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España en la I Guerra Mundial: los lugares relacionados con el conflicto

España en la I Guerra Mundial: los lugares relacionados con el conflicto

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Neutral, pero no indiferente. España asistió a la I Guerra Mundial en medio de una gran crisis interna. El país no quiso hacer la guerra, pero se metió en ella. El rey Alfonso XIII trató de jugar la baza de mediador que pronto oscureció el mucho más poderoso presidente de los Estados Unidos. El Gobierno nacional de Eduardo Dato mostró una clara orientación hacia la Triple Entente (conformada por Francia, Reino Unido y el Imperio Ruso), dando seguridades a Londres de que no atacaría Portugal, asegurando a París de que colaboraría en Marruecos contra El Raisuni (que aspiraba al trono magrebí), abriendo en secreto el túnel de Canfranc para facilitar el envío de mulas y caballos para el ejército franco-británico y el abastecimiento a la Entente tanto con materiales estratégicos como con alimentos.

Alfonso XIII se implicó en la búsqueda de ofertas de los beligerantes, mientras se ofrecía como mediador y emprendía una importante labor humanitaria que se concretó, en mayo de 1915, en la Oficina Pro-Cautivos del Palacio Real de Madrid, que concentraría sus esfuerzos en la localización del paradero de prisioneros, soldados y civiles desparecidos, refugiados, rehenes y deportados, y que tramitaría indultos y repatriaciones e soldados heridos o enfermos, a la vez que intentaba suavizar la situación de prisioneros de guerra y ciudades ocupadas.

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El Palacio Real de Madrid, donde Alfonso XIII instaló la Oficina Pro-Cautivos durante la I Guerra Mundial./Xauxa

Los propios países beligerantes eligieron la península ibérica para librar una guerra de espionaje, sabotaje y propaganda, una guerra invisible, sin frentes, destinada a favorecer sus intereses y a cuidar su imagen en la opinión pública para preparar las condiciones económicas de la paz. Desencadenaron sobre el territorio español una lucha despiadada con medios legales e ilegales: bloqueo portuario y marítimo, guerra submarina, abastecimiento, violación de aguas jurisdiccionales, pero también difusión de rumores y mentiras, impresión de libelos en el idioma del enemigo, llegando a fomentar así una psicosis de espionaje, con presencia de agentes secretos y circulación epistolar de bacilos patógenos.

Para Francia, España fue un país proveedor de materias primas y un mercado por explotar cuya opinión pública hacía falta cuidar, mientras que Madrid era considerada por Alemania como una ventana para comunicarse con el mundo exterior. España se convirtió en suministrador militar exclusivo y vital para la Entente gracias a su producción de cobre (para fabricar cartuchos), plomo (balas) y azufre (pólvora). Además, Francia y Gran Bretaña controlaban su producción mediante corporaciones como Río Tinto y Peñarroya. Más de seis millones de toneladas de piritas de cobre onubense alimentaban la maquinaria bélica de la Entente, y otra tanto podría decirse de los caso cinco millones de toneladas de mineral de hierro que salían por el Cantábrico.

Varios puertos españoles como Barcelona, Cartagena, Bilbao, Mallorca, Cádiz, Vigo, La Coruña, Vilagarcía de Arousa, Gijón o Santander jugaron un papel determinante en relación a la neutralidad española durante los años del conflicto. El mayor problema consistió en el hundimiento de buques mercantes españoles por parte de los submarinos alemanes. Se calcula que estos submarinos hundieron en toda la guerra entre 139.000 y 250.000 toneladas, el 20% de la flota mercante española. Tras el final de la contienda, la República de Weimar alemana entregó a España una serie de barcos en compensación por los buques hundidos por sus submarinos.

