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El bombardeo de Durango en la Guerra Civil

El bombardeo de Durango en la Guerra Civil

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A treinta kilómetros de Bilbao, la ciudad de Durango está enclavada en una vega amena en la que confluye tres ríos. La que es una de las villas más antiguas de Vizcaya está rodeada de montañas y tiene a su lado el cauce Del Río Ibaizabal. Los antecedentes de la población eran prerromanos, como el Ídolo de Mikeldi, símbolo de la villa.

Se llamó Villanueva de Tavira y durante la Edad Media fue encrucijada de guerras entre los caballeros Del Valle. Bajo dominio de la Corona de Navarra, fue anexionada en 1195 a Castilla por Alfonso VIII el Noble.

El siglo XVI estuvo marcado por varias desgracias: hubo varias epidemias de peste y un gran incendio que redujo a cenizas toda construcción hecha con madera. En el siglo XIX, durante las guerras carlistas, el pretendiente al trono de España, don Carlos, vivió aquí.

Antes del bombardeo de Guernica, la villa vizcaína sufrió el horror de la Guerra Civil. A las ocho y media de la mañana del 31 de marzo de 1937 el cielo de Durango oscureció tintado por los motores de los Savoias italianos del bando fascista, que iniciaron un ataque aéreo desde la calle Kurutziaga. Aún se pueden ver impactos de metralla en fachadas. El resultado de la tragedia se saldó con 400 muertes, según unas fuentes, o más de 500, según otras versiones.

Durango se enorgullece de su cruz de Kurutziaga (siglo XV), una cruz de término gótica de casi cinco metros de altura sobre base octogonal. Lo que singulariza esta cruz es su calidad de monumento expiatorio elevado por fray Alonso de Mella (siglo XV) después de abjurar de sus opiniones heréticas, que lo condujeron a la hoguera a él y a otros cien seguidores de sus doctrinas. Lo que predicaba el franciscano era la llegada de la Edad del Espíritu Santo o de la Perfecta Libertad en que los cristianos habían de poner en común bienes y mujeres. La Inquisición acabó con estos supuestos herejes.

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Una placa recuerda el bombardeo de Durango en la Guerra Civil./ Txo

En el complejo simbolismo plasmado en la arenisca de la cruz el viajero podrá observar el árbol sagrado, la serpiente del Paraíso, la expulsión de Adán y Eva, la tentación e Eva y el pecado de Adán. Sobre estas escenas vemos el corro de los apóstoles y el calvario, de complejo diseño, con Jesús, María, san Juan y varios ángeles. Sobre la cruz destacan la luna y el sol. La cruz original se halla en la cercana ermita de la Veracruz.

El casco antiguo, compuesto por tres calles longitudinales y una transversal, presenta muy buenas edificios de arquitectura popular y de autor, así como dos interesantes iglesias y un Ayuntamiento italianizante. Lariz Torre es la única torre en pie de las cinco con las que contaba la localidad en el Medievo.

De Durango conviene contemplar la puerta de Santa Ana, que se abría entre las murallas; el pórtico de Santa María, donde se reunían los Concejos; El Barrio de Tavira, la iglesia de San Pedro (entre las más antiguas de Vizcaya), con el sepulcro que guarda los restos momificados de Santo Estíguez y de su mujer; la iglesia de Santa Ana, con un retablo de Ventura Rodríguez, la iglesia de Santa María de Urribarri…

La zona actual de Sanagustinalde alberga el palacio de Etxezarreta (Museo de Arte e Historia de Durango) y el Convento de San Agustín, Centro Cultural.

La Plaza Ezkurdi, corazón de la villa, ocupa la antigua parcela repleta de olmos cuya sombra protegía a quienes marchaban hacia Bilbao por el Camino Real. Sobre su tierra nació el Arrabal del Olmedal, donde desde finales del XIX la burguesía levantó edificios historicistas y regionalistas.

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Cruz de Kurutzeaga./ txo

Despiden la ruta el palacio neoclásico de Pinondo, el palacio de Astarloa y la Casa Orue, corte y cuartel general de Don Carlos durante la Primera Guerra Carlista.

A pesar de tantas iglesias y monumentos religiosos, la reina de Durango es Marriurica, Mari, la dama de Amboto. Dice la leyenda que cruza el cielo en forma de ray, sol ardiente y de arco iris. A veces recupera su forma humana y cuida los regalos y enamora a los pastores. Puede ser buena o mala, según sople el viento de la gruta.

En la colonia de las Juntas Forales de la Merindad se encuentra Guerediaga. Aquí se reunían los doce juntemos del Duranguesado en torno a un árbol y unas piedras. Al frente se levanta la cruz de Guerediaga.

Dónde dormir: Gran Hotel Durango; Gasteiz Bidea, 2; 48200 Durango (Vizcaya); teléfono: 946217580.

Dónde comer: Txantonesa; Calle Goienkalea, 3; 48200 Durango (Vizcaya); teléfono: 946203927.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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