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Fósiles y huellas de dinosaurios en la Reserva de la Biosfera riojana

Fósiles y huellas de dinosaurios en la Reserva de la Biosfera riojana

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Hay lugares que preservan la memoria en madera de roble. En La Rioja, el viejo siente que el tiempo no muere; se aferra a la tierra y sobrevive, fosilizado, para el eterno disfrute. Los restos paleontológicos en la Reserva de la Biosfera de esta comunidad atraen el interés de científicos e historiadores de todas partes del planeta, que caen hechizados cuando los secretos de Igea, Cornago y Enciso despiertan el tarro de las esencias.

Hablar de La Rioja es hablar, entre otras cosas, de Paleontología. Muchos de los titulares sobre hallazgos de fósiles se localizan aquí. Y solo ha aflorado una mínima parte de la riqueza de la región. Los pasos del viajero le conducen a realizar con éxito la ruta de los dinosaurios. Es mérito de los responsables de los distintos yacimientos de la Reserva de la Biosfera (un área de la parte sudoriental que abarca cae el 24% de su territorio) el haber levantado magníficos Centros de Interpretación como el de Igea, que se alza en la sierra de Alcarama, a mitad camino entre Logroño y Zaragoza.

La institución ha puesto en valor los hallazgos del yacimiento de la Era del Peladillo, el primero de Europa que contiene hasta 1.766 huellas de dinosaurio catalogadas en un área de 2.100 metros cuadrados. Cuenta, además, con reclamos que atraen la curiosidad del visitante como el rastro de la cola de un dinosaurio herbívoro, icnitas de herbívoro con membranas interdigitales entre los dedos o la huella de herbívoro más pequeña de La Rioja.

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Maqueta a escala real de un dinosaurio en territorio riojano.

En el Centro de Igea el viajero encontrará una gran variedad de restos óseos e icnitas, coprolitos, vegetales, moluscos, cocodrilos y tortugas del Cretácico Inferior. Sobresale el Hypsilophodon o gacela del Cretácico, un mini-dinosaurio que reúne nada menos que 74 piezas óseas en Igea.

Un tronco fósil hallado por un pastor a las afueras de la localidad en 1986, y que fue la primera especie autóctona que apareció en Igea, de ocho metros de longitud, data del Cretácico Inferior, o sea, que carga sobre sus hombros con otros 120 millones de años. Puede visitarse gracias a un acceso perfectamente señalizado. En la misma zona se ha colocado un planisferio gigante para fomentar la observación de estrellas. Encima, la Era del Peladillo no es el único afloramiento de incitas: hay otros, también excepcionales, como los de Las Navas, Santa Ana, la Torre o los Piojos.

Quien visita Igea, debe hacer lo propio con Cornago. Ambos municipios son clave para penetrar en los misterios del Cretácico, aquel periodo final de la era Mesozoica o Secundaria a cuyo término, hace 65 millones de años, se produjo la extinción masiva de especies, entre ellas la del dinosaurio. Cornago, que limita con Soria al sur, se encuentra a 80 kilómetros de Logroño.

Su visita merece la pena no solo por el majestuoso castillo de La Luna, su parroquia o sus empinadas calles, sino también por el impresionante yacimiento de huellas de Los Cayos, a unos dos kilómetros de la localidad, al pie de una loma por la que se desciende al pueblo. Dividido en tres sectores que han proporcionado hasta cinco grandes afloramientos de icnitas, el viajero encontrará aquí rastros de dinosaurios carnívoros, pisadas aisladas, huellas, surcos hechos por el arrastre de las colas y hasta marcas dejadas por aves y tortugas.

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Huellas de dinosaurios fosilizadas en un yacimiento de La Rioja.

Pero Los Cayos no es una singularidad en Cornago, que cuenta con otros valiosos yacimientos, como el de Chorrón del Saltadero, próximo a Muro de Aguas; Cabezuelos; Valdenocerillo; o el Barranco de Acrijos, todos ellos inscritos como Bienes de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico.

Otro de los grandes valores en la Reserva de la Biosfera riojana es el Barranco Perdido de Enciso, un parque de aventura en el que la diversión queda asegurada por la multitud de actividades que reconstruyen la forma de vida de los dinosaurios. Indispensable resulta la visita al Museo Cretácico, que cuenta con una colección permanente de materiales audiovisuales en 3D y reproducciones a tamaño natural.

Dónde dormir: La Casa de la Hiedra; Calle Arriba, s/n; 26586 Poyales, Enciso (La Rioja); teléfono: 665581785; contacto@poyales.es.

Dónde comer: Como en casa; Av. de La Rioja, 1; 26525 Igea (La Rioja); teléfono: 650982476.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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