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Los diez sitios con más historia de Cataluña (II)

Los diez sitios con más historia de Cataluña (II)

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Como todas las comunidades autónomas que integran el territorio hispano, Cataluña es una de la que puede presumir de más historia a sus espaldas. Muchos rincones de singular encanto incomparable de sus cuatro provincias atesoran un pasado legendario, desde sus encantadores pueblos de pescadores y sus playas a los picos escarpados del Pirineo. Si hace un par de días Lugares con historia ya recomendó la primera parte de los 10 lugares con más historia de Cataluña, hoy se cierra la segunda parte con otros cinco destinos de memoria obligada. Aunque hay otros muchos sitios más, sin duda, que merece la pena visitar.

6. La Barcino romana (Barcelona)
Fundada en época de Octavio Augusto para servir de capital administrativa de la provincia de la Tarraconensis diez años antes de la llegada del considerado como Mesías por los cristianos, la antigua colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino se levantó sobre la cima del menudo monte Tàber, un paraje situado junto al puerto natural del Rubricatum Flumen, el actual río Llobregat y que ahora lo ocupa el Barrio Gótico de la Ciudad Condal. El primer emperador de Roma erigió Barcino para premiar a sus veteranos centuriones tras las Guerras Cántabras con una plácida y merecida jubilación.

Como muchas otras ciudades fundadas por los romanos, Barcino pasó a disponer de un recinto de tipo cuadrangular de unas 12 hectáreas, que se modificó tras las destrucciones que padeció la ciudad. Al parecer, el cardo máximo comprendía desde la puerta que se abría a la actual Plaza Nueva hasta la calle Regomir. El decumanus o eje menor abarcaba de la plaza del Ángel hasta el cruce de Call y Aviñón. Barcino, cuyo foro se situaba en la actual plaza de Santiago, alcanzó su máximo desarrollo en la época del emperador hispano Trajano (años 98-117) El lugar de esparcimiento público contaba con un templo (en la calle Paradís), pero los arqueólogos no han encontrado la curia, ni el mercado, ni la basílica. Sospechan que están soterrados bajo la plaza de San Jaime, donde nunca se ha excavado, o un poco más arriba, es decir, bajo el Palau de la Generalitat.

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Una de las puertas de entrada a la antigua ciudad romana de Barcino.

La plaza del Rey puede ser el punto de partida de la Barcino romana. El circuito arqueológico pasa por un ‘barrio industrial’ con talleres y factorías dedicadas a actividades artesanales. Se puede visitar el interior de dos talleres del siglo II dedicados a lavar y teñir la ropa. Después de atravesar una calle, el cardo minor, que llevaba al foro, el viajero entra en una factoría del siglo III donde se hacía salazón de pescado y el ‘exquisito’ garum. Después se llega al barrio cristiano, donde se localizaba el Grupo Episcopal, uno de los mejor conservados de toda la península ibérica. De entre la memoria romana que perdura en forma de restos en Barcelona sobresalen varias columnas corintias de lo que era antiguamente el ciclópeo templo consagrado a Augusto. Construido a principios del siglo I, tenía 35 metros de largo y 18 de ancho. Las ceremonias en honor al emperador se realizaban en el exterior del templo.

7. Monasterio Poblet, el panteón de los reyes de la Corona de Aragón (Tarragona)
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se trata de uno de los mejores ejemplos de la arquitectura religiosa no solo de Cataluña, sino de España y también de Europa. El monasterio de Poblet, una de las joyas más preciadas de la arquitectura europea, está en los términos de Vimbodí, en la cuenca del Vallés. Ramón Berenguer IV pensó que aquí, en las tierras del Populetum (alameda), a orillas del río Pruners y a los pies de la sierra de Prades, confluían tres máximas básicas e indispensables (un lugar aislado, con agua abundante y un extenso entorno para la agricultura) para que la orden del Císter pudiera levantar el templo. Su construcción comenzó en el año 1163 y se le cercó de murallas en el siglo XIV. Se accede a él por la Puerta Real, flanqueada por dos torres en forma de prisma.

Fue fundado por Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y príncipe de Aragón, quien lo cedió a la orden del Císter. Los reyes de Aragón lo escogieron como panteón real y se convirtió en uno de los centros culturales más destacados de la Edad Media, en la que cobró especial relevancia su biblioteca. Es un conjunto monumental de enorme valor. Sus edificios más relevantes datan de los siglos XIII al XV. El monasterio es como una pequeña ciudad defendida por tres murallas sucesivas. Lo más relevante es el claustro (siglos XII y XIII) de estilo románico con bellos capiteles historiados y tumbas medievales. A lo largo de sus galerías, el viajero encontrará la monumental cocina, el refectorio, la fuente, la biblioteca (una de las más importantes de Europa en su momento), el calefactorio donde los monjes hacían tertulia y la enorme sala capitular.

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El monasterio de Poblet (Tarragona)

En el crucero, el viajero se topará con el grupo escultórico funerario más importante y rico de la Cataluña gótica, con sepulcros de diferentes monarcas de Aragón, entre ellos Alfonso V El Magnánimo y Martín I El Humano, que se construyó aquí mismo un palacio. Fue mandado construir por Pedro el Ceremonioso en 1340, en el que llegó a haber hasta 16 yacentes.

