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La Vega Baja de Toledo: la capital de los visigodos

La Vega Baja de Toledo: la capital de los visigodos

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Toledo, la ciudad de las tres culturas, fue la capital del reino visigodo entre los siglos VI y VII. La antigua Toletum romana fue conquistada en 411 por los alanos, quienes fueron derrotados por los godos siete años después. Tras vencer a Agila, Atanagildo estableció su corte en Toledo y luego, con Leovigildo, la urbe se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado en 576 hasta que cayó en mano de los musulmanes en el 711. Pero eso es otra historia. Pues en esta ciudad, en concreto en el espacio conocido como Vega Baja (en la margen derecha del río Tajo), en una llanura cuaternaria que se extiende al noroeste de Toledo, se encontró la urbs regis, la capital de los visigodos en España, es decir, el palacio donde el reino visigodo de toda la península era gobernado.

Para entender el yacimiento de la Vega Baja, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de zona arqueológica, el viajero debe trasladarse en el tiempo 15 siglos atrás. Leovigildo quería construir una ciudad más a imitación de otras ciudades del Imperio Romano. Debía ser una zona llana, extensa, un lugar donde fuera fácil construir importantes edificios, como por ejemplo los palacios o las iglesias donde se debían celebrar los famosos concilios.

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Espacio que ocupa la Vega Baja de Toledo./diegoperis.com

Leovigildo hizo de la Vega Baja su Constantinopla particular. Este vasto espacio toledano mantenía de antaño algunos edificios romanos, villas y un circo que se podía utilizar para determinados acontecimientos públicos, ta y como sucedía en Bizancio. Asociado al palacio mandaría construir una basílica dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo. Si él fundó la basílica cabe pensar que en su origen sería de culto arriano. También levantó una iglesia episcopal dedicada a Santa María.

La Vega Baja, por sus características geográficas al ser un terreno muy llano, se presentaba al monarca como un escenario idóneo para las grandes manifestaciones públicas tanto para la monarquía (desfiles militares) como para la Iglesia (procesiones para asistir a los concilios) Junto al palacio surgiría pronto un entramado urbano en el que residirían todos los que estuviesen vinculados al mismo, así como de artesanos y comerciantes. De esta manera se fue constituyendo otra ciudad, otro Toletum en el suburbio de la ciudad alta.

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La Vega Baja de Toledo se convirtió en la capital del reino visigodo.

La Vega Baja, que ocupa una superficie de más de 50 hectáreas, fue un lugar santo desde el siglo IV gracias a los enterramientos de personajes como santa Leocadia (a la que se le dedicó una iglesia) o san Ildefonso, junto a los que se inhumaron algunos de los monarcas visigodos y que tuvo continuidad en los cementerios de las comunidades mozárabe, islámica y hebrea de la ciudad.

A este lugar es al que, en el año 711 se dirigió Tarik tras el desembarco de los musulmanes en la Península Ibérica. Su objetivo sería el hacerse con el tesoro de los visigodos que se encontraría en el palacio real. Durante un tiempo, el conjunto palatino fue la residencia de los gobernadores musulmanes de Tolaytula, aunque posteriormente abandonaron la Vega Baja y se establecieron más arriba a finales del siglo IX.

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El yacimiento arqueológico toledano muestra síntomas de abandono./Carlos Delgado

Los trabajos de excavación han documentado un yacimiento que va desde época romana hasta época andalusí (siglo X) y con una gran extensión que presenta importantes estructuras urbanas. Con posterioridad, la Vega Baja de Toledo se consolidó desde finales del siglo XVIII hasta el siglo XX como una ciudad industrial de unos 200.000 metros cuadrados que se inició en la época de Carlos III como Real Fábrica de espadas.

En la actualidad, Vega Baja es un paraje dominado por la vegetación y las malas hierbas. Tras la paralización del proyecto urbanístico que pretendía edificar más de 1.300 viviendas, Vega Baja continúa siendo un ilustre yacimiento, pero que no se ha puesto en valor. No obstante, los informes obtenidos tras las excavaciones pueden compararse con los conseguidos en Recópolis, en Zorita de los Canes (Guadalajara) Tras la visita a este histórico lugar, sin salir de la ciudad toledana, el viajero aficionado por el pasado puede recorrer las casas en las que se estableció la Inquisición en tiempos de los Reyes Católicos.

Dónde dormir: Hotel Beatriz Toledo Auditorium & Spa; C/ Concilios de Toledo, s/n; 45005 Toledo; teléfono: 925269100.

Dónde comer: Restaurante Amedros; Parque Belgica, s/n; 45005 Toledo; teléfono: 925590450.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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