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Los últimos pasos de Durruti en Madrid

Los últimos pasos de Durruti en Madrid

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Mediodía del 19 de noviembre de 1936. Diluvia. En las trincheras levantadas cerca del Hospital Clínico, en la Ciudad Universitaria de Madrid, milicianos de distinta filiación luchan codo a codo con las fuerzas franquistas. Suena un disparo, y un cuerpo se desploma. Buenaventura Durruti cae herido de muerte. Lugares con historia recorre las últimas horas y pasos por Madrid del líder anarquista.

La CNT perdió a su líder más carismático y comenzó a perfilarse la división del bando republicano, con la caída del Gobierno de Largo Caballero y los sucesos de mayo del 37. Recomponer las última horas de Durruti no solo es tratar de aclarar su muerte, es vivir la historia y rememorar los escenarios donde se dirimen y se gestan los mitos en la piel de uno de sus protagonistas.

Antes del amanecer de aquel fatídico 19 de noviembre, Durruti se entrevistó con Cipriano Mera, otro líder anarquista, en el cuartel de la Guardia Nacional, en la calle Guzmán el Bueno, inicio de nuestro recorrido. Durruti quiere detalles del edificio para emboscar al enemigo. A las 12.30 horas se le comunica que sus hombres no solo no están tomando el Clínico, sino que hay deserciones. En el cuartel de la CNT de la calle Miguel Ángel, el palacio de los duques de Sotomayor, se disponen dos coches destino a la Ciudad Universitaria.

La actual Colonia Metropolitana es un nudo de chalés y colegios universitarios. Entre muros y chopos apenas se percibe el Clínico, o las sombras de su pasado. Avanzando por la avenida del Valle, Durruti advierte un grupo de desertores y detiene la comitiva en la calle Viña. Baja del coche y va a abroncarles. De regreso, recibe el fatal balazo. Le llevan a toda velocidad al Hotel Ritz, entonces Hospital de las Milicias Confederadas de Cataluña.

Se avisa al prestigioso cirujano Manuel Bastos, que está operando en el Hospital Quirúrgico Militar, el vecino Hotel Palace. Pero no puede hace nada por salvar su vida. Durruti fallece en la habitación 15, a las 4 de la mañana del 20 de noviembre.

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Buenaventura Durruti.

La noticia se ocultó 24 horas. Después comenzó el cruce de acusaciones. La versión oficial de la CNT es que se tratase de una bala fascista. La hipótesis más verosímil, que le disparara, por error o no, alguno de sus acompañantes. ¿Pudo ser un asesinato? En la CNT-FAI había sectores en desacuerdo con Durruti. Empezaba a ser incómodo para el Partido Comunista, que estaba creciendo, el Gobierno, la Generalitat y los partidos burgueses catalanes.

El día 21 se le trasladó a Barcelona, donde se celebró un multitudinario funeral bajo un aguacero como el de Madrid. En la Ciudad Universitaria, unidades de refresco estabilizaron el frente que, con la renuncia de Franco al ataque frontal, se desplazará al Guadarrama y el Jarama, en una una nueva etapa que la República abordará más dividida que nunca.

El testimonio de quien fuera el chófer de Durruti, Clemente Cuyás, contradice la versión oficial mantenida durante años de su muerte en combate en la defensa de Madrid. Cuyás asegura que él y los otros siete testigos del accidente se juramentaron entonces para mantener el secreto y no desmerecer el mito de uno de los líderes más carismáticos de la CNT.

Al estallar la Guerra Civil en 1936 Durruti fue uno de los principales protagonistas de los sucesos revolucionarios de julio, formando parte de la dirección en la defensa de la ciudad de Barcelona, donde, después de entrevistarse con el presidente de la Generalidad catalana, Lluís Companys, nombró un Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, formado por libertarios, republicanos, nacionalistas y marxistas, que se convirtió en el verdadero poder en Cataluña.

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Tumba de Durruti.

Dicho Comité (del cual era jefe del departamento de transportes), decidió ir al frente con el bando republicano, pretendiendo en un principio liberar a Zaragoza de los sublevados, otro gran núcleo urbano anarquista tras Barcelona. Se formó entonces la famosa columna Durruti, que tomó rumbo a Zaragoza. En noviembre marchó a Madrid con su columna a contener la ofensiva de las tropas sublevadas.

Si el viajero decide prolongar su viaje histórico por lo escenarios de la Guerra Civil en Madrid y alrededores, puede acercarse hasta Arganda del Rey para ver in situ Cerro Melero, un museo al aire libre de la contienda. Se trata de una fortificación con 36 nidos de ametralladora de hormigón rodeados de sacos y un observatorio cubierto desde el que se podía contemplar todo el valle del Jarama.

Dónde dormir: Torre de Madrid; Plaza de España, 18; 28008 Madrid; teléfono: 915237451.

Dónde comer: The House Beer; Calle de Almansa, 105; 28040 Madrid; teléfono: 915339393.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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