8. Montserrat, el Grial que buscaron los nazis (Barcelona)
A medio centenar de kilómetros de Barcelona se encuentra la montaña de Montserrat, situada entre las comarcas del Anoia, del Baix Llobregat y del Bages. El nombre procede de la característica forma de la montaña en la que se enclava, que recuerda a los dientes de una sierra. En el privilegiado emplazamiento de Montserrat, ocupando una mesetilla a media altura, se levanta un complejo que incluye un monasterio con sus dependencias, una basílica y diversas instalaciones para los peregrinos y visitantes, zona comercial, cafeterías, restaurantes, alojamiento y aparcamientos.

El conjunto de Montserrat pudo ser, en su origen, hacia el siglo XI, un humilde cenobio benedictino habitado por santos varones que escogían la vida de oración y mortificación en aquel lugar. El cenobio fue creciendo en importancia y en 1411 consiguió independizarse del monasterio de Ripoll, del que dependía administrativamente. La basílica de Montserrat, de una nave, con capillas laterales, parece relativamente moderna porque su fachada es de 1901, pero el edificio contiene algunos vestigios del primitivo santuario del siglo XVI que resultó destruido durante la Guerra de la Independencia y fue reconstruido en la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX. En la actualidad viven casi un centenar de monjes.

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Monasterio de Montserrat./Gyrofrog

Parte de la historia de Montserrat está vinculada al régimen nazi. La Ahnenerbe, la sección ocultista de las SS, siguió el rastro en nuestro país del Arca de la Alianza y el Cáliz de Cristo, ‘armas’ que harían invencible al Tercer Reich. Estas codiciadas piezas eran consideradas como objetos de poder que les permitirían dominar el mundo.Y la incesante búsqueda del vaso que supuestamente Jesucristo utilizó en la Última Cena llevó a Heinrich Himmler, su comandante en jefe, a merodear por Montserrat. El segundo führer quiso visitar los pasadizos subterráneos de la montaña, muy cercana a Montsegur (donde el ocultista Otto Rhan lo buscó con ahínco por su vínculo con los cátaros), pero el padre Ripol, que hacía de anfitrión, rechazó la solicitud.

9. Ullastret, uno de los yacimientos iberos más importantes del Mediterráneo (Gerona)
La cultura ibérica alcanzó niveles urbanos de gran envergadura en la zona de Cataluña. Un ejemplo muy destacable lo tiene el viajero en Ullastret, donde dos poblaciones, Puig de Sant Andreu y la Illa d’en Reixach, y una necrópolis (Puig de Serra) compartían un mismo territorio. Grandes murallas, calles empedradas, viviendas suntuosas, incluso una acrópolis coronada por un templo demuestran que los iberos asimilaron las influencias clásicas elaborando su propio modelo social y cultural. El importante yacimiento arqueológico de Ullastret abarca varias épocas: desde la transición de la Edad del Bronce al Hierrro hasta el asentamiento ibero y la colonización griega.

En la parte más alta de Ullastret hay una acrópolis con tres templos (datados entre los siglos V-III a.C.) y dos cisternas para el aprovechamiento del agua de lluvia. La ciudad se extiende por la falda de la montaña, con calles que siguen las curvas de nivel, casas, silos, fuertes murallas y su pequeño museo. El poblado vivió su mejor momento en el siglo IV a.C. y fue abandonado en el siglo II a.C. Puig de Sant Andreu y la Illa d’en Reixach constituyen la única ciudad ibérica bien conocida y excavada en Cataluña y uno de los yacimientos indígenas de época protohistórica más importantes del Mediterráneo Occidental. Ullastret es un magnífico ejemplo de la arquitectura militar de los iberos.

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Restos de la antigua ciudad ibera de Ullastret.

10. El Vilars de Arbeca, un fortín inexpugnable (Lérida)
En la comarca de Les Garrigues, cerca del pueblecito olivarero de Arbeca, se ha encontrado un pequeño e interesante poblado prehistórico, en realidad un castillo (la Fortalesa), Els Vilars de Arbeca, cuyo poblamiento abarca desde el siglo VIII a.C. hasta el año 325 a.C. El poblado parece diseñado por un ingeniero militar de carácter moderno: su muralla circular, de cinco metros de ancho y otro tanto de altura, estaba flanquea por 12 grandes torres de frente semicircular. Un foso inundable de 15 metros de anchura y cuatro de profundidad rodeaba el castillo. Sus características de defensa hacían del recinto una fortaleza casi inexpugnable.

El terreno comprendido entre la muralla y el foso estaba guarnecido con piedras clavadas al tresbolillo (es decir, los denominados ‘caballos de Frisia’) para imposibilitar los movimientos de un atacante que hubiera salvado el foso. Las viviendas se apoyaban en la muralla, lo que delimita una calle circular. En el espacio central hay otras viviendas en torno a una gran cisterna. Habitado ininterrumpidamente durante 400 años, desde la Primera Edad del Hierro, Els Vilars adoptó la cultura íbera 200 años después de su fundación. De aquí nació el pueblo de los ilergetes, quienes tuvieron a Indíbil y Mandonio como principales representantes.

El yacimiento está declarado Bien Cultural de Interés Nacional porque se trata de un conjunto histórico y monumental excepcional, único en nuestro país. Y es que hace casi 3.000 años ya estaba ocupado este territorio. Sus habitantes levantaron paredes, torres, casas, hornos, plazas y calles, todo ello rodeado por una muralla que los protegiese del enemigo. El poblado dejó de ser aldea para transmutarse en fortaleza.

Dónde dormir: El Fort; C/ Presó, 2; 17114 Ullastret (Gerona); teléfono: 972757773.

Dónde comer: Hostal Restaurant Guilleumes; C/ Guilleumes, 3; Monistrol de Montserrat (Barcelona); teléfono: 938284065.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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