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La España de los indianos

La España de los indianos

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Animados por el ejemplo de los indianos, millones de españoles partieron a buscar fortuna en el Nuevo Continente a finales del siglo XIX. Un pasaje a América era la llave de la tierra prometida, donde podrían empezar de cero, abrir un negocio y tal vez regresar convertidos en el rico y envidiado indiano del pueblo. Su legado permanece en tierras de Galicia, Asturias, Cantabria, Cataluña o Andalucía.

Con los fondos que recaudaron, los indianos se convirtieron en grandes mecenas arquitectónicos, de gusto ecléctico, que sembraron de palmeras y mansiones los paseos de sus pueblos natales. La arquitectura modernista difícilmente habría sido tan magnífica sin el respaldo de sus grandes fortunas. Como por ejemplo, el encargo de edificar la Sagrada Familia de Barcelona a Antonio Gaudí. Las fuentes sospechan que el dinero procedía de una rica heredera indiana.

En Cataluña, buena parte de su industria textil despegó gracias a los ahorros de ultramar de toda una generación de emprendedores, la mayoría enriquecidos en Cuba y Puerto Rico. Son vestigios indianos el templo expiatorio del Tibidabo; el Palau de les Heures (Collserola); el Palau Moja (Rambla); o los Porxos d’en Xifré, una magnífica mansión portuaria.

Por supuesto, no hay huella arquitectónica comparable a la de los Güell. El palacio, la colonia y el parque de su mismo nombre, todos ellos obras de Gaudí, son tres puntales del Modernismo que no podrían entenderse sin el dinero de las Indias. Vilanova i la Geltrú es una de las paradas obligadas de la ruta de los indianos del Garraf, que también pasa por la calle Isla de Cuba de Sitges.

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Palacio de Sobrellano en Comillas (Cantabria):/Rubén Ojeda

Galicia es la región que más emigrantes envió a ultramar. Se establecieron en países como Argentina, Cuba, Venezuela o México. Ribadeo, en Lugo, y Ferrol, en La Coruña, son algunas de las poblaciones donde la arquitectura indiana dejó su huella. En Vigo hay una suntuosa Escuela de Artes y Oficios que podría confundirse con un palacio. En la calle Policarpo Sanz, la huella de la nueva burguesía de ultramar se percibe en cada esquina.

En México hizo fortuna Iñigo Noriega, un intrépido comerciante asturiano que se hizo construir la ostentosa Quinta de Guadalupe en Colombres, su pueblo natal. Hoy es la sede de la Fundación Archivo de Indianos y el Museo de la Emigración. Otras viviendas coloniales salpican las calles de Llanes, Ribadesella, Oviedo o Gijón.

Los montañeses de Cantabria del este emigraron a México y los del oeste, a Cuba. El marqués de Manzanedo, oriundo de Santoña, y el de Valdecilla levantaron lujosas casas en su pueblos natales. Pero esto palidece ante la obra del potentado Antonio López en Comillas. El flamante marqués convirtió su localidad natal en el lugar de veraneo favorito de la aristocracia, un museo al aire libre donde El Capricho de Gaudí convive con las de Joan Martorell (palacio de Sobrellano y Universidad Pontificia)

Cuba, México, Perú y Argentina son, por este orden, el origen de los patrimonios indianos andaluces del siglo XIX. Uno de los más célebres es Julián Pemartín, nacido en Jerez. Pagó a Charles Garnier, arquitecto de la Ópera de París, para que le diseñara el Recreo de las Cadenas, un palacio neoclásico ubicado en la ciudad gaditana.

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Torre de los Moreno en Ribadeo (Lugo)

Los viajes a América para hacer fortuna empezaron prácticamente desde el mismo descubrimiento (1492) Sin embargo, durante los siglos de ocupación hispana, la emigración a las Indias fue una opción minoritaria. En 300 años se calcula que que se establecieron en las colonias americanas poco más de 800.000 españoles.

El boom llegó entre 1881 y 1959, cuando casi cinco millones de españoles embarcaron rumbo al Nuevo Continente con la esperanza de hacerse de oro. El regreso de los triunfadores espoleó a muchos indecisos y disparó el número de emigrantes a partir de 1900. Fue entonces cuando se forjó el arquetipo del indiano: ese nuevo rico inculto pero viajado, con su chaleco blanco, su sombrero panameño y su inseparable habano, dueño de un gran coche, y de la casa más ostentosa del pueblo.

Dónde dormir: Hotel Puerta del Sol; Praza Porta do Sol, 14, 36202 Vigo (Pontevedra); teléfono: 986222364.

Dónde comer: Restaurante Parrilla El Bau; Lugar El Peral, S/N; 33590 Colombres (Asturias); teléfono: 985412608.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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