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Estación oscense de Canfranc, convertida en un nido de espías y contrabando./Jakob Bauer

La red de espionaje alemán disponía de una enorme cantidad de agentes por toda Europa, incluida España. Empezando por los cientos de tripulantes de los 95 buques alemanes y astrohúngaros refugiados en los puertos españoles, muchos de ellos en el de Cartagena. En abril de 1916 se calculaba que en España podían vivir unos 70.000 alemanes, de los que 20.000 residían en Cataluña y la mayor parte de ellos en Barcelona, que llegaría a convertirse en la capital del espionaje y contraespionaje europeos. Por su parte, la zona portuaria del Peñón de Gibraltar y alrededores se erigió como punto clave y determinante a la hora de establecer el dispositivo de vigilancia británico y control del tráfico naval y submarino.

Muchos espías internacionales emplearon las lujosas salas del Hotel Ritz como base de operaciones para conspirar. Entre los visitantes ilustres se encuentra la llegada en el mes de octubre de 1916 de la doble agente Margaretha Geertruida Zelle, conocida también con el sobrenombre de Mata Hari. Se instaló en el hotel madrileño, en su segundo viaje a la capital de España, con el nombre de Condesa Masslov y operó en el Ritz hasta enero de 1917, poco antes de su muerte. Otra espía menos popular se alojaba en el Ritz, Marthe Richard, que trabajaba al servicio del gobierno francés.

La embajada alemana de Madrid fue otro de los núcleos organizativos de la red germana de espionaje y sabotaje fuera de sus fronteras. También cobró especial relevancia la redacción del periódico El Sol, donde se preparó la campaña de denuncia de esas actividades. Este diario nació en 1917 de la mano de Nicolás Mª de Urgoiti y se convirtió en el principal portavoz del reformismo liberal, con una línea editorial renovadora, crítico con los partidos dinásticos y aliadófilo de la Entente durante el conflicto.

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Palacio de Liria (Madrid), donde se constituyó el Patronato de Voluntarios Españoles/Luis García

El tributo de sangre española durante los años de la Gran Guerra estuvo en torno a las 4.000 bajas. Desde España se conformaron grupos de voluntarios para batallar en el frente. En Cataluña se creó en noviembre de 1915 el Comitè de Germanor smb el Voluntaris Catalans. En Madrid, el musicólogo José Subirá y Puig constituyó el Patronato de Voluntarios Españoles en 1918, con el Duque de Alba como presidente y sede en el palacio de Liria.

El gran conflicto mundial no figuró nunca entre los objetivos de la política exterior de España, que tuvo que hacer frente con otro gran conflicto internacional en el Mediterráneo: la cuestión de Marruecos. El destino del Imperio jerifiano quedó sellado en la Conferencia de Algeciras de 1906. Ante la esfera internacional, España quedaba como la segunda potencia con preponderancia en Marruecos, por detrás de Francia. Los llamados Acuerdos de Cartagena de 1907 dieron a España la apariencia de alianza que sirvió para que en Europa se considerase que Madrid estaba definitivamente en la órbita de la Entente franco-inglesa.

La I Guerra Mundial tuvo importantes consecuencias económicas, sociales y políticas para España, hasta el punto que se suelen situar en los años de la guerra el inicio de la crisis del sistema de la Restauración borbónica que en 1923 se intentaría resolver mediante la instauración de la Dictadura de Primo de Rivera.

Cien años después de la gran guerra mundial, numerosos son los libros que recuerdan el conflicto. Desde autores españoles como a Juan Eslava Galán y La primera guerra mundial contada para escépticosa auténticas referencias en la materia como Michael Howard y La primera guerra mundialMartin Gilbert con Primera Guerra mundial, lao 1914. De la paz a la guerra (Noema)de Margaret MacMillan.

http://youtu.be/UHunlqyaYpo

Dónde dormir: Hotel Ritz; Plaza Lealtad, 5; 28014 Madrid; teléfono: 917016767.

Dónde comer: Restaurante Goya; Plaza de la Lealtad, 5; 28014 Madrid; teléfono: 917016767.

Y de la I Guerra Mundial damos un salto 30 años más tarde para conocer también los entresijos de la II Guerra Mundial. El historiador Ricardo Artola, responsable de la edición de las copias de los manuales que les entregaban a los soldados americanos y británicos durante aquel conflicto es el invitado principal de este programa de Ágora Historia:

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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