Home Castilla y León El milagro de las cruces de Ayllón, una villa deseada por nobles (Segovia)
El milagro de las cruces de Ayllón, una villa deseada por nobles (Segovia)

El milagro de las cruces de Ayllón, una villa deseada por nobles (Segovia)

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La villa medieval de Ayllón es una de esas excursiones de la provincia de Segovia que conjugan monumentos, paisaje e historia. Por allí pasaron personajes como el condestable Álvaro de Luna, la reina Catalina de Lancaster o fray Vicente Ferrer. La máquina del tiempo pone rumbo a tierras segovianas para disfrutar de un nutrido recorrido por el pasado de esta pequeña villa que conserva el encanto de las viejas ciudades amuralladas.

Cerca del puerto de Somosierra y de la Cañada Real, Ayllón fue un lugar que atrajo a numerosos personajes históricos, cuyo recuerdo puede rememorarse en sus hermosas calles y monumentos. Su origen data de muy antiguo, ya que su cerro fue fortificado por el pueblo celtibérico de los vacceos que le dio el nombre de Trabasosona; con posterioridad, los romanos lo llamaron Holón o Halón, que derivaría en Agerholón hasta transformarse en Ayllón.

Ayllón permaneció como avanzadilla mora al norte del Sistema Central hasta 1085, cuando fue conquistada por los cristianos. En los siglos XII y XIII fue escenario de numerosos enfrentamientos nobiliarios, siendo conquistada en varias ocasiones. En 1295 acaecieron los hechos que dieron lugar a la leyenda de ‘El Milagro de las Cruces’. En esa fecha habían señalado los judíos la venida del Mesías, por lo que cristianos y judíos, salieron en procesión hacia el convento de San Francisco. Al no cumplirse el pronóstico judío eso se interpretó como un Triunfo de la Santa Cruz; por ello esta se venera en la fiesta y romería que lleva dicho nombre.

El 16 de julio de 1411 Fernando de Antequera (Señor de Ayllón antes que rey de Aragón) invitó allí a la reina de Castilla, Catalina de Lancaster, y su hijo Juan II. Poco después llegó el futuro santo Vicente Ferrer y, por su influencia, la reina otorgó allí las llamadas Leyes de Ayllón, por las que se restringían los derechos civiles de mudéjares y judíos, con el fin de inducirles a convertirse al cristianismo. El señorío de Ayllón pasó en 1420 al gran caballero Don Álvaro de Luna, como premio por haber conseguido liberar en Tordesillas al rey Juan II.

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La antigua puerta medieval que da acceso a Ayllón.

Ayllón fue uno de los principales lugares de paso de la trashumancia de ganado merino entre Segovia y Soria, y la Mesta se reunía cada cada año, en primavera, al norte de la localidad. A comienzos del siglo XX fue redescubierta por el pintor Ignacio Zuloaga, que llevó allí a su amigo Gregorio Marañón.

Tras conocer la historia de la villa, el viajero se dispone ahora a conocer su rico patrimonio con un sosegado paseo. El casco urbano de Ayllón, que está considerado Conjunto Histórico-Artístico, ofrece notables casas solariegas de los siglos XV al XVII. “Ayllón es de lo más hermoso que puede verse” escribió en 1909 Ignacio Zuloaga.

Se entra en el pueblo por un arco medieval frente al puente que permite cruzar el río Aguisejo. El cauce fluvial divide el pueblo en dos, separa la parte nueva del casco histórico y discurre paralelo a los adarves de la muralla medieval. Tras cruzar el arco aparece el palacio de Contreras (siglo XV), declarado Monumento Nacional, con fachada isabelina y portada con tres blasones enmarcados por el cordón franciscano.

Calle arriba se llega a la Plaza Mayor, una preciosa plaza castellana con soportales de madera y pintorescas fachadas. En ella se alza la Casa Consistorial (siglo XVI) con dos cuerpos y arcos y, justo al lado, la iglesia de San Martín (siglo XIII), de estilo románico. Justo enfrente de estos dos edificios históricos se alza una fuente de cuatro caños con una inscripción que reza de 1892 y que emana agua fría y cristalina constantemente. Detrás de la plaza se encuentra la iglesia de Santa María la Mayor (siglo XV), renacentista, con una importante torre, portada herreriana y pila bautismal románica.

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Antiguo convento de San Francisco en Ayllón./DavidDaguerro

Entre las construcciones civiles destacan el palacio de Vellosillo, la casa del Águila, y el Hospital de Sancti Spiritus. En las afueras se conservan los restos del convento de San Francisco, con una iglesia gótica de portada y espadaña herreriana. Del castillo erigido sobre el cerro que domina la villa de Ayllón tan solo queda la torre Martina y los restos de una muralla árabe. Desde la imagen del Sagrado Corazón, que culmina un cerro próximo a la villa, se contempla una excelente panorámica de Ayllón.

Segovia no se ve solo en un fin de semana. Con la excusa de visitar Ayllón y otras joyas históricas que se diseminan por la provincia, el viajero puede ir de visita cuando le plazca. Lugares con historia en Segovia hay unos cuantos: desde el acueducto romano de la capital, a la Iglesia de la Vera Cruz, Coca, Pedraza, Turégano, Sepúlveda… Opciones infinitas para conocer nuestro lustroso pasado.

Cómo llegar: Desde Segovia (93 kilómetros) por la N-110, en dirección nordeste (Soria) Desde Madrid (140 km), por la N-I dirección Burgos hasta Cerezo de abajo y por la N-110 hasta Ayllón.

Dónde dormir: Hotel El Adarve; Calle Parral, 13; 40520 Ayllón (Segovia); teléfono: 696974731.

Dónde comer: La Plaza; Plaza Mayor, 17; 40520 Ayllón (Segovia); teléfono: 921553124.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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