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Por tierras del Marqués de Villena (Cuenca)

Por tierras del Marqués de Villena (Cuenca)

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El recuerdo del Marqués de Villena, el hombre más rico y poderoso de la España de mediados del siglo XV, sigue muy vivo en esta comarca del suroeste de Cuenca donde levantó dos importantes fortalezas. Quien las visita no solo oye ecos de guerras, sino también las voces en la lejanía de don Juan Manuel, Jorge Manrique y Fray Luis de León.

El marqués de Villena tenía castillos por doquier, pero aquí, en La Mancha conquense, tuvo dos que fueron muy especiales, para él y para la historia de España: el de Belmonte, su villa natal, y el de Castillo de Garcimuñoz, donde murió luchando el poeta Jorge Manrique. Yendo de una a otra fortaleza, que apenas distan 40 kilómetros, se descubre la insospechada monumentalidad de Villaescusa de Haro, las ruinas de un tercer castillo y unos bellos paisajes agrícolas que poco han cambiado desde que estas tierras las araban los romanos.

En un cerro con vistas de águila sobre la población, y unido a ella mediante una larga muralla, está el castillo de Belmonte, que el marqués de Villena se hizo a capricho, con unos interiores palaciegos decorados con espléndidos artesonados mudéjares. Y con filigranas escultóricas, como el bestiario medieval de la capilla. Eugenia de Montijo, heredera de la casa de Villena, se gastó un millón y medio de pesetas de 1870 en esta fortaleza que, además, ha sido escenario de películas como El Cid (1961), protagonizada por Charlton Heston y Sofía Loren.

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El castillo de Belmonte (Cuenca)./PMRMaeyaert

El viajero amante de la historia, aparte de ver el castillo, puede pasear por las acicaladas calles y plazas de Belmonte, y asomarse a la colegiata que construyó el marqués de Villena, y al vecino palacio donde nació en 1419. Este último lo había levantado un siglo antes el infante don Juan Manuel. Hoy es un flamante hotel. A escasos cien metros de aquí, en la calle que lleva su nombre, nació Fran Luis de León. También hay que visitar aquí la pequeña catedral, el claustro del palacio Viejo, la monumental puerta de Chinchilla, la plaza del Pilar o la plaza de Correos.

Si sorprende el empaque monumental de Belmonte, más aún lo hace el de la vecina Villaescusa de Haro, un pequeño lugar del pocos viajeros han oído a hablar y que resulta que estuvo a punto de tener universidad en tiempos de Isabel la Católica, a la que apoyó en su lucha dinámica contra la Beltraneja.

Al final, al morir la reina, la universidad fue para Alcalá de Henares, pero Villaescusa se quedó con el edifico colegial y con otros muchos testimonios pétreos de su pasada grandeza: la iglesia de San Pedro Apóstol, con su magnífica capilla de la Asunción, de estilo gótico isabelino; el pósito; el palacio de los Ramírez; el convento de los Dominicos; los lavaderos porticados, la fuente que dicen romana…

Pensar que por estas calles solitarias corretearon antaño los 14 obispos cuando eran niños inunda el alma de manriqueña melancolía. Carretera de Cuenca adelante, al cruzar el Záncara, se descubren a la izquierda, sobre una colina ribereña, las ruinas del castillo de Haro, que no fue el marqués de Villena, sino de la Orden de Santiago. Y 14 kilómetros después, se atisba en la lontananza la silueta inconfundible del castillo de Garcimuñoz, con el campanario de la iglesia aupado sobre uno de los cubos de la fortaleza.

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Ayuntamiento de Villaescusa de Haro.

En este castillo, cuando aún era de yeso, pasó sus últimos años escribiendo el infante don Juan Manuel. El marqués de Villena lo hizo de piedr y los Reyes Católicos lo desmocharon, como castigo por haber apoyado aquel a la Beltraneja. A tres kilómetros, en el camino de la Nava, un monolito con una cruz de hierro y una inscripción señala el sitio exacto donde Jorge Manrique, partidario de Isabel, cayó herido de muerte, de un lanzazo que le dio un hombre del marqués.

Deambular con arrebato y pasión por la provincia de Cuenca depara otros destinos de indudable interés para el viajero amante de la historia. Sin duda, Lo Hueco, un yacimiento de fósiles considerado la Atapuerca de los dinosaurios, es un buen reclamo. Existen muchos otros más, de factura romana como el espléndido mosaico romano de Noheda, o lugares de atractivo encanto, como Moya o Alarcón.

Dónde dormir: Insula Barataria; C/ Los Molinos, 12; 16640 Belmonte (Cuenca); teléfono: 967810041.

Dónde comer: Las Rejas; Calle Gral. Borrero, 41; 16660 Las Pedroñeras (Cuenca); teléfono: 967161089.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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