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Mahón: la isla que ocuparon los ingleses (Menorca)

Mahón: la isla que ocuparon los ingleses (Menorca)

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Es, sin duda, una de las ciudades más atractivas de todo el Mediterráneo. Mahón, la capital de Menorca, emplazada en un bello puerto natural y rodeada por el Parque Natural de s’Albufera d’Es Grau, Illa d’en Colom i Cap de Favàritx, ofrece al viajero un nutrido patrimonio arqueológico y arquitectónico, fruto del paso de púnicos, romanos, moros y cristianos, de la ocupación inglesa (siglo XVIII) y de las fortunas amasadas por los contrabandistas.

Fundada por uno de los generales cartagineses y hermano de Aníbal, Magón (de ahí su toponimia), la ciudad, una vez anexionada por los romanos, fue conocida como Portus MagonisEn el año 74 el emperador Vespasiano la elevó a la categoría de municipio debido a su próspera actividad comercial. Fue cristianizada en el 417 por una comunidad judía, convertida por el obispo Severo.

Mahón sufrió, en el siglo XVI, un gran saqueo por parte de los corsarios de Barbarroja. También resultó tomada por los británicos en 1708 durante la Guerra de Sucesión española y cedida oficialmente a raíz del Tratado de Utrecht.

Puerto de Mahón./Henning Schröder

En el puerto menorquín, con cinco kilómetros de costa, el visitante, amén de hallar unos cuantos bares, restaurantes y terrazas, puede encontrar el castillo de San Felipe (hoy museo militar) En el casco antiguo, en concreto en el entorno de las plazas de Colón, Sant Francesc y Miranda, se concentran casas burguesas, algunas de estilo inglés e iglesias góticas reconvertidas en barrocas.

En la orilla norte del puerto se encuentra La Mola o Fortaleza de Isabel II, que es una de las mayores fortificaciones europeas del siglo XIX. Sus obras se iniciaron en 1847, con la idea de defender adecuadamente la ciudad ante las amenazas inglesas de volver a Menorca.

Centro histórico de la ciudad menorquina./ Hening Schröder

En medio del puerto, el recinto del Lazareto es un monumento de primera categoría. Se trata de una recia fortificación de finales del XVIII que se levantó para protegerse de las pestes y las enfermedades que portaban antaño las embarcaciones que llegaban al puerto.

S’Esplanada, uno de los centros vitales de Mahón, fue la plaza de armas de un acuartelamiento británico. El conjunto monumental más importante del municipio se encuentra en el solar antiguo de la ciudad. Aquí se levantan la iglesia de Santa María, el Ayuntamiento, el edificio de principal de Guardia (un colorido y típico ejemplo de edificio barroco afrancesado) y, a pocos metros, el convento del Carme.

Una calle típica de Mahón./ quaintwood

Si el viajero sigue por la calle de Isabel II, a la que se llega desde la plaza del Bastió, se alcanza el Convento barroco de Sant Francesc (1719-1792), que fue erigido sobre otro templo gótico de 1459. La iglesia actual del cenobio se ha convertido en iglesia parroquial. Es de nave única aunque con fachada precedida por una portada gótica.

Como otros edificios religiosos, el monasterio sufrió en 1835 la desamortización y hoy alberga el importante Museo de Menorca, de gran riqueza arqueológica, histórica y etnológica.

Parroquia del Carmen.

La primera es, después de la catedral de Ciudatella, el templo más conocido de la isla. Cuando el otomano Barbarroja atacó y saqueó la ciudad, el edificio quedó muy dañado. Su fachada oriental da a la plaza de la Conquesta, que tiene una estatua que representa al rey Alfonso III, quien incorporó la isla al Reino de Aragón.

Los aficionados a los cócteles deben visitar las destilerías del famoso gin mallorquín que se sigue fabricando por el método inglés, consecuencia de la invasión y fugaz ocupación británica de la isla, apenas setenta años, en el siglo XVIII. También encantador resulta el cementerio de los Ingleses. Aquí yacen marineros estadounidenses que fallecieron durante las estancias de los US Navy entre 1818 y 1870.

En los alrededores de Mahón pueden visitarse también diferentes yacimientos arqueológicos, como es el caso del Talatí de Dalt, con su taula (monumento ceremonial de época talayótica con forma de T) de hacia el 1300 a.C. y varios talayots.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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