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El mayor bombardeo de la Guerra Civil no fue el de Guernica

El mayor bombardeo de la Guerra Civil no fue el de Guernica

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Si existe un símbolo de la crueldad que deparó la Guerra Civil en sus tres años de contienda (1936-39) ese fue el trágico bombardeo que sufrió la ciudad vasca de Guernica, en el que la aviación fascista acabó con la vida de más de un centenar de personas el 26 de abril de 1937. Meses después, el genio creativo de Pablo Picasso inmortalizaría aquel desastre en su cuadro homónimo que se expone en el Museo Reina Sofía de Madrid. Sin embargo, pocos conocen que el bombardeo más cruel de dicha contienda tuvo lugar en el Mercado de Central de Alicante. 300 personas padecieron el horror de las bombas el 25 de mayo de 1938.

Aunque aquella masacre no tuvo la repercusión de la de Guernica, fue uno de los episodios más cruentos e indiscriminados de la Guerra Civil. Sobre las 11 de la mañana de ese día, nueve aviones Savoia italianos en formación de a tres que ahoyaban al bando nacional penetraron por el Puerto en dirección al centro de Alicante. Los Savoia dejaron caer unas 90 bombas en Alicante. Salieron de su base en Mallorca y llegaron rápidamente a la ciudad mediterránea. Siempre que la población oía acercarse al enemigo, sonaban antes las sirenas antiaéreas para que a los vecinos les diera tiempo de acudir a los más de 40 refugios que se diseminaban por la ciudad, pero aquel día no lo hicieron.

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Mercado Central de Alicante./bea y fredi

En 1938, la guerra había entrado en un punto crítico. Los nacionalistas habían recuperado Teruel y en abril llegaron a la zona mediterránea. Alicante, que sufrió más de 70 bombardeos durante la contienda, contaba con refugios antiaéreos con capacidad para más de 30.000 personas. Pero esa mañana nadie pudo alcanzarlos por la maniobra de la escuadra dirigida por los capitanes fascistas italianos De Prato y Zigiotti. Varias de las bombas cayeron en la Lonja Municipal, que aquella mañana rebosaba de actividad debido a que había llegado al puerto una abundante captura de sardina en tiempos de escasez.

En cuestión de segundos, centenares de cuerpos fueron destrozados, mientras los muertos y los heridos yacían mezclados en medio de los escombros, y los vecinos acudían rápidamente al auxilio de los escasos supervivientes. Resultó muy complicado precisar la cifra exacta de víctimas, ya que muchos heridos murieron en los días posteriores. Las fuentes oscilan entre las 236 muertes de la comisión inglesa que visitó Alicante para analizar los efectos de los bombardeos, hasta los 313 que, paradójicamente, ofreció el informe del Ayuntamiento franquista. El periódico ABC hablaba de 250 muertos, mientras un documento de la CNT estableció cerca de 300 muertos y una infinidad de heridos. En la placa colocada por el Ayuntamiento en la Plaza del 25 de mayo se habla de 311 muertos.

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Reloj que marca la hora en la que se produjo el bombardeo y que se expone en el Mercado.

Las escenas de horror que se sucedieron por tanta destrucción fueron dantescas, con muchas bajas por decapitación. Testigos presenciales hablan de ríos de sangre por los alrededores. También se extendieron los muertos en otros puntos de la ciudad, como la plaza de Gabriel Miró, la calle Vicente Inglada, las cercanías del Club de Regatas y la calle Gerona. Asimismo, resultaron afectados los inmuebles de la antigua sede de la CAM en la calle de San Fernando y del periódico republicano El Luchador en la calle de San Francisco.

La hipocresía de Franco le llevó a asegurar a un corresponsal del londinense The Times un mes después que el “el bombardeo de las poblaciones civiles por nuestros aviones (lo afirmo rotundamente) no existe. Se bombardean tan solo objetivos de carácter militar. Es cierto que se producen bajas entre la población civil. Y son muy de lamentar. Pero el Gobierno rojo, lejos de evitarlas, las sitúa cerca de los objetivos militares. Después de todo, el ejército rojo necesita y desea esas víctimas para su propaganda”. Fue un ataque a la población civil en toda regla, en pleno centro de Alicante, alejado de los objetivos militares. Luego, la dictadura se ocupó que apenas se hablara del tema.

Tras el del Mercado Central, los bombardeos continuaron y se hicieron muy intensos, con 42 muertos el 6 de junio y 39 el día 25. El último bombardeo en Alicante se produjo el 28 de marzo de 1939.

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Una fotografía de la época recuerda los bombardeos de la Guerra Civil en la zona del Mercado.

En el edificio del Mercado Central, aparte del memorial de recuerdo, permanece expuesta la alarma antiaérea que no sonó aquel día, y el reloj de la propia lonja, que se paró en el momento del bombardeo. Alguien, quizá como última humillación, cambió las manijas para que no marcaran las 11:20, hora exacta del ataque.

En los últimos años diversos colectivos han tratado de recordar la memoria de las víctimas. Desde 2005 se celebra una concentración a la hora exacta del bombardeo en la que se homenajea a los fallecidos en aquella masacre. También se han instalado sendos memoriales en el Puerto para recordar a los últimos republicanos que partieron el buque Stanbrook hacia el exilio, y otro en el Campo de los Almendros (barrio de La Goteta) donde existió un campo de concentración.

La provincia de Alicante guarda asimismo otros enclaves relacionados con la Guerra Civil. Uno de los lugares con historia más interesantes para visitar es la Finca de El Poblet de Petrer, una antigua mansión señorial que acogió el último Gobierno de la Segunda República.

Parte de la información extraída de la web diagonalperiodico.net.

Dónde dormir: Hotel Cervantes; C/ Médico Pascual Pérez, 19; 03001 Alicante; teléfono: 965209822.

Dónde comer: Restaurante Irreverente; Calle Belando, 29; 03004 Alicante; teléfono: 966350488.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

Comment(22)

  1. Mi abuela tenía por entonces 16 años y vivía en Alicante, me contó muchas veces como fué el bombardeo y como recordaba el sonido de las sirenas en otras ocasiones.
    Leí que las sirenas no sonaron porque los aviones no llegaron desde el mar. Los puntos de avistamiento en la costa los habrían detectado, lo que hicieron fué entrar por la costa en otro lugar, alejados de Alicante para lanzar el ataque desde tierra.

  2. Triste historia que no hemos de olvidar para que no vuelva a ocurrir.
    La gran mayoría de alicantinos nacimos después de la guerra. No debemos hacer leña del árbol caído ni querer ahora traer esos recuerdos para reivindicar viejos rencores, aunque nos duelan esos recuerdos.
    Hemos de saber perdonar y no olvidar a los caídos en la masacre.

    1. Hola Rafael,

      de acuerdo contigo. Aunque no se trata de recordar viejos rencores, sino contar la historia tal y como ha sucedido, poniendo a cada uno en su justo juicio moral. Se puede perdonar, pero no olvidar. No se trata de abrir viejas heridas como quieren señalar algunos…

  3. Buen artículo, no tenía ni idea. Al leer el titular pensé en Madrid o Barcelona, que también sufrieron intensos bombardeos. Lo que no imaginaba era encontrarme con Alicante. En España se inició una práctica que se haría habitual durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a unos límites de destrucción increibles: en mayo de 1945 Tokio era bombardeada, pereciendo casi 100.000 personas.
    Un saludo.

    1. Gracias por tus palabras Gerardo.

      Es una historia desconocida para una buen parte del público, que tiene sobre todo la imagen de Guernica como símbolo de la barbarie. Pero rescatar estos episodios nos hacen conocer un poco mejor lo que realmente pasó para no olvidar y recordar a las víctimas de aquella barbarie.

      Saludos

  4. Mi abuelo, (no le conocí) con mi madre siendo un bebé en las manos salvo la vida por unos metros. Conozco la historia, y como esta muchas que el tiempo entierra y no debiera (campo de concentración de los almendros o mucho peor, el de Albatera) lo que no veo bien es que para recordar algo se tenga que ir con una banderita del brazo, puesto que muchas de aquellas víctimas no se sentían representadas por ellas, tan solo estaban donde podían estar. La historia es mucho más que un trapo y según los ojos, así las versiones. No hay guerra buena, pero entre las malas, ninguna como la civiles. Que nunca se olvide.

