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Londres: la espina dorsal del Reino Unido

Londres: la espina dorsal del Reino Unido

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La antigua capital del poderoso Imperio británico es una de las ciudades más cosmopolitas del mundo y uno de los destinos históricos y culturales que al menos hay que visitar una vez en la vida. Repleta de símbolos, la inconfundible silueta del Big Ben custodia una urbe, Londres, de más de ocho millones de habitantes que trata de rehacerse de los últimos atentados terroristas y da la bienvenida a un viajero ávido de nuevas experiencias.

Sin lugar a dudas, Londres se presenta como una de las tendencias de viaje de eDreams este verano y lo que resta de año, pues la capital londinense se erige como uno de los destinos más demandados por su cercanía, buenas comunicaciones y amplia oferta de atractivos históricos, patrimoniales y turísticos. Una capital europea de obligada visita.

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El Big Ben y las Casas del Parlamento son la postal típica londinense./ Imagen cedida por Shutterstock

La historia escrita de Londres no comienza hasta la llegada de las legiones romanas de Julio César en el año 55 antes de Cristo, que cruzaron el Canal de la Mancha atraídas por la fama de enclave comercial activo que tenía un poblado celta al norte del río Támesis.

Los romanos se establecieron en la orilla sur, dispuestos a arrebatar Londinium a sus moradores de entonces. Sin embargo, César tuvo que recular y combatir en las Galias. Londres desaparece de la historia desde entonces hasta principios del siglo VII. Al parecer, los sajones se organizaron en pequeños reinos que batallaron entre sí.

En el año 597 el Papa Gregorio el Grande envió a sus misioneros para intentar evangelizar Inglaterra. Hacia el año 835 comenzaron las expediciones vikingas contra las costas británicas. Los escandinavos tomaron Londres en 851, aunque veintisiete años más tarde, el rey de Wessex Alfredo el Grande reconquistó la ciudad inglesa.

Sin embargo, tras años de disputas por el trono, Guillermo el Conquistador se hacía con Londres mediante su ejército de escandinavos asentados en la Normandía francesa. Con Enrique II daba inicio la dinastía de los Plantagenet, sucedida por otras estirpes como los Lancaster o los Tudor. La Era Victoriana se extendió desde 1837 hasta 1901 y Gran Bretaña conoció su mayor expansión colonial.

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El Puente de la Torre es una colosal obra de ingeniería./ Imagen cedida por Shutterstock

Una vez conocida su historia, ¿qué puede ver el viajero en Londres? Aparte del citado e icónico campanario y sus anexas Casas del Parlamento, la lista, de por sí, es extensa: el Museo Británico, la abadía de Westminster, el número 10 de Downing Street, Buckingham Palace, Hyde Park, la City… Son los lugares turísticos de Londres por excelencia.

El más irrefutable de los símbolos londinenses es el Big Ben y las Casas del Parlamento, la típica postal sobre el río Támesis. Hubo aquí un Palacio de Westminster que luego ardió. Allí se alojaron, desde 1512, la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes.

El gótico del Parlamento resulta austero si se compara con el auténtico de la abadía de Westminster, al otro lado de la explanada. Es la iglesia más antigua de Londres (1605) Y desde entonces, ha sido escenario de las coronación de los reyes de Inglaterra. Entre medias quedan algunos reclamos, como la capilla de Santa Margarita, pero la gente se fija más en una casita modesta, el nº 10 de Downing Street, cuyo portero es un bobbie. Se trata de la residencia del primer ministro desde 1732.

Detrás está el aristocrático St. James Park geminado con Green Park, que es donde se encuentra el Palacio de Buckingham, donde reside la familia real británica. El broche de ambos pulmones verdes es el monumento a la reina Victoria, verdadero ombligo patrio. Los visitantes se arremolinan para presenciar in situ el cambio de guardia.

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Las cabinas telefónicas destacan por su rojo colorido en la capital inglesa./ Imagen cedida por Shutterstock

Caminando entre frondas centenarias y praderas se llega a un rincón especial: Hyde Park Corner, un pequeño arco del triunfo pensado a mayor gloria del Duque de Wellington. Desde aquí el viajero se puede internar por Picadilly para llegar a Piccadilly Circus, una plaza de origen hippie coronada por el monumento al ángel de la caridad cristiana (no Eros, el dios griego del amor)

Tan célebre como Piccadilly llegó a ser el barrio del Soho, en general, y una de sus calles en particular, Carnaby Street. De Piccadilly a Trafalgar Square median pocos pasos. O eso parece, porque las distancias en Londres parecen más lejanas de lo que son. En esta plaza abierta en 1841 a mayor gloria del almirante Nelson, héroe de la batalla de Trafalgar y cuya columna la preside. Aquí resulta de obligada visita la National Gallery, una de las mayores pinacotecas del mundo.

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La noria del London Eye se erige sobre el río Támesis./ Imagen cedida por Shutterstock

Otro de los iconos londinenses por excelencia es el Puente de la Torre (Tower Bridge), una joya de la ingeniería victoriana. Su pasarela central se puede abrir en minuto y medio, para dar paso a navíos de gran eslora. De aquí nos vamos a la Torre de Londres, en realidad una fortaleza fundada por Guillermo el Conquistador en el siglo XI. Los guardianes o beefeaters custodian un recinto fortificado que ha servido de todo: palacio, arsenal, joyería, prisión, almacén y hasta zoológico. En su interior se pueden ver las fastuosas joyas de la Corona.

Tras dejar el centro financiero de la City, el viajero puede contemplar la Catedral de San Pablo, panteón de hombres ilustres. Su cúpula, de 110 metros de altura, es la segunda más grande del muno, después de la de San Pedro de Roma. Resulta espectacular tanto por dentro como por fuera.

El paseo histórico y cultural puede culminar en el Ojo de Londres, London Eye, frente a Westminster, donde comenzó todo. Desde aquí, embutido en la cápsula de una noria a 135 metros de altura, se obtiene una excelente panorámica de la ciudad londinense junto al Támesis.

Dónde dormir: Novotel; 113 Lambeth Rd, Lambeth; Londres SE1 7LS (Reino Unido); teléfono: +442076600674.

Dónde comer: The Cinammon Club; The Old Westminster Library, Great Smith St, Westminster; London SW1P 3BU (Reino Unido); teléfono: +442072222555.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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