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El Monasterio de la Cartuja, Colón y sus viajes al Nuevo Mundo

El Monasterio de la Cartuja, Colón y sus viajes al Nuevo Mundo

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La sevillana isla de la Cartuja, aquella que albergó la Exposición Universal de 1992, presume de contar con un templo religioso que conserva la sombra de Cristóbal Colón. La historia del Monasterio de la Cartuja (Calle Américo Vespucio 2) se remonta al siglo XV, mucho antes de que se convirtiera en uno de los símbolos de la Expo.

Franciscanos, cartujos, almohades, castellanos, genoveses y franceses impregnaron el lugar de estilos tan diversos como el mudéjar, el gótico, el renacentista, el barroco o el industrial decimonónico.

El templo fue utilizado en el siglo XII por los almohades para la fabricación de cerámicas en hornos alfareros de cocción aprovechando la abundancia de arcillas de la zona.

Uno de los huéspedes más afamados que tuvo el monasterio fue el conquistador de América, Cristóbal Colón, que preparó aquí, bajo el cobijo de Fray Gaspar Gorricio, sus expediciones al Nuevo Mundo.

Al parecer, el almirante plantó junto al edificio un ombú, un árbol cuya frondosa copa sigue recibiendo al viajero medio milenio después. Otras fuentes lo ponen en entredicho, y aseguran que lo plantó su hijo Hernando.

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Claustro mudéjar del Monasterio de la Cartuja./ José Luis Filpo Cabana

Inquilinos de lustre fueron asimismo, Felipe II, que usó La Cartuja como retiro espiritual, así como el resto de reyes españoles que estuvieron de paso por Sevilla y personas de renombre como Arias Montano (el bibliotecario de Felipe II en El Escorial) y Santa Teresa de Jesús.

En 1810, durante la invasión francesa durante la Guerra de la Independencia, el monasterio fue saqueado, haciendo desaparecer todo rastro decorativo, expulsando a los cartujos y siendo utilizado por el ejército galo como cuartel general. La iglesia se empleó como cuadra. Antes, el mortífero terremoto de Lisboa de 1755 afectó gravemente al edificio.

Ya a mediados del siglo XIX se crea en el lugar la fábrica de loza de estilo inglés por el comerciante ingles Carlos Pickman, que lo compró en 1840. Se levantaron los diez hornos de botella que otorgaron un plus de originalidad al conjunto monumental y estuvo funcionando en el monasterio hasta 1982.

El Monasterio de la Cartuja fue declarado Monumento Nacional en 1964, se transformó en pabellón real durante la Expo 92 y a partir de 1997 se convirtió en sede el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla.

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El ombú que al parecer plantó Cristóbal Colón o su hijo junto al monasterio./ Anual

El viajero que se acerque hasta el templo descubrirá un conjunto monumental de bella factura, rodeado de jardines y situado muy cerca del centro histórico. Podrá apreciar las distintas tendencias artísticas que lo componen como los restos mudéjares del claustro, los góticos de la iglesia y la sala capitular, renacentistas en zona de la celda del prior y algunas obras de escultura y restos barrocos por todo el recinto.

De vuelta al casco histórico de Sevilla, el viajero tiene ante sí un sinfín de lugares con historia recomendables para visitar, como la Catedral gótica, los Jardines Alcázares o la Casa de Indias, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Dónde dormir: H10 Corregidor Boutique Hotel; Calle Morgado, 17; 41003 Sevilla; teléfono: 954385111.

Dónde comer: Eslava; Calle Eslava, 3; 41002 Sevilla; teléfono: 954906568.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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