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La Fuente de Ocaña: el rito de la purificación

La Fuente de Ocaña: el rito de la purificación

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Se trata de un templo de las aguas. Quizá un ninfeo renacentista dedicado al dios Poseidón o las náyades. La Fuente de Ocaña (provincia de Toledo) es un ejemplo de la arquitectura renacentista, en concreto del estilo herreriano. Con el estatus distintivo de Bien de Interés Cultural, este lugar es todo un conjunto de símbolos que algunos historiadores tachan de mágicos y sagrados.

Para llegar a apreciarla, hay que acercarse a su galería porticada, descendiendo por una gran rampa cuya inclinación conduce el agua de la lluvia hacia ella. En la época que se construyó, fue conocida como Fuente Nueva, para distinguirla de la otra fuente que ya existía.

Su construcción comenzó el año 1573 y se finalizó en 1578. Su proyecto se atribuye a Juan de Herrera y aunque no se halle documento que lo pruebe, todo hace creer que es un diseño del afamado arquitecto de Felipe II.

Dos zonas diferenciadas

De configuración rectangular, la Fuente de Ocaña se halla distribuida en dos zonas bien diferenciadas: la fuente propiamente dicha y los lavaderos. Los muros o pretiles que delimitan la fuente alcanzan diferentes alturas, y se adaptan así al relieve del espacio que ocupan. Hacen las veces de delimitación y de muros de contención para las crecidas del arroyo.

Cada una de sus columnas está rematada en el tejado por una acrotera (pedestal en forma de pirámide) que sujeta una esfera de piedra; se trata de elementos simbólicos de estilo herreriano que hablan por sí solos: la parte inferior, la pirámide, es la Tierra (el mundo visible) La superior, la esfera, es el Universo (el mundo sobrenatural)…

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La Fuente de Ocaña impresiona por su tamaño y su notable pasado./ Adercilla

Dentro el viajero puede ver las piletas, auténticos altares acuáticos alimentados por una red compleja que recoge las filtraciones de la inmensa Meseta de Ocaña, conocida como Qanat o ‘Viaje del Agua’, un laberinto subterráneo de galerías romanas, árabes y medievales…, reutilizadas y acondicionadas en el Siglo de Oro para poner en marcha esta obra de un modo magistral.

Una inmensa plaza

La planta de la fuente es cuadrangular, y cuando el viajero accede comprueba el espacio interior dividido en dos recintos claramente separados. El mayor espacio lo ocupa una amplia plaza, de aproximadamente 2.000 metros cuadrados, situada frente a los caños de la fuente, a la que se accede a través de una rampa. Toda ella se encuentra empedrada con la finalidad de evitar la formación de lodazales.

Las paredes interiores son de ladrillo como los arcos y bóvedas que techan la galería y por la que manan en dos tarjeas las aguas que proceden de ambos lados del valle. A pocos metros de la fuente y bajo el interior de la tierra, emerge una mina de agua que es canalizada a lo largo de un túnel de ladrillo de más de 274 metros de largo por dos metros de alto y 1,22 metros de ancho.

Carácter mágico-sagrado

El carácter mágico-sagrado de este monumento armoniza bien con su función. Unas trescientas mujeres podían lavar allí sus ropas a la vez. Por detrás, quizás para dejar los cestos, hay unas hornacinas muy semejantes a las que el viajero puede ver en Segóbriga.

La fuente de Ocaña parece un espacio colectivo destinado a ritos y prácticas de purificación. Podrían incluso haberse celebrado bautismos ‘particulares’, relacionados con creencias peligrosas y prohibidas en aquella época por la Inquisición, aprovechando la simbiosis química entre agua y luz dentro de aquel lugar.

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Lavaderos de la Fuente de Ocaña.

En 1576 la fuente contaba sólo con dos caños, pero tan rebosantes y cuantiosos que podían suministrar a más de 3.000 vecinos, así como a más de 200 molinos de aceite existentes en la villa manchega. En 1784 y 1829 padeció la fuente dos considerables inundaciones que la provocaron muchos desperfectos, subsanados con bienes del municipio y pidiéndose para ello dinero al censo mediante impuestos.

La de Ocaña es una de esas fuentes públicas que sustituyeron a los aljibes en la Edad Moderna. A ellas acudía la población a recoger agua, a charlar, intercambiar chismes y noticias de la vecindad. La mayoría fueron construidas por iniciativa de las autoridades locales, si bien el patrocinio real también fue destacado.

Dónde dormir: Hostal Ávila; Calle Pilarejo, 5; 45300 Ocaña (Toledo); teléfono: 675914789.
Hotel Plaza Mayor; Plaza Alcalde Fco. Ontalba Mascaraque, 1; Ocaña (Toledo), 45300; teléfono: 925120382.
Hostal Ávila; Calle Pilarejo, 5; 45300 Ocaña (Toledo); teléfono: 675914789.

Dónde comer: Palio; Calle Mayor, 12; 45300 Ocaña (Toledo); teléfono: 925130045.
Casa Carmelo; Calle Sta. Catalina, 10; 45300 Ocaña (Toledo); teléfono: 925130777.
El Comendador; Plaza Mayor, 7-9; 45300 Ocaña (Toledo); teléfono: 925130300.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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