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Los cinco lugares con más historia de Huelva

Los cinco lugares con más historia de Huelva

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La historia de la provincia de Huelva fascina. Atrapa el interés del viajero más avezado. Desde los orígenes de la que quizás fue la primera civilización de la Península al puerto que dio salida al almirante y tripulación que descubrieron un nuevo continente. A lo largo y ancho de su territorio, Huelva y alrededores muestran la esencia de un pasado único que el viajero puede disfrutar en su visita. Aquí mostramos cinco, pero la provincia onubense concentra otro muchos más lugares con historia: Moguer, La Rábida, El Rocío, Sotiel Coronada….

Palos de la Frontera

El 3 de agosto de 1492 Cristóbal Colón y su pequeña flota salían de su puerto camino de la aventura, dejando a este lugar de la provincia de Huelva en un glorioso lugar en las páginas de la historia. Con el almirante genovés iban dos hijos de Palos, Martín y Vicente Alonso, los hermanos Pinzón.

Si algún lugar merece la pena ser visitado en Palos de la Frontera, sin duda, ese es el Museo de las Carabelas. Tiene un significado marinero, porque desde este lugar partieron las naves para el descubrimiento de América. La joya del sitio son las réplicas de la Niña, la Pinta y la Santa María, construidas en 1992 para celebrar la conquista del Nuevo Mundo.

El puerto sobre el que están varadas las embarcaciones ha perdido el protagonismo que tuvo hace 500 años, al estar tierra adentro, debido al terremoto de Lisboa de 1755, que cambió la costa, y también a la construcción de diques para proteger el puerto de la ciudad de Huelva. En su sala de exposiciones se puede conocer la navegación del siglo XV y la correspondencia de Colón con los Reyes Católicos, cartas de navegación, rutas, tratados de delimitación o mapas. También se puede disfrutar de un recorrido por los oficios artesanales de la Huelva tradicional.

Bronce de Tartessos
Broche de bronce perteneciente a Tartessos./José Luiz Bernardes Ribeiro

Tartessos
La primera civilización ibérica ha sido considerada un enigma hasta bien entrado el siglo XX. Hoy sigue sin localizarse la capital de aquel fantástico reino que abarcó las zonas andaluzas de Huelva, Sevilla y Cádiz, en el bajo Guadalquivir, aunque su esplendor se extendió por una buena parte del sur de la península. Durante siglos, Tartessos ha sido un misterio. Las fuentes clásicas e incluso la Biblia mencionan un rico reino con una una gran capital en el extremo occidental del Mediterráneo al que llaman Tartessos.

En la actualidad y gracias a los testimonios históricos, sabemos que la cultura de Tartessos existió gracias a la explotación de los abundantes recursos de la zona y que es el punto de partida civilizatorio en la Península, aunque hasta la fecha no se hayan encontrado los grandes monumentos anunciados por los textos antiguos.

El descubrimiento del magnífico Tesoro del Carambolo en la localidad sevillana de Camas vino a confirmar las teorías que hablaban de un pueblo próspero, que en contacto con fenicios y griegos había logrado un notable esplendor entre los siglos VIII y VI a.C. Tartessos empezó a gestarse hacia el año 1200 a.C., y su ocaso se fecha a mediados del siglo VI a.C., con la hegemonía de los cartagineses. Los investigadores sitúan a la propia capital del reino en algún punto de las antiguas marismas del Guadalquivir. Sin embargo, no hay evidencia alguna de esa localización.

Parque_doñana
Flamencos y muchas otras especies animales conviven en Doñana.

Doñana
Desembocaba el río Guadalquivir hace 3.000 años en un inmenso estuario, en realidad, un gran golfo. La acción humana en sus orillas deforestó el suelo, y propició que aumentaran los aportes de aluvión, haciendo que, poco a poco, la desembocadura se fuera colmatando, formando una barrera y cerrando el golfo en un gran lago, al que los romanos llamaron Ligustinus, donde aún se sueña con encontrar la gran ciudad de Tartessos, que se supone se desarrolló en las orillas de Doñana, el espacio natural más precioso de Europa.

