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Medina del Campo (Valladolid)

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La localidad vallisoletana de Medina del Campo merece una obligada visita solo para disfrutar de la historia que encierra en su interior dos espectaculares torres miradores, la de la Colegiata de San Antolín, de 1117, y la torre del homenaje del Castillo de la Mota, de casi 40 metros de altura. En esta fortaleza residió Juana la Loca antes de que el edificio albergara una prisión. Hernando Pizarro, César Borgia o el conde Aranda fueron algunos de sus ilustres reos. Hoy se puede visitar de martes a sábado por cuatro euros.

Por su parte, la monumentalidad de la Colegiata de San Antolín, obra de Juan Gil de Hontañón, custodia el pendón de los Reyes Católicos. Los orígenes del municipio castellano leonés se remontan a la época prerrománica y cuyo auge tuvo lugar en la Edad Media con sus famosas ferias y mercados de amplio renombre internacional.

La mayoría de ellos tenían lugar en la Plaza Mayor, un inmenso espacio abierto acotado por edificios asoportados, plenos de la oferta comercial y administrativa que marcan el pulso local. Aquí se concentran los grandes edificios representativos de los tres poderes tradicionales: el Municipio (Ayuntamiento), la Iglesia (Colegiata de San Antolín) y la Corona (Palacio Real).

En 1978, el casco histórico de Medina fue declarado Conjunto Histórico Artístico. La localidad vallisoletana es, además, la capital de la Denominación de Origen Rueda, importante zona dedicada a la elaboración de vino desde hace siglos en la comarca, donde hay más de 80 bodegas.

Aquella intensa actividad comercial que se desarrolló entre los siglos XV y XVI propició la construcción de numerosos edificios civiles y religiosos. De entre ellos destaca el Convento de Santa María Magdalena, que cuenta con un templo gótico decorado con bellos frescos de Luis Vélez, además de un magnífico Calvario realizado por el escultor Esteban Jordán.

En lo que respecta a la arquitectura civil, uno de los edificios más singulares es el Palacio de los Dueñas, una construcción renacentista provista de un espectacular patio columnado de dos plantas.

Una visita aparte también merecen las Reales Carnicerías, una construcción del siglo XVI autorizada por los Reyes Católicos destinada a la venta de carnes. Para relajarse, nada mejor que dejarse llevar hasta el Palacio Balneario de Las Salinas, a las afueras de Medina del Campo. Sus aguas termales están calificadas como las más mineralizadas del mundo.

La relación de Medina del Campo con monarcas, personajes de la Corte y otras figuras destacadas es, quizás, su mayor singularidad. Aquí nacieron tres reyes aragoneses (Fernando I de Antequera, Alfonso V y Juan II), y también aquí dieron sus últimos pasos Leonor Urraca de Castilla (esposa del de Antequera y reina consorte de Aragón) y la mismísima Isabel la Católica.

Esta última, además, redactó entre los muros del Palacio Real sus últimas voluntades. Un testamento en el que nombraba como regentes de Castilla a su hija Juana la Loca y a su marido Fernando el Católico.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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