sacó a la luz la gran biblioteca de los reyes asirios. Tras el expolio de ingleses y franceses, los robos y la degradación amenazan hoy los pocos tesoros que le quedan. Nínive se ha convertido en el archivo de Mesopotamia. Fue una importante ciudad del pasado cercana a la actual Mosul (Irak) Situada en la orilla oriental del río Tígris, se extendía a lo largo de 50 kilómetros, con una anchura media de 20 kilómetros que ahora ha dejado paso a una inmensa zona de ruinas.

En el II milenio a.C. Nínive era conocida desde Mesopotamia a Egipto por ser el lugar de culto de Ishtar, una diosa cuya estatua tenía supuestos poderes curativos. Pero su importancia no solo era religiosa. Al estar situada a orillas del río Tigris, pasaban por allí las rutas comerciales que unían el Mediterráneo y el Índico. Este tráfico hizo que la ciudad prosperara y creciera hasta convertirse en una de las más grandes de la Antigüedad. Y también en una de las más codiciadas por los reinos vecinos. Primero fue vasalla de Mitanni y, a partir de mediados del siglo XIV a.VC., de Asiria.

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Así lucía en la Antigüedad el Palacio Sin Rival de Nínive.

El rey Senaquerib la nombró capital imperial en 705 a.C. y la engrandeció con avenidas, plazas y jardines en torno a su residencia real, un gigantesco edificio que él mismo llamó Palacio Sin Rival. Nínive llegó a cubrir 7 kilómetros cuadrados, protegidos por una muralla con 15 puertas monumentales. Se cree que acogió hasta 100.000 habitantes, casi el doble que la Babilonia de entonces. En realidad, el yacimiento de Nínive cuenta con un perímetro de 12 kilómetros delimitados por la muralla y dos túmulos, Kuyunjik y Nebi Yunus. En la Biblia, el profeta Jonás describe Nínive como una ciudad “sumamente grande, de tres días de viaje”.

Pero ni siquiera un siglo pudo disfrutar Nínive de su momento de gloria. La violencia de las conquistas anteriores, desde Elam y Babilonia hasta Palestina y Egipto, acabó por pasar factura a los asirios. Su último gran rey, Assurbanipal, pudo sofocar la rebelión de la mayoría de estados sometidos, pero tras su muerte el Imperio se derrumbó en 15 años.

El golpe definido llegaría en el año 612 a.C. con la caída de Nínive. A los tres meses de asedio, medos y babilonios la redujeron a escombros y pusieron fin al Imperio neoasirio. Aunque algunas zonas volverían a ser habitadas, Nínive nunca se recuperó. La invasión árabe, que encumbró a Mosul como la gran ciudad de la zona en el siglo VII, hizo el resto: Nínive acabó sepultada por la arena y olvidada.

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Algunas partes de las murallas de Nínive siguen en pie.

Durante el siglo XVIII, los viajeros románticos llegaron a la cuencas de los ríos Tigris y Éufrates atraídos por la mítica Mesopotamia. La región era el escenario de algunos de los pasajes más famosos de la Biblia, como el Jardín del Edén, la Torre de babel o el viaje de Abraham desde la ciudad de Ur. También aparecía mencionada en los textos griegos y romanos, las principales fuentes históricas de que se valieron estos primeros exploradores.

En el año 1847, el inglés Austen Henry Layard desenterró en el túmulo de Kuyunjik las ruinas del Palacio Sin Rival de Senaquerib, entre cuyas estancias se encontraban miles de tablillas inscritas en cuneiforme. Su ayudante, Hormuzd Rassam, descubrió el palacio de Assurbanipal, con 26.000 piezas, aunque se calcula que en total las tablillas y sus fragmentos representan unos 10.000 textos, entre ellos algunos acadios, considerados los más antiguos conocidos.

Dónde dormir y comer: Ninawa International Hotel; Al-Ghabat, Mosul 1014 (Irak); teléfono: +9647710733330; info@ninevehhotel.com.

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Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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