El arqueólogo alemán Adolf Schulten (a quien se debe la excavación de Numancia y fue el descubridor que localizó Mainake (Málaga), Munda y Segeda), y otros después de él, han buscado infructuosamente la capital de la que quizá fue la primera ciudad ibera de la península en algún lugar del Coto de Doñana, sin éxito.

Existen restos que atestiguan que etruscos, fenicios y griegos fueron otros pueblos presentes en Doñana. Los romanos incluso llegaron a desarrollar en estas tierras sureñas una próspera industria de salazón. Dada la enorme riqueza en fauna de la zona, la caza era también otra actividad muy practicada, aunque se mantuvo restringida a reyes y personajes ilustres desde que, en 1262, el rey Alfonso X el Sabio convirtió este rincón de la Península en Cazadero Real.

Elevado a la categoría de Patrimonio de la Humanidad, sus más de 50.000 hectáreas de superficie se despliegan entre las provincias de Huelva y Sevilla y tienen en el agua a su principal aliado. Doñana es un paraíso donde campan libremente unas 500 especies de animales, algunas de ellas casi únicas en el mundo. Repartido entre los municipios onubenses y sevillanos de Hinojos, Aznalcázar, Puebla del Río y Almonte, Doñana engloba tres grandes ecosistemas: cotos, marismas y dunas, junto a dos de transición, la vera y la playa.

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Las minas de Riotinto son explotadas desde hace 5.000 años./MiguelAngel fotografo

Riotinto
Explotadas desde hace unos 5.000 años, desde la Edad del Bronce, en ellas trabajaron a lo largo de los siglos tartesios, fenicios, cartagineses y romanos, buscando el cobre, la plata y el hierro. Las minas de Riotinto son de las más antiguas del mundo y contienen el mayor volumen de piritas de cobre conocido. Con oquedales de hasta 200 metros de profundidad, estos yacimientos conservan muchos vestigios de su explotación por los ingleses. De la Antigüedad puede visitarse la necrópolis romana de la que fue Corta Lago.

Los materiales rojizos de estas tierras, por la presencia de cobre y de hierro, impregnan el río Tinto, y le dan a sus aguas ese color característico, del que ha tomado el nombre. Han permitido crear un ecosistema único. Sus aguas son densas por efecto de los metales, apenas tienen oxígeno y albergan una importante biodiversidad de organismos microscópicos cuya presencia ha atraído a científicos de la NASA que investigan el ecosistema, debido a sus semejanzas con el planeta Marte.

Niebla
Niebla, que fue reino de taifas, aunque luego descendió a condado, tiene una historia sangrienta que abarca las guerras del romano Escipión y los avatares de lugar estratégico en tiempos de visigodos y bizantinos. Los almorávides la dotaron con un espléndido recinto murado, de los más antiguos de Europa. En el siglo XII el reino de Niebla extendía sus dominios por el Algarve portugués.

Murallas de Niebla (Huelva)

Se cree que fueron los ligures quienes fundaron la ciudad. Luego la tomaron los cartagineses y más tarde los romanos. Se llamó progresivamente Ilipula, Ilipla y Lepla. Durante el período musulmán fue cabeza de una de las 26 coras en las que estuvo dividida Al-Ándalus.

Los árabes la ocuparon hacia el año 712, designándola capital de una Cora o provincia, la de Lebla al-Hamra. En los años 843 y 859 Lebla sería saqueada por los vikingos procedentes de Normandía. Décadas después nació allí Walabonso y María, hijos un matrimonio de las dos religiones, que fueron ajusticiados en Córdoba; son los patronos de Niebla.

Las murallas que la abrazan son de color rojo; el río Tinto, que baña sus pies y tiñe de óxido los ribazos, también alcanza esa tonalidad. Blancas y adecentadas son sus casas; sus plazuelas, encaladas y frescas. Su bello casco histórico ha sido declarado Bien de Interés Cultural.

Dónde dormir: Casa Rural El Sombrero; Plaza Doñana, 84; 21750 El Rocío (Huelva)

Dónde comer: La Fábrica; Calle Jose Nogales, 11; 21660 Minas de Riotinto (Huelva); teléfono: 959592054.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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