Home Andalucía Los diez sitios con más historia de Andalucía (II)
Los diez sitios con más historia de Andalucía (II)

Los diez sitios con más historia de Andalucía (II)

0
0

Andalucía cuenta con un patrimonio histórico excepcional, fruto de muchos siglos de esplendor y de riqueza cultural. Desde tiempos antiguos, Andalucía ha sido tierra de encrucijada para culturas de procedencia remota y crisol de mezcolanza para nuevas civilizaciones. El patrimonio artístico actual es el testimonio vivo de su pasado vigoroso y trascendental, capaz de ofrecer aún una visión creativa y sensual, repleta de emociones y de enseñanzas perennes. Lugares con historia completa la segunda parte de los diez sitios con más historia de Andalucía, tras los primeros cinco lugares vistos el sábado pasado. Cierto que hay muchos más, pero no caben todos aquí…

1. Los Millares (Almería)
El viajero que deambule por tierras almerienses no debe perderse una visita a Los Millares, un poblado prehistórico que floreció entre los años 2600 y 1800 antes de Cristo, aproximadamente. Se ubica en el término de Santa Fe de Mondújar, bien señalizado, no tiene pérdida. Llegó a comprender más de un milenio en el tiempo desde el sudeste peninsular hasta Portugal. La importancia de este yacimiento y tipo de cultura neolítica es capital. Algunos sepulcros tipo tholos (construcción megalítica tipo dolmen con galería y sala circular) de aquí, como el denominado Tumba 19, están datados del año 2430 a.C. Nada menos que mil años antes que los primeros hallados en Micenas (Grecia), fechados en 1450 a.C.

El poblado, cuya fortaleza tiene cuatro metros de alto por 310 metros de ancho y a la que puede accederse de forma cómoda en automóvil, está situado en un promontorio defendido por los barrancos del cauce del río Andarax y la rambla de Huéchar. Esta estratégica posición le permitía controlar las vías de acceso. Desde el promontorio se pueden observar hasta un total de 15 fortines exteriores emplazados en las elevaciones cercanas. En Los Millares destacan las necrópolis con tumbas colectivas en cuevas artificiales. Las cámaras mortuorias son de falsa bóveda y se comunican por pasadizos de losas de piedra a las que se entra por un recinto en el que posiblemente se realizaban los ritos funerarios.

Los_Millares_recreacion_cuadro-Jose Mª Yuste, de la fotografía (Tuor123). Miguel Salvatierra Cuenca, autor de la ilustración
Recreación virtual de cómo era el poblado de Los Millares.

2. Palos de la Frontera (Huelva)
El 3 de agosto de 1492 Cristóbal Colón y su pequeña flota salían del puerto de Palos de la Frontera camino de la aventura, dejando a este lugar de la provincia de Huelva en un glorioso lugar en las páginas de la historia. Con el almirante genovés iban dos hijos de Palos, Martín y Vicente Alonso, los hermanos Pinzón. Si algún lugar merece la pena ser visitado en Palos de la Frontera, sin duda, ese es el Museo de las Carabelas. Tiene un significado marinero, porque desde este lugar partieron las naves para el descubrimiento de América. La joya del sitio son las réplicas de la Niña, la Pinta y la Santa María, construidas en 1992 para celebrar la conquista del Nuevo Mundo.

En su sala de exposiciones se puede conocer la navegación del siglo XV y la correspondencia de Colón con los Reyes Católicos, cartas de navegación, rutas, tratados de delimitación o mapas. También se puede disfrutar de un recorrido por los oficios artesanales de la Huelva tradicional. También es de obligada visita la Casa-museo de Martín Alonso Pinzón. En la iglesia mudéjar de San Jorge (siglo XV), oyó misa Colón antes de embarcarse. Está declarada Monumento Nacional, lo mismo que La Fontanilla, una fuente cubierta por un templete mudéjar, lugar donde Colón se aprovisionó de agua para su larga aventura.

