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Javier Santamarta: “El olvido ha sido el mayor enemigo de nuestra historia”

Javier Santamarta: “El olvido ha sido el mayor enemigo de nuestra historia”

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Madrileño del barrio de Chamberí, nuestro protagonista de hoy ha pasado unos cuantos años de su vida trabajando en ayuda humanitaria en varios conflictos internacionales. Politólogo de carrera y diplomado en Protocolo, Javier Santamarta del Pozo (1963) recoge en su último trabajo, Siempre tuvimos héroes, una loa sobre aquellos españoles ilustres que han hecho historia y de quienes podemos sentirnos orgullosos. Santamarta desmiente los tópicos que abundan sobre nuestro pasado, como la ‘Leyenda Negra’, y ensalza el valor de unos pocos escogidos que no dudaron poner su vida en peligro al servicio de otros (Ángel Sanz, Javier Balmis, Fidel Pagés…)

¿Por qué una parte de la España actual reniega de su historia?
Creo que porque la desconoce. La Historia muchas veces se ha quedado como esa asignatura pesada, rollo, con fechas, batallas, tratados y cantidad de nombres de personajes ya muertos y sobre los que creemos que nada podemos aprender. Cada vez se enseña en los planes educativos más tarde, en cada comunidad de manera diferente, y hemos convertido a la que decía Cicerón que era ‘maestra de la vida’ en un arma que blandir con nuestros prejuicios y nuestra ignorancia.

¿Por qué esta decena de ‘héroes’ de nuestra historia’? Están todos los que son?
¡Porque algunos había que elegir! (risas). La verdad es que nuestra historia es tan rica que tuve que hacer esa especie de ‘Capítulo Cero’ que es el Prefacio, que no es un prólogo al uso sino un capítulo donde aparte de justificar la razón del libro en cierto modo, nombro y cito a decenas de otros héroes con los que se podrían seguir publicando libros, artículos, haciendo programas, creando series, podcast… En este caso el criterio fue el que estos héroes tuvieran una base común: el humanitarismo, sin dejar de lado el humanismo, como en los casos de la Escuela de Traductores de Toledo o el de la Escuela de Salamanca.

¿Es un mito la ‘Leyenda Negra’ que se le atribuye a España?
Pienso que más que un mito es pura propaganda que en su momento se llevó a cabo contra el que era el imperio dominante, el enemigo a batir. ¿Que hicimos atrocidades? No lo niego. Sería absurdo. Y tampoco quiero usar el ‘y tú más’ con relación a otros países. En general el ser humano es capaz de los mayores horrores como hemos visto a lo largo de los siglos. Lo sigue siendo. Sin embargo a España se le ha querido ver como un colectivo en donde el atraso, la mezquindad y la crueldad eran propias y únicas de nuestros pueblos. Y eso no es así.

¿Tanta fuerza tienen los tópicos en el siglo XXI?
Siempre la han tenido. El problema de este siglo es que nos creemos más modernos que aquellos que oían embustes en los mentideros, que leían pasquines sobre atrocidades cometidas en uno u otro país, que propagaban bulos en mercados y tabernas como si de verdades reveladas fueran. Hoy hacemos lo mismo pero desde nuestros ordenadores, tabletas y teléfonos inteligentes. Hablamos de posverdad y de ‘fake-news’, pero somos igual que los que nos precedieron en candidez y en tragaderas por mucha tecnología que tengamos.

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Javier Santamarta es colaborador en varios medios de comunicación.

¿Qué nos diferencia de otros países que sí han sabido reconocer a sus personajes históricos?
Que los hemos olvidado. El olvido ha sido el mayor enemigo de nuestra historia. Hasta de los más conocidos o que pueblan nuestras ciudades con estatuas que la gente ha dejado de admirar, de conocer quién está representado en ese bronce o en esa piedra tallada. No habría más que hacer un recorrido por, digamos Madrid, y constatar que si hiciéramos una encuesta, nadie sabría reconocer (por poner algunos ejemplos) al cabo Luis Noval o al soldado Eloy Gonzalo, ni qué hicieron para merecer tal honor.

¿Qué momento histórico del pasado de España considera más trascendental?
A pesar de entrar de lleno en el tópico, es cierto que tras la unificación de los reinos peninsulares, la aventura marítima que llevaría a convertirla tras el descubrimiento y colonización de América, en el primer agente global, en lograr la globalización de manera literal, es el momento fundamental en la historia de España. Nos convertimos en una nueva Roma (sí, a veces a sangre y fuego, como ellos hicieron), instituyendo universidades a lo largo del mundo, abriendo rutas marítimas por todo el orbe, llegando a donde nadie había llegado (Antártida incluida), creando la primera divisa global, el real de a ocho, que hoy bien que conocemos en la forma simbólica de su representación: el del dólar americano, con esas dos columnas de Hércules y una leyenda que dejamos plasmada para el resto de la Humanidad: Plus Ultra. Sí, hay un más allá. España lo probó. Fue la primera en constatarlo y dejar huella de ello.

¿Cuál es el que le gusta más?
La verdad es que el Siglo XIX me fascina. Creo que guarda el secreto de lo que hoy somos o en lo que hemos devenido. Es el momento en que se produce una fractura en la que creo que aún estamos inmersos e intentando asimilar. Fractura que empieza cuando se pierden las otras Españas, aquellos territorios de ultramar tan españoles como los peninsulares o insulares actuales. Fractura entre los que tienen visiones diferentes de lo que debería de ser España, y que nos llevó a varias guerras civiles, derrocamientos, revoluciones, una efímera república, y la aparición de un nacionalismo disgregador ‘a la española’ cuya forma correcta creo que debiera de ser nominado como ‘cantonalismo’, porque nuestro nacionalismo mal que nos pese y lo que se dice, muchas veces es de aldea. Recomiendo la lectura del que considero el padre de la novela histórica patria, para conocer de otro modo no academicista ese siglo: Me refiero a don Benito Pérez-Galdós.

Si tuviera que destacar un lugar con historia de nuestro territorio, ¿cuál sería?
Uno sólo sería imposible. Esa es una de las maravillas y desgracias de nuestro país. Maravilla porque somos según la UNESCO el tercer país del mundo con mayor número de lugares considerados Patrimonio de la Humanidad (sólo superados por Italia y China). Desgracia, porque parafraseando a Churchill, hemos producido más historia de la que podemos digerir. Pero si tuviera que quedarme con uno, voy a quedarme con el que tengo el desmedido lujo y la gran suerte de levantarme todos los días frente a él: el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Estar cada día frente a frente a esa increíble biblioteca sanlorentina (empeño personal del denostado Felipe II), al lugar donde yacen, desde don Juan de Austria al César Carlos, pasando por el citado Felipe o Carlos III… ¡No puede haber más historia de las Españas concentrada en un solo lugar!

Y para escribir un nuevo libro, ¿en qué periodo de nuestra historia lo ambientaría?
Creo que en el XVIII. Es un periodo que fue también muy interesante y bastante desconocido, con personajes como Jorge Juan o una pléyade de marinos espectaculares; con gestas como la Expedición Malaspina, o con un hecho como el del navío San Telmo cuya idea tenía en mente desde hace doce años exactamente, cuando incluso me preparé para ir a la base antártica Gabriel de Castilla, pero que se quedó en proyecto y que ahora la novela de mi admirado Álber Vázquez hace que disfrute en novela ajena de un episodio que recomiendo a todos conocer de su mano. ¡Con lo que lo mismo me voy a escribir algo justo al siglo anterior, que también hay buenas historias!

¿Viajar es un placer?
O no. Viajar puede ser, debe de ser, una experiencia. Por eso incluso viajes que se tuercen, que no cumplen con nuestras expectativas, que nos defraudan… son tan enriquecedores que los que te marcan, te subyugan, te hacen olvidar tu hogar, y te abren los ojos y la mente. Porque el viaje lo que sí tiene que ser siempre, es una experiencia con la que salir de tu zona de confort para comprobar que todos somos tan diferentes como iguales. Que el ser humano es aberrante, pero también maravilloso. Eso se comprueba viajando, no haciendo turismo. Y perdón si esto suena elitista. A veces la mejor forma de viajar no es hacerte mil fotos en un sitio corriendo de uno a otro monumento, sino sentarte con una cerveza bien fría, un vino, o un refresco (¡qué más da!) mientras que dejas de ver el paisaje o la ciudad para convertirte en parte de él. De ella.

De todos los lugares que ha visitado, ¿cuál ha sido el que más le ha marcado?
Profesional y vitalmente es evidente que mi estancia de casi cinco años a lo largo de todos los Balcanes en los momentos de aquel terrible conflicto, me ha marcado. Pero incluso en la locura de la guerra uno puede encontrar entre los restos belleza, sentimientos, tristeza… Pero la vida son momentos. No puedo olvidar la vez que entrara solo a la semiderruida biblioteca de Sarajevo pisando cenizas de libros quemados en un silencio atronador, tanto como la noche en que marche corriendo para ver por vez primera sobre mí la inmensidad de la Acrópolis (Atenas), vacía de gente en aquél momento. Como no puedes olvidar cuando subes a un teocali en Teotihuacán y te sientas sólo para comprender qué cerca y qué lejos estamos de los dioses. Todo nos marca de una u otra manera.

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Su último trabajo es un alegato contra la ‘Leyenda Negra’ de nuestra historia.

¿Qué lugares recomendaría para visitar sobre todo por su historia?
Hacer recomendaciones es siempre complicado, pues las expectativas luego pueden hacer que el chasco sea histórico (¡y perdón por el chiste fácil!). Pero, ¡cómo no ver Roma! ¡Cómo no pasear por Toledo a la anochecida! Cómo dejar navegar por el Nilo o visitar los asentamientos (cualquiera de ellos) mesoamericanos. España, en cualquier caso, esconde mucha más historia de la que podamos imaginar sin tener que marchar a otros lugares lejanos, que muchas veces la gente conoce Angkor (cierto, espectacular) y nunca ha paseado ni vivido la magia de, por ejemplo, Segovia.

¿Qué época de España encuentra más atractiva si tuviera que escoger un destino para visitar?
La pregunta es complicada, pero tal vez por haber vivido tantos años a escasos metros de donde estuvieran las gradas de San Felipe de Madrid, el mayor mentidero y lugar de encuentro de aquella villa que llegó a ser Corte; a pocos metros de donde nacieran Lope o Calderón; a minutos de los mayores corrales de comedias, y por donde pasara renqueante un Quevedo coñón por las calles de ese poblachón manchego desde donde se gobernara el mundo, seguramente iría a ese momento de esa España donde el honor significaba tanto, que tal vez fuera nuestra perdición. Ese Madrid que ya era rompeolas de las Españas y donde el vino de Valdepeñas corría tanto como el éxito de Cervantes o Tirso en las corralas… Sí, ¡no estaría mal un viaje a tal lugar y momento!

¿Considera que España es uno de los destinos más recomendables para conocer por su pasado y patrimonio históricos?
¡Sin la menor duda! Lo más gracioso es que creo que son más conscientes los extranjeros que nosotros mismos. Cierto es que los viajeros decimonónicos empezaron a forjar esa imagen tópica, típica y exótica de toros, flamenco y bandoleros. Pero también es verdad que el turismo forastero cada vez más está disfrutando de destinos que no son los clásicos playeros, para admirarse de Córdoba, Santiago, Barcelona, Extremadura toda, Granada, León… ¡sería interminable la lista!

¿Mos podría adelantar algún proyecto en el que esté trabajando?
La verdad es que siempre se va trabajando casi en multitarea (al memos en mi caso y creo que es norma más que generalizada entre los que gustamos de poner cosas negro sobre blanco), con varios proyectos que a lo mejor alguno incluye alguna incursión en la ficción con base histórica ¡como no podía ser de otro modo! Pero lo que antes se verá (o al menos eso espero) es una obra donde creo que seguiremos descubriendo lo que siempre ha estado ahí. Porque nuestra Historia, sus personajes, sus hechos, no han desaparecido ni nos los han robado. Simplemente los hemos olvidado. ¡Algo habrá que seguir haciendo para recuperar nuestra memoria! La memoria de todos. Creo que algo he logrado con este «Siempre tuvimos héroes». Espero seguir haciéndolo.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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