    1. Hola Antonio,

      lo que importa es el recuerdo de las víctimas y de lo que pasó, que no se nos olvide que forma parte de nuestra historia. Y contarla tal cual es para que todos podamos extraer nuestras propias conclusiones. Es inevitable que acontecimientos tan trágicos como este sean politizados en beneficio y escarmiento de algunos. Así nos va.

      Albatera y Campo de los Almendros merecerán artículos propios en Lugares con historia.

      Gracias por tu comentario

  5. Mi abuela me contó varias veces ese bombardeo y me contó que delante iba un avión tirando barras de pan y latas de conserva y que por eso no sonaron las alarmas pensaban que eran aviones republicanos, no se si sera cierto o era lo que ella escucho. Lo más significativo para mi era que me dijera que la sangre bajaba por la rambla hasta el mar pegada al bordillo

    1. Hola Francisco,

      triste historia la que aconteció en Alicante y muy significativa e impactante tu experiencia vivida a través de tus parientes. Deseamos que estos lamentables hechos no vuelvan a ocurrir jamás. Por eso divulgamos la historia de lo que pasó para despertar conciencias.

      Gracias por tu comentario

    2. Mi madre que en paz descanse también me había comentado que Ivan tirando barras de pan y conservas y detrás iban los bombarderos pillando a la gente cogiendo lo que parecía ayuda humanitaria, no se si era práctica habitual en otros sitios, nosotros somos catalanes, o se refería al bombardeo de Alicante, pero siendo niña cuando ella me lo contaba me impactaba muchísimo pensar que la pobre gente veía un poco de alivio para su familia y en cambio era una trampa cruel y despiadada.
      Siempre que van las cosas dificiles y cuesta arriba pienso…DIOS MIO QUE NO TENGAMOS QUE VIVIR UNA GUERRA.. Y MUCHISIMO MENOS CIVIL, es una de esas cosas que tienes ahí grabadas, aunque por suerte y por mi edad no he tenido que VIVIR ningúna conscuencia de la guerra ni Postguerra.

      1. Hola Francisco, que este post sirva como recuerdo de lo que aconteció y aprendamos de nuestros errores para evitar males mayores.

        Saludos

  6. Mi abuela sobrevivió de milagro al bombardeo, tenía 6 años, y la única vez que me habló del tema me contó que recuerda sobre todo ver cómo se llevaban a una amiguita suya con la cara cubierta de sangre, y que había sangre por todas partes. Es algo que no debemos olvidar para procurar que nunca vuelva a ocurrir.

    1. Hola Carolina,

      la historia del bombardeo vil e indiscriminado que tuvo lugar en el Mercado Central de Alicante cuenta a su vez con otras pequeñas historias humanas trágicas y tristes, como la que nos cuentas. Gracias por compartirla con todos los lectores.

      Saludos

  7. He leído un comentario en el dice que hay que olvidar y saber perdonar, y me recuerda mucho a los que dicen que los de izquierdas vivimos de “recuerdos” o de “la memoria histórica”. Yo creo que la barbarie y la crueldad ni se perdona y mucho menos se olvida. De la hay que aprender para no volver a caer en los mismos errores aunque los intereses de ciertas personas estén por encima… En eso se amparan los de derechas en la ignorancia del pueblo y en el olvido que ellos se encargaron de establecer en la sociedad española y a la que ahora tratan de que vuelva. Y lo malo es que por lo visto la gente perdonó y olvidó y siguen gobernando. Y además elegidos democráticamente, incomprensible y lamentable. Felicidades Javier Ramos por tu trabajo​. Un saludo

    1. Hola Alicia,

      perdonar es algo subjetivo, depende de cada uno. Lo que sí debemos hacer es tratar de no olvidar; el recuerdo, aunque trágico en este caso, nos hace más fuertes para aprender de los errores cometidos. Y tiene que llegar el momento de que se puedan reparar las heridas que siguen abiertas y no han cicatrizado.

      Gracias por tu comentario

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