Home Internacional Innsbruck: la capital del Tirol
Innsbruck: la capital del Tirol

Innsbruck: la capital del Tirol

0
0

En el valle del Eno, en medio de los mismísimos Alpes austriacos, en su corazón, emerge una ciudad de impronta poderosa. Con monumentos de fama mundial y una excelente arquitectura posmodernista. Se trata de Innsbruck, la capital del estado de Tirol. Famosa por la práctica de deportes alpinos, su privilegiada situación elevada se presenta como lugar ideal para divertirse y aprender esquí en invierno, así como montañismo en verano.

Allá donde haya aguas bravas, una montaña alta o un precipicio escarpado, Austria ofrece escapadas para descargar adrenalina. En verano, lo más tentador es surcar los ríos embravecidos como el Inn y el Sanna, en el Tirol, paraíso del rafting austriaco; o asegurarse el arnés del parapente y dejarse hechizar por el paisaje alpino desde el Zillertal.

Alpina y urbana, deportiva, dinámica, abierta y al mismo tiempo fuerte y orgullosa de sus tradiciones, Innsbruck se presenta al viajero como una ciudad entrañable y atractiva que le ofrece todo en un uno: historia, patrimonio, gastronomía, deporte y una interesante oferta de ocio.

Innsbruck es una ciudad de porte imperial, imponente, opulenta y formidable. Vayamos a conocer un poco mejor su historia. Las primeras referencias sobre este lugar tirolés datan del año 1187, que aparece como un importante punto de cruce del río Eno y parte de una ruta de paso entre el norte y el sur de Austria. En definitiva, como el camino más sencillo para atravesar los Alpes.

tirol_innsbruck
La capital del Tirol ofrece una bella estampa arquitectónica.

Orígenes prehistóricos

Sus orígenes hay que buscarlos en tiempos pretéritos, allá por la prehistoria, pues se tiene constancia de tribus que vivían en estas tierras desde hace más de 3.000 años. Los romanos ocuparon la actual Innsbruck en el siglo I antes de Cristo; se trataba de un punto estratégico de la ruta que unía Verona con Ausburgo. Con la caída del Imperio Romano, la ciudad pasó por manos de los franceses, para terminar bajo el protectorado del Ducado de Baviera, ya en la Edad Media.

En la actualidad, Innsbruck es una de las grandes referencias mundiales en cuanto a deportes de invierno se refiere, pues en esta localidad se han celebrado en dos ocasiones los Juegos Olímpicos de Invierno (en los años 1964 y 1976) Pocas ciudades pueden presumir de ello.

Merece la pena que el viajero eche un paseo por el centro histórico de la ciudad austriaca. Sus edificios de corte histórico y tradicional se mezclan con los modernos símbolos de la ciudad, mundanos, pioneros y vanguardistas. La huella de la Edad Media está presente en varios de sus monumentos. Uno de los mejores ejemplos es el Tejadillo de Oro y su mirador, levantados bajo el reinado del emperador Maximiliano I. Fueron testigos de encarnizadas luchas de caballeros.

Uno de los símbolos del antiguo centro de Europa está recubierto con 2.657 tejas de cobre doradas al fuego, todas ellas originales. El recorrido por el casco antiguo de Innsbruck nos descubre una ciudad con mucho encanto, fachadas de estilo gótico-tardío de los años 1490 a 1520, arcadas de típico estilo Innsbruck-Salzach y coloridos miradores. Merece la pena detenerse en ellos.

El Palacio Imperial

Si hacemos un breve repaso por aquello que el viajero puede ver y disfrutar en Innsbruck, detenemos nuestra atención en el Palacio Imperial como primer reclamo de interés. Terminado en el año 1500, cuenta con un patio interior de estilo gótico tardío y una escalera cubierta, la torre de los escudos Wappenturm y las grandes estancias para las mujeres, conocidas como Frauenzimmer. También son de interés las salas Kürnstube, donde se guardaban los trofeos de caza del emperador Maximiliano, una cámara de tesoros (Silberkammer) y una sala de fiesta con representaciones de Hércules.

El Tirol Panorama es otro de los grandes reclamos turísticos de la ciudad alpina, igual que la imperial Iglesia de la Corte, el castillo de Ambras, la Torre de la Ciudad, la Catedral de Santiago, la basílica de Wilten o la calle Maria-Theresien-Strasse. Como verá, el viajero tiene mucho donde poder elegir.

innsbruck_ciudad
Las ofertas de ocio en la ciudad austriaca son numerosas, para todo tipo de público.

De aquí damos un brinco al trampolín de saltos Bergisel, diseñado por la prestigiosa arquitecta iraquí Zaha Hadid, que domina todo la panorámica de Innsbruck. Construido en el año 2002 para albergar los Campeonatos Mundiales de Saltos de Esquí, se sitúa sobre una colina que ha jugado desde siempre un papel importante en la historia de la ciudad austriaca, ya que fueron varias las batallas que enfrentaron a las tropas tirolesas contras las invasoras de estos terrenos.

En Innsbruck, el viajero podrá, asimismo, tomar un picnic en un parque al aire libre, o lo que es lo mismo, realizar un breve descanso durante una visita de la ciudad bajo las copas de árboles centenarios. Como podrá apreciar el viajero, las posibilidades de ocio son abundantes y no existe momento para el aburrimiento.

Innsbruck es una ciudad que ama la vida, el placer, pasear y descubrir. La oferta culinaria de la capital de los Alpes supone también una invitación para tomarse tiempo y comer algo especial, diferente a lo que acostumbra el viajero. En Innsbruck se puede degustar auténtica cocina tirolesa, así como visitar una oferta amplia de cervecerías, vinotecas, pubs, bares y elegantes terrazas.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *