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Los castillos con más historia de España (I)

Los castillos con más historia de España (I)

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Se convirtieron por excelencia en el símbolo del poder secular que ejercieron reyes, señores y caballeros durante la Edad Media. En España fueron fortalezas de leyenda donde habitaron personajes que han marcado su pasado, desde Guzmán el Bueno hasta el Cid Campeador. Junto a las catedrales góticas, los castillos se erigieron en el hito imprescindible de la representación arquitectónica del Medievo europeo.

Una buena parte de la historia de nuestro país viene marcada por la significación que alcanzaron estos emplazamientos defensivos levantados contra el invasor musulmán o el avance cristiano en el periodo conocido como la Reconquista de la península ibérica.

España cuenta con algunos de los castillos mejor conservados del mundo. Su presencia retrotrae al viajero a una época de caballeros, justas y trovadores. Fortalezas como Loarre, Gormaz, Manzanares el Real, la Mota o Calatrava la Nueva ofrecen, además de una lección de historia y leyendas, un recorrido cultural por las poblaciones que las circundan, el carácter de sus gentes, los magníficos entornos naturales de los alrededores y el folclore o las tradiciones del lugar donde se ubican. Resultan de obligada visita.

Dos de las fortalezas con mayor historia de España se vinculan a los Reyes Católicos. Ambas se localizan en la comunidad autónoma de Castilla y León, en concreto en la provincia de Valladolid. En el castillo palacio de Tordesillas (la conocida ciudad del tratado donde España y Portugal se repartieron en 1494 las tierras conquistadas del Nuevo Mundo), los Reyes Católicos mantuvieron encerrada 46 años, hasta su muerte en el año 1555, a la reina legítima de Castilla, Juana la Loca. El drama turístico de Tordesillas es que de la residencia real construida durante el reinado de Enrique III no queda nada en pie.

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Castillo de la Mota, en Medina del Campo (Valladolid)./José-Manuel Benito

Antes, la hija de Isabel y Fernando habitó en el castillo de la Mota, en Medina del Campo, una estupenda fortificación gótico-mudéjar de ladrillo (siglo XIV), que nos remite a una época en que la naciente artillería obligaba a replantear el diseño de los castillos: con amplio y profundo foso que se salva por un puente levadizo, murallas sucesivas, amplio patio de armas y potente torre del homenaje (de 40 metros de altura). En el famoso Mirador de la Reina Isabel de Castilla oteaba sus vastos dominios. Luego, el castillo se transformó en prisión; Hernando Pizarro, César Borgia o el conde Aranda fueron algunos de sus ilustres reos.

En la provincia de Valladolid se suma otra fortificación que no escapa al interés del viajero apasionado por la historia. El castillo de Peñafiel es largo y fino como una daga en la cresta roqueda sobre la que se asienta. Desde muy lejos, en el paisaje llano que abarca las riberas del Duero y el Duratón, la fortaleza y su torre del homenaje avisan que las vides y los trigos tienen dueño. En esta fortaleza se refugió Alfonso I el Batallador acosado por su esposa Urraca de Castilla. También moraron aquí el infante don Juan Manuel (autor de El conde Lucanor y sobrino del rey Alfonso X el Sabio), y el codicioso señor de horca y cuchillo don Pedro Téllez Girón, maestre de Calatrava (siglo XV) Hoy es un museo dedicado al vino.

Sin abandonar tierras castellano-leonesas, el viajero llega ahora hasta el pequeño pueblo de San Esteban de Gormaz (provincia de Soria), donde queda deslumbrado por la espectacularidad visual que proyecta el que está considerado como el castillo más antiguo y más largo de Europa. Custodiada por una muralla de 1.200 metros de contorno, 28 torres y 400 metros de longitud, la fortaleza de Gormaz fue erigida por los musulmanes en el último tercio del siglo X. Era la plaza fuerte avanzada desde la que los califas lanzaban sus aceifas o expediciones de saqueo, casi anuales, contra los reinos del norte.

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Castillo templario de Ponferrada (León)./NVZ2013

En el año 975 se presentó ante sus murallas el rey leonés Ramiro III, aunque tuvo que retirarse sin conseguir tomar la fortaleza, que pasó de manos cristianas a sarracenas en diferentes ocasiones. Después de 1509 el castillo fue ocupado definitivamente por los cristianos. Se dice que uno de sus alcaides fue el Cid por concesión de Alfonso VI. Durante siglos fue corraliza de ovejas y en el siglo XIX desempeñó algún papel secundario en las guerras carlistas.

La Orden de los Caballeros Templarios jugó, durante la Edad Media, un papel decisivo militar en la reconquista cristiana de la península ibérica. Como valerosos guerreros y poseedores de encomiendas y haciendas por buena parte de nuestro territorio, los templarios pertrecharon insignes fortificaciones con el fin de combatir al infiel musulmán. Dos claros ejemplos de ello son los castillos de Ponferrada y Peñíscola.

De grandes dimensiones, la fortaleza leonesa pasó en 1211 a manos templarias por donación del rey Alfonso IX. Los caballeros de la orden religioso-militar construyeron un primer recinto y castillo para proteger a los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago. Tras la disolución del Temple ejecutada por el papa Clemente V a instancias del rey de Francia en 1312, el castillo pasó a manos de los Reyes Católicos y, en 1558, a las del marqués de Villafranca.

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Castillo de Gormaz (Soria)./User-yo

También propiedad de los templarios fue el castillo de Peñíscola (Castellón), otra impresionante fortaleza emplazada sobre un promontorio rocoso que domina toda la zona que la rodea. Gran parte de la recia construcción del castillo se llevó a cabo en el siglo XIII. Con posterioridad, otra orden militar hispana, la de Montesa, y el controvertido Papa Luna completaron la magnífica obra.

En la fortaleza de Peñíscola se refugió y vivió sus últimos años Benedicto XIII, el español Pedro Martínez de Luna al que, después de nombrarlo papa durante el Gran Cisma de Occidente, lo descabalgaron del cargo en el Concilio de Constanza. Pero solo abdicó forzado por el rey de Aragón. En la fortaleza siguió firmando como papa hasta su muerte en el año 1423. En la lista oficial figura como antipapa.

También Vlad Tepes, el noble rumano que combatió a los turcos en el siglo XV y que por su crueldad inspiró a Bram Stoker su personaje de Drácula, se pertrechó en un castillo como guarida defensiva. De él y sobre La Orden del Dragón tratan los compañeros de El Abrazo de el Oso en este recomendable programa radiofónico:

Dónde dormir: Hotel Torre de Sila; Carretera Madrid-Coruña, Km. 182; Tordesillas (Valladolid); teléfono: 983795952.

Dónde comer: Casa Dorotea; Calle San Vicente, 12; Peñíscola (Castellón); teléfono: 964480863.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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