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La Cavada: donde se fabricaban los cañones del Imperio español (Cantabria)

La Cavada: donde se fabricaban los cañones del Imperio español (Cantabria)

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En el pueblo cántabro de La Cavada, cabecera del municipio del Riotuerto a orillas del río Miera, el viajero podrá disfrutar de un auténtico pedazo de historia gracias a su Museo de Artillería. En él encontrará cañones de diversos calibres y épocas, municiones, maquetas de añejos navíos de la Armada Española…

En la Real Fábrica de La Cavada, y también en la cercana localidad de Liérganes, fueron fabricados durante más de dos siglos los cañones que utilizó el Imperio español cuando fue dueña del mundo.

El destino de la artillería de La Cavada solía ser la defensa de fortificaciones y armar a los buques que protegían las rutas comerciales de España por todo el orbe. De ahí que no extrañe encontrar estos cañones por todas partes.

Los cañones de La Cavada sirvieron para armar a la flota española que surcaba el Atlántico partiendo de Cádiz en su carrera de Indias; protegieron los emplazamientos que servían de puerto o nudo de comunicaciones para el comercio con América. Al otro lado del mundo, con centro en Filipinas y a través de la ruta del Galeón de Manila, sucedía otro tanto.

Los altos hornos de Liérganes y de La Cavada constituyen un temprano ejemplo de establecimiento industrial a gran escala, además de lugares en los que el ingenio aplicado a la artillería alumbró asombrosas máquinas.

Aquí, en la que fuera la primera industria siderúrgica española, se fundió hierro destinado a la defensa del Imperio español entre 1622 y 1835. La fábrica era capaz de surtir hasta un millar de cañones anuales para ejércitos terrestres y navíos.

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Cañón fabricado en La Cavada./Lourdes Cardenal

Se trató de un esfuerzo estratégico por medio del cual España pretendió mantener su hegemonía política y económica a lo largo del mundo. Por la proximidad a puerto, así como por la presencia cercana de materias primas necesarias, Liérganes fue el primer enclave escogido, en 1622. Allí encontraron un río adecuado, bosques capaces de surtir frecuente madera, canteras de materiales refractarios para los hornos, yacimientos de mineral de hierro y puertos cercanos para dar salida a las piezas de artillería.

Los que fueran primeros altos hornos levantados en España fueron conocidos como de San Francisco y Santo Domingo y comenzaron a entrar en actividad en torno a 1618. Pero el inmenso centro de producción de piezas de artillería se situaría en el emplazamiento definitivo de a que se llamó Fábrica de Santa Bárbara, en el cercano paraje de la Cavada.

En torno a La Cavada se organizaron toda clase de industrias auxiliares, todas ellas asociadas a la Fábrica de Artillería, desde minas hasta instalaciones para tratamiento de la madera. En tiempos de Felipe IV el lugar se encontraba en plena y bulliciosa actividad.

Los miles de cañones solicitados fueron fabricados en La Cavada y Liérganes, con innovaciones en la tecnología de hierro colado que hicieron legendarios en todo el mundo a estas piezas de combate. Eran capaces de aguantar todo tipo de problemas en batalla sin explotar ni inutilizarse. Había nacido la leyenda de los cañones españoles, únicos en su tiempo.

Con la llegada de Carlos III al trono de España el lugar se convirtió en Real Fábrica (como la de Armas de Toledo) y fue nacionalizado. A finales del siglo XVIII comenzaron a fabricarse en La Cavada todo tipo de objetos de fundición, no solo armamento.

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Museo de Artillería de La Cavada./ Emilio Gómez Fernández

Con la entrada del siglo XIX, el declive del Imperio español comienza a ser evidente. La Armada ya no demanda tantos cañones y sus barcos disminuyen en número cada año. La producción de La Cavada cae. En 1795 cerró la fábrica de Liérganes. La crecida del río Miera de agosto de 1834 destruyó partes importantes de la factoría. La Cavada cerró en 1835, entre el olvido y la desilusión.

El viajero puede visitar el museo y acceder al recinto por la puerta principal, llamada Arco de Carlos III. Estaba protegido por una muralla, de la que todavía restan importantes vestigios. Además de las murallas se conservan importantes estructuras, como una buena parte de la red de canales que la abastecieron, las casas de los operarios, la casa con la capilla del intendente, los almacenes… Los restos de la fábrica se distribuyen por todo el núcleo rural de La Cavada.

Dónde dormir: Apartamentos Rurales El Real Sitio; Barrio Real Sitio, 64; 39720 La Cavada (Cantabria); teléfono; 942674955.

Dónde comer: Carlos III; Barrio Real Sitio nº6; 39720 La Cavada (Cantabria); teléfono: 942539452.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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