3. Úbeda y Baeza (Jaén)
Cualquiera que visite la provincia de Jaén podría perderse por los cerros de olivares que rodean Úbeda y Baeza, verdaderas referencias del Renacimiento peninsular, como atestigua su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2003. Úbeda debe su nombre a Abd al-Rahman I, quien la llamó Madinat Ubbadat al-Arab o Úbeda de los Árabes. En manos de unos y otros, fue conquistada por Fernando III en 1233. De su paso como enclave estratégico, la ciudad conserva su defensa amurallada, que llegó a tener 48 torres. La mayor parte se conserva detrás de la Iglesia de Santa María de los Alcázares.

catedral el salvador úbeda
Catedral de El Salvador de Úbeda (Jaén)

La iglesia de San Pablo permite admirar el esplendor del gótico jienense, y contiene además la magnífica capilla, ya renacentista, de los Vago, una de las primeras obras de Andrés de Valdivia, autor del edificio más emblemático del Renacimiento, el Hospital de Santiago (siglo XVI), conocido como el ‘Escorial andaluz’. En él se localiza la Sacra Capilla de El Salvador, con un arco de gran valor arquitectónico. Destacan, asimismo, el palacio del Deán Ortega, hoy Parador Nacional de Turismo, y el palacio de las Cadenas, sede del Ayuntamiento, que forman, junto a la iglesia de El Salvador, la plaza de Vázquez Molina, un conjunto repleto de armonía.

Junto a ella se extiende Baeza, antigua Beatia, ciudad de los vicienses, que llegó a ser reino de taifa, la Bayyasa musulmana de donde se dice que huyeron los fundadores del Albaicín granadino. El municipio posee un impresionante legado renacentista patente en la catedral, edificación medieval. Su retablo barroco, de Alonso Rodillo, es espectacular. La iglesia de San Andrés, del primer Renacimiento, cuenta con nueve tablas del siglo XV. Cerca de la iglesia de Santa Cruz se localiza el palacio de Jabalquinto, con fachada hispano-flamenca. Del mismo periodo es el arco de Villalar, en la Puerta de Jaén, que conmemora la victoria de Carlos V sobre los comuneros.

4. La Córdoba romana y Medina Azahara
Viajar a Córdoba significa viajar en el tiempo a través de las distintas civilizaciones que fueron conquistando la Península Ibérica. Su patrimonio arqueológico, histórico y cultural es de un valor incalculable, por ello se ha convertido en un museo al aire libre y en una de las ciudades Patrimonio de la Humanidad más visitadas del país. La ciudad de Séneca, Maimónides y Góngora es reflexiva, pero también alegre con mesura, belleza sin exceso y, desde luego, más romana que mora.

Sin desdeñar su esplendoroso califato en tiempos de la dominación árabe en la Edad Media, sin duda, una de las partes más características de la ciudad andaluza es su anterior faceta romana. Fundada por el general Claudio Marcelo entre los años 169 y 152 a.C. bajo el nombre de Corduba, llegó a ser una de las urbes más importantes de la provincia Bética romana. Fue el primer emperador de Roma, Octavio Augusto, quien la hizo resurgir después de haber sido destruida tras la guerra de Julio César y los hijos de Pompeyo. No hay que olvidar que aquí nacieron Séneca, Lucano, Lucio Cornelio y Cayo Valerio, entre otros personajes de lustre.

La urbe llegó a ostentar la capitalidad de la provincia Hispania Ulterior, lo que da fe de su importancia. De la época romana todavía quedan algunos vestigios repartidos por la ciudad. Uno de ellos es el templo romano de la calle Claudio Marcelo, el más grande de la época. Es de estilo corintio y en la actualidad se pueden apreciar 11 columnas, las escaleras y un altar, reconstruidos a mediados del siglo pasado. También emerge el Puente Romano que atraviesa el río Guadalquivir o el anfiteatro, uno de los más grandes de Hispania y de de todo el Imperio (poseía un eje de 178 metros de longitud), con una capacidad para aproximadamente 50.000 espectadores.

