Home Comunidad Valenciana Mercado Central (Valencia)
Mercado Central (Valencia)

Mercado Central (Valencia)

0
2

Al lado mismo de la Lonja de la Seda, la joya gótico medieval que está considerada Patrimonio de la Humanidad, como un eco del bullicio comercial que resonó en aquellas bóvedas durante los siglos medios, se siente el guirigay del Mercado Central, cuyo símbolo, precisamente, es la cotorra que hace de veleta. Inaugurado en 1928, sus cúpulas de hierro, cristal y cerámica de hasta 30 metros de altura cobijan más de 350 tiendas de frutas, pescados, carnes y hortalizas; no mil, ni dos mil, como le adjudican algunas guías; en todo caso es el mayor mercado de Europa dedicado a productos frescos y el primero que permitió, ya en 1996, hacer la compra a través de Internet.

La Plaza del Mercado donde se cobija aparece dominada por la mole férrea y transitada, como una inmensa pajarera casi a diario, sobre todo los sábados por la mañana. Los arquitectos Francisco Guardia y Alejandro Soler levantaron entre 1914 y 1928 esta grandísima obra modernista, para lo cual hubo que dejar antes expedito un solar de más de 8.000 metros cuadrados, derribando el antiguo mercado y tres manzanas con 42 casas.

La llamativa cubierta de la lonja está constituida por originales cúpulas y techumbres inclinadas a diferentes alturas, mientras que el interior de mercado aparece revestido de diversos materiales como hierro, madera, cerámica y azulejos polícromos. La belleza del conjunto resalta especialmente gracias a la luz que se cuela por diversos puntos a través del techo y de las vidrieras de colores. Una parada obligada si se visita la capital del Turia.

mercado_central, valencia
Fachada del Mercado Central de Valencia./wikival

Quizá para compensar, el día de la inauguración se dio una comida en sus naves a más de 2.000 pobres, servidas por jóvenes de la elite social. Había que ver aquel banquete… Como hay que ver el mercado sobre las 11.30 horas, cuando más animado está. Y también en Navidad, cuando los productos compiten en ornamentación y los productos de la huerta con el colorido inmarcesible de los frutos representados en las cerámicas y vidrieras.

En las paradas exteriores del mercado el viajero puede encontrar una completa variedad de artilugios metálicos y de madera para hacer una buena paella. En unos pocos puestos exteriores se puede comprar comida para llevar, o si se desea probar algunas de las especialidades valencianas bascas en el arroz, así como tomar un zumo de naranjas exprimidas a la vista.

Los orígenes del Mercado Central se remontan a la época de la Valencia árabe. El desarrollo mercantil que alcanzó la ciudad y por extensión este lugar se consolidó alrededor del año 1344. Su fama, al igual que la que alcanzó la Lonja de la Seda, se extendió por toda Europa. Desde Francia, venían a Valencia a vender tejidos y encajes en la calle dels Drets, genoveses y malteses monopolizaban el negocio del lienzo en la calle Bolsería, mientras que suizos y alemanes eran expendedores de quincalla barata.

mercado_central_interior
Interior del Mercado Central./Diego Delso

Si el tufo a pescado y la visión de vísceras no resultan del agrado del viajero, puede encontrar un ambiente más aséptico y relajado en el Mercado de Colón (C/ Jorge Juan, 19), edificio también modernista de 1916 que fue rehabilitado en 2003 como centro de ocio, con cafeterías. restaurantes, galerías de arte y floristerías, muy fino todo y bienoliente.

De las aguas polares de L’Oceanogràfic a las sabanas del Bioparc. Del ya citado esplendoroso gótico de la Lonja a la arquitectura vanguardista de Santiago Calatrava. Un museo clásico, el de Bellas Artes, y otro de lo más moderno (el IVAM) Para pasear, los jardines del Turia. Dos citas con el mar: en el renovado puerto y en la playa de la Malvarrosa. Y un lugar para verlo todo desde el cielo: la torre de la Catedral, donde se custodia el Santo Grial. Todo eso y más es Valencia. Nunca decepciona.

fruta_mercado_central
Puesto de fruta del Mercado Central de Valencia./Montilleta

También resultan de interés sus fiestas más populares, las Fallas, con su fuego purificador de la primavera alrededor de los más de 370 monumentos que se plantan a lo largo y ancho de la ciudad. Uno de los actos más destacables que el viajero puede presenciar, dentro de los actos de las fiestas, es la Ofrenda de Flores, donde cientos de participantes desfilan durante dos tardes con sus trajes de falleros en homenaje a la patrona, la Virgen de los Desamparados.

Aparte de la ya citada Lonja, el viajero que se desplace hasta Valencia tiene la oportunidad de ampliar su visita con más excursiones. En la propia capital, se puede conocer el pasado romano de Valentia en el Museo de L’Almoina, las Torres de Serranos o las de Quart. Un viaje por la provincia brinda la oportunidad de conocer Montesa y su castillo medieval, o Bocairente y su medio centenar de ventanas excavadas artificialmente en la roca conocidas como las Covetes dels Moros.

Dónde dormir: Catalonia Excelsior; Barcelonina, 5; 46002 Valencia; teléfono: 963514612; excelsior@hoteles-catalonia.es.

Dónde comer: Central Bar; Mercado Central puestos nº 105 a 131; Plaza del Mercado s/n; 46001 Valencia; teléfono: 963829223.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

Comment(2)

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *