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Operación Carne Picada: el engaño que cambió el rumbo de la II Guerra Mundial en aguas de Huelva

Operación Carne Picada: el engaño que cambió el rumbo de la II Guerra Mundial en aguas de Huelva

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Un pescador de Punta Umbría (Huelva) descubrió el 30 de abril de 1943 en la orilla de la playa de la Bota, un cadáver que cambió el rumbo de la historia más contemporánea: permitió el triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. El cuerpo del comandante Martin permanece enterrado en el Cementerio de Nuestra Señora de la Soledad de Huelva, por si el viajero amante de la historia quiere visitar su tumba.

La memoria del viajero tiene que ponerse en situación. Nos encontramos en la primavera de 1943 y está a punto de llevarse a cabo una de las operaciones más espectaculares de la Segunda Guerra Mundial: el primer desembarco de las fuerzas aliadas en Europa.

En la Conferencia de Casablanca, el presidente de los Estados Unidos por aquel entonces, Fraklin D. Roosevelt y Wiston Churchill, primer ministro británico, convinieron en la necesidad de realizar la invasión en julio de ese año. Sicilia se antojaba como un punto estratégico de primer orden para penetrar en el continente. Los aliados decidieron llevar a cabo previamente una maniobra de engaño, la Operación Carne Picada, con la que pretendían convencer al alto mando alemán de que el desembarco naval aliado se realizaría en Cerdeña y en las playas griegas de Kalamata, en vez de Sicilia.

Con la Operación Carne Picada había que proporcionar información falsa a los alemanes a través de un oficial que hubiese fallecido en combate. La Royal Navy inglesa creó, con el cadáver de un alcohólico, la falsa identidad de William Martin, en cuyo maletín introdujeron una carta en la que se aludía a Cerdeña como punto del desembarco a realizar de forma inmediata. Para que la información cayera en manos enemigas, el oficial debería ser víctima de un accidente aéreo sobre el mar, y el cadáver, con la información secreta, tendría que ser capturado por las tropas alemanas.

La inteligencia británica optó por depositar el cadáver en aguas españolas. España era un país neutral durante el conflicto, aunque Franco simpatizaba con las potencias del Eje y no tendría mucho reparo en compartir la información del militar inglés al alto mando alemán. El submarino que transportaba el cadáver navegó hasta una posición situada a una milla al sur de Huelva y desde allí lo lanzaron al agua el 30 de abril.

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Playa de la Bota, donde se halló el cadáver de William Martin.

El 14 de mayo las autoridades españolas entregaron al agregado naval británico el maletín al que iba esposado el comandante fallecido, asegurando que estaba tal y como lo habían encontrado. Cuando la inteligencia británica comprobó que el maletín había sido abierto, le dijeron a Churchill: “Se han tragado toda la carne picada”. Los alemanes reforzaron sus tropas en Córcega y Cerdeña, lo que permitió a los aliados desembarcar en el sur de Sicilia, con una resistencia casi nula.

La onubense Playa de la Bota, adonde arribó el cuerpo que protagoniza esta historia, es también conocida como playa de El Cruce por estar situada en la intersección de las carreteras de Huelva, Cartaya y Punta Umbría. Situada en un entorno semivirgen, sin edificaciones anexas, es usada, por su cercanía a la capital, como una playa urbana para la ciudad de Huelva. Por su limpieza y conservación suele ser galardonada con una bandera azul. Mide casi cuatro kilómetros de extensión.

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Tumba de William Martin en el Cementerio de Huelva.

Tras recorrer la fina arena que cubre este litoral, su cercanía con Punta Umbría exige al viajero que visite el entorno de la localidad. La carretera de la costa ofrece un paraje de naturaleza virgen precioso, con dunas vivas, que se hacen magníficas en El Rompido, una barra litoral de varios kilómetros de longitud, formada en la desembocadura del río Piedras. En la parte interior, por donde va la carretera, los pinos llegan prácticamente hasta la misma orilla.

La provincia de Huelva depara pasado e historia a raudales. Toda en sí resulta de obligada visita, ya que alberga algunos de los lugares más antiguos de la Península Ibérica. Desde la existencia de la que quizá se considera como primera civilización ibérica, Tartessos, a lugares bucólicos como Moguer, lugar de origen del Premio Nobel Juan Ramón Jiménez.

Dónde dormir: Hotel Pato Amarillo; Urb. Everluz, Calle Esteros, 3; 21100 Punta Umbría (Huelva); teléfono: 959311250.

Dónde comer: Restaurante El Marinero; Calle Ancha, 61; 21100 Punta Umbría (Huelva); teléfono: 959310398.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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