cordoba_puente_romano
El Puente Romano de Córdoba, con la Mezquita al fondo./Panchurret

Visitar la Córdoba romana significa también conocer los espectaculares mosaicos (como el de Polifemo y Galatea) que se conservan en los espectaculares jardines que del Alcázar de los Reyes Católicos. No menos notables restos romanos alberga el Museo Arqueológico, situado en el palacio de los Paéz de Castillejo. Su principal reclamo es la escultura de mármol de la divinidad de Mitra que degüella a un toro sagrado (siglo II), procedente de la localidad de Cabra.

A escasos cinco kilómetros de Córdoba se hallan las ruinas de Medina Azahara, la ciudad palaciega comenzada en 936 por Abderramán III con intención de superar las ciudades palatinas de los grandes soberanos de Oriente. Está declarada Monumento Nacional. La magnitud de la obra califal se manifiesta en la lista de los materiales empleados en su construcción: por ejemplo, las 4.000 columnas, muchas de mármoles de colores. No faltaban estanques, lagos, residencias, cuarteles, escuelas, baños, caballerizas, almacenes y mercados.

La esplendorosa ciudad cordobesa de Al-Ándalus contaba con 112 hectáreas de una superficie y disposición casi rectangular. Se levantó sobre terrazas escalonadas que aprovecharon la inclinación de la montaña andaluza y se dividió en tres partes. El Alcázar real se situaba en la más superior y la intermedia, mientras que la zona más baja se reservó para viviendas y la mezquita, edificada extramuros. También fuera de las murallas, la urbe se prolongaba en parques y huertos en los que crecían las más variadas especies de árboles.

13.000 funcionarios y 4.000 esclavos y pajes habitaban Medina Azahara. Intramuros, merece la pena visitar la sala del trono, cuyo techo estaba forrado de láminas de oro y las paredes y suelos de mármoles de colores. En el centro había una fuente de mercurio que, al agitarse, reflejaba las luces del sol como si la habitación se moviera.

Casa_de_Indias_y_catedral_sevilla
La Casa de Indias, junto a la catedral de Sevilla./IgnisFatuus

5. La Casa de Indias (Sevilla)
Entre los siglos XVI y XVII Sevilla detentó el monopolio del comercio con América y Filipinas, lo que la convirtió en la capital de Europa. A falta de una lonja comercial adecuada, los mercaderes procedentes de toda Europa hacían sus tratos en el entorno de la catedral, especialmente en las gradas que la rodean y en el patio de los naranjos. Las reiteradas protestas del cabildo catedralicio, que no dejaba de importunar al rey con memoriales de protesta y alusiones al pasaje evangélico en el que Jesús arroja a los mercaderes del templo, determinaron que, ya en época de Felipe II, se mandara construir un edificio mercantil en la vecindad de la catedral.

El encargado de la obra, Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial, diseñó un edificio de planta cuadrada (56 metros de largo) con patio interior y dos plantas abovedadas comunicadas por una monumental escalera. Se asienta en la calle Fray Ceferino González sobre una lonja rodeada de fustes de piedra con cadenas. El histórico edificio, terminado en 1646, alberga hoy el Archivo General de Indias, creado en 1785 por orden de Carlos III, que custodia los 40.000 legajos y cerca de 3.400 piezas de mapas, dibujos y planos que generaron cuatro siglos de historia americana. En total, alberga unos ochenta millones de páginas de documentos originales que ocupan ocho kilómetros lineales de estanterías procedentes del antiguo Consejo de Indias y Secretarías de Despacho, Casa de la Contratación y Consulados de Sevilla y Cádiz.

Dónde dormir: Hostal Restaurante La Niña; Calle de Juan de la Cosa, 37; 21810 Palos de la Frontera (Huelva); teléfono: 959530360.

Dónde comer: Asador de Santiago; Av de Cristo Rey, 4; 23400 Úbeda (Jaén); teléfono: 953750463.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *