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Esquivias, la casa de Miguel de Cervantes (Toledo)

Esquivias, la casa de Miguel de Cervantes (Toledo)

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Esquivias fue a ciudad en la que, entre otras cosas, el destino le presentó a Miguel de Cervantes a la que sería su esposa: Catalina de Palacios. Desde entonces, y a pesar de que la pareja vivió en Valladolid y Madrid, Esquivias se convertiría en su segundo hogar. En la actualidad esta localidad tiene el orgullo de albergar la Casa Museo Cervantina, a través de la cual podemos conocer muchas cosas sobre El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, ya que el autor tomó como referencia a muchas personas reales de allí para crear a varios protagonistas de su relato.

Cervantes se casó con Catalina Palacios cuando ella tenía tan solo 19 años de edad y él ya alcanzaba los 37. El destino no quiso que el matrimonio tuviera descendencia. En cualquier caso, Cervantes ya tenía una hija, llamada Isabel de Saavedra, a la que él reconoció, y que nació fruto de sus desgraciados amores con Ana de Villafranca, la mujer de un tabernero de Madrid.

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La historia de Esquivias va ligada a Miguel de Cervantes y ‘El Quijote’

Cervantes y su mujer vivieron una temporada en Esquivias tras su matrimonio, concretamente en casa de Alonso de Quijada de Salazar, pariente lejano de Catalina. Precisamente, Alonso de Quijada era también el nombre que Cervantes le da a su don Quijote en la novela inspirándose en él. Pero no fue el único que encontró en Esquivias para poblar su obra maestra. Hubo más, como Diego Ricote, el bachiller Sansón Carrasco, el Vizcaíno, Juana Gutiérrez, Mari Gutiérrez y Teresa Carcajo.

Esquivias, como lugar, también aparece en repartidas ocasiones en la obra cervantina. Así, se menciona en El coloquio de los perros, en El Licenciado Vidriera y en el prólogo de Periles y Segismunda, entre otros libros. Sobre todo por la calidad de sus vinos, y a los que Cervantes parecía tener aprecio. Conforme a un Real Decreto de 1530, el caldo elaborado en esta localidad se reservaba para la Casa Real, la nobleza española y, en todo caso, para los enfermos y parturientas siempre y cuando mediara de por medio una prescripción médica, ya que tenía unas excelentes propiedades.

Esquivias estuvo presente en la vida de Cervantes hasta el final de sus días. Poco antes de morir, en 1616, el célebre escritor realizó su último viaje hasta aquí, ya enfermo de hidropesía. Unos meses más tarde exhalaría su último aliento.

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En Esquivias Cervantes se casó con Catalina de Palacios.

Pese al reconocimiento de la obra cervantina, la historia de Esquivias se pierde en el origen de los tiempos. En sus alrededores se han encontrado restos de las culturas paleolítica, neolítica, céltica, romana, visigoda e islámica. Precisamente, de esta última época, la localidad toledana sería repoblada en 1085 por mozárabes toledanos. La población perteneció los reyes de Castilla, desde Alfonso VI a Alfonso VIII, quien la donó a la Iglesia de Toledo. Durante la Guerra de las Comunidades en 1521, Esquivias fue el último pueblo que se rindió a las tropas de Carlos V.

Esquivias, que se encuentra al este de Illescas, en los límites de la provincia toledana, recibe al viajero en la Casa de Cervantes (siglo XVI), típica construcción labriega con dos plantas y corral, que conserva su estructura original con techos de viga de madera vista, puertas claveteadas con bellos herrajes y rejas en las ventanas.

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La Casa de Cervantes es uno de los principales atractivos turísticos de Esquivias.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVIII), neoclásica, tiene 12 arcos de medio punto que sujetan nueve bóvedas de pañuelo. La torre, de un solo cuerpo, muestra saeteras que testifican su carácter defensivo. El Ayuntamiento tiene soportal de dos columnas exentas, de orden toscano, sobre dados. La ermita de San Roque (siglo XVI) conserva un altar barroco de notable factura. El convento de Capuchinos (siglo XVIII), una fuente y la llamada Torrecilla, con torreón esquinado, completan los principales atractivos de la villa toledana.

Sin salir de la provincia manchega, el viajero aficionado por la historia dispone de un amplio abanico de ofertas relacionadas con los viajes de la memoria del pasado. Por ejemplo, la que fue la capital del Reino de Toledo en España, la Vega Baja, en plena capital, es una buena opción. También interesantes resultan las escapadas a los restos árabes de Ciudad de Vascos, o bien acercarse hasta la iglesia de Santa María de Melque para descubrir si conserva la Mesa de Salomón.

Dónde dormir: Hostal Dulcinea; Camino de Madrid, 20; 45221 Esquivias (Toledo); teléfono: 925546355; info@hostaldulcinea.es.

Dónde comer: Restaurante Serrano; Avenida Castilla la Mancha, 6 Bajo (Pol Ind la Serna); 45221 Esquivias (Toledo); teléfono: 925546067.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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