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Los lugares de España que marcaron a Hemingway

Los lugares de España que marcaron a Hemingway

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Fue uno de los principales novelistas del siglo XX. Un aventurero y defensor de las libertades que obtuvo el Premio Nobel en 1954. Autor de grandes clásicos de la literatura universal como Adiós a las armas, Por quién doblan las campanas o El viejo y el marla azarosa y fascinante vida de Ernest Hemingway le llevó a recorrer medio mundo y participar en acontecimientos de la talla de la Primera Guerra Mundial o la Guerra Civil Española. Precisamente, fue en nuestro país donde el escritor estadounidense pasó gran parte de su existencia. Dijo alguna vez que quería a España más que a ningún país después del suyo, quedó fascinado por las corridas y plazas de toros y se unió a los intelectuales que defendieron la causa republicana durante la Guerra Civil. Pamplona fue la ciudad que más le marcó.

Su primera experiencia española acaeció allá por el año 1923 del pasado siglo, cuando cruzó los Pirineos y llegó a la capital navarra como corresponsal del periódico Toronto Star. Era un veinteañero y se vejó atraído de inmediato por los Sanfermines, afición que alternaría con las barras de los bares hasta las últimas fiestas taurinas en 1959, sobre todo en el Café Iruña. Tanto le marcaron las corridas de toros que ambientó un libro en ellas, Fiestaconsiderada su primera gran obra. También frecuentaba el bosque de Irati para satisfacer una de sus mayores aficiones, la pesca.

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Escultura de Ernest Hemingway en el Café Iruña de Pamplona.

No todo fueron los toros. La relación de Hemingway con España fue mucho más allá. Se vio marcada especialmente por su etapa como corresponsal durante la Guerra Civil para la North American News Alliance. Y al igual que muchos otros intelectuales de la época como George Orwell o André Malraux, Hemingway también se comprometió con el gobierno legítimo de la República. Además de sus crónicas periodísticas, el escritor cofirmó con John Dos Passos el guión del documental Tierra española, escribió su obra de teatro La quinta columna y culminó la que sería una de sus obras maestras, Por quien doblan las campanas (1940).

Fue entonces cuando se fraguó su romance con la reportera Martha Gellhorn, probablemente entre las paredes del céntrico hotel Florida, donde se alojaron y escribieron sus crónicas la mayoría de corresponsales extranjeros que cubrieron la contienda española. Tanto el hotel como el edificio de Telefónica se encontraban en la línea de fuego y, al no poder dormir a causa de los bombardeos, las veladas nocturnas se prolongaban en el cercano bar Chicote.

Valencia fue otra de las ciudades que dejaron huella en Ernest Hemingway. Hasta en siete de sus obras menciona la ciudad del Turia de alguna u otra forma. Como buen aficionado a los toros, solía acudir a su plaza durante la Feria de Julio. Durante la Guerra Civil visitó a menudo el actual hotel Vincci Palace, en la calle de la Paz, que se usó como sede de Asuntos Exteriores del Gobierno de la República. Allí acudía para pedir permisos para viajar a los frentes, enviar sus crónicas o, en la cafetería conocida como Alianza de Intelectuales, recababa de otros periodistas las últimas noticias.

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El escritor estadounidense era un gran aficionado a los toros.

A escasos metros, en la esquina de la calle de Comedias con Paz, una corsetería todavía conserva la estructura original del café Ideal Room, que frecuentaron también otros escritores como John Dos Passos, Francisco Ayala, W. H Auden, Octavio Paz o Antonio Machado. Precisamente, su libro Fiesta se gestó en un pequeño hotel próximo al coso taurino. En el hotel Metropol le tiraron por disparar con su pistola, mientras que también como buen amante de la mesa, frecuentó el merendero de La Pepica, situado en la playa de la Malva-rosa.

El último viaje a España de Hemingway fue en 1959 a Madrid, acompañado de su cuarta esposa, Mery Welsh, para escribir unas crónicas taurinas por encargo de la revista Life. Dos años más tarde, y a punto de cumplir 62 años, se suicidó disparándose con una escopeta en su casa de Ketchum (Idaho). Y al parecer, en su mesilla tenía reservado un abono para los Sanfermines que estaban a punto de comenzar.

La ruta de Hemngway por nuestro país lleva al viajero aficionado a la historia a rememorar y, por qué no, realizar un itinerario similar también con mucho pasado: el que llevó a cabo su amigo Che Guevara por las calles de Madrid a mediados del pasado siglo.

Dónde dormir: Hotel Vincci Palace; Calle La Paz 42; 46003 Valencia (Comunidad Valenciana); teléfono: 962062377.

Dónde comer: Café Iruña; Plaza del Castillo, 44; 31001 Pamplona (Navarra); teléfono:
948222064.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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