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Daroca (Zaragoza)

Daroca (Zaragoza)

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Daroca, situada a 83 kilómetros de Zaragoza, la ciudad de los siete sietes por su rico catálogo monumental, es un pueblo medieval dentro de una muralla de tres kilómetros y medio de extensión (siglos XIII-XIV) que por sí sola justificaría una visita. Se trata del recinto amurallado más extenso de todo Aragón, con un total de 116 torreones. Además del impresionante sistema defensivo, otras doce torres surgen aquí y allá, en el vértice de los promontorios que cercan las casas. Existe una ruta que recorre la parte mejor conservada de la muralla y que asciende hasta el castillo Mayor.

Pocas ciudades han sido más respetadas por el tiempo que Daroca. Incluso conserva, bien diferenciado, el antiguo barrio de la judería. Los árabes le dieron el nombre de Calat-Darwaca (año 862), poseyéndola durante 400 años, hasta que fue reconquistada por Alfonso I el Batallador (quien le otorgó el título de ciudad) La antigua villa fronteriza de Daroca es la capital del valle del Jiloca, que conserva casas señoriales y mezcla de estilos musulmán y cristiano. Daroca, como Calatayud, tiene origen musulmán.

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Plaza Mayor de Daroca./Diego Delso

En la Edad Media contaba con diez iglesias y más de 4.000 habitantes, casi el doble de los que tiene en la actualidad. Ante sus murallas fracasó Pedro I de Castilla en 1357 en su intento de invadir Aragón, mereciendo por su heroísmo el título de Puerta Férrea de Aragón. En la guerra contra Pedro I de Castilla, Daroca resistió el asedio del castellano, lo que le valió la concesión de la categoría de ciudad en 1366. Los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II y Felipe III, en su camino de Madrid a Zaragoza con frecuencia pasaban y hacían escala en Daroca al ser el camino real que enlazaba Castilla con Cataluña.

Daroca cuenta con la entrada más bonita al pueblo, la puerta Baja, donde se halla la famosa fuente y la llamada piedra de Ruejo, monumento dedicado a una piedra de molino que evitó, según la leyenda, que la ciudad fuera inundada en el siglo XVI. La calle Mayor discurre entre las monumentales puerta Baja y Alta y está flanqueada por palacios e iglesias. Merece la pena hacer mención también de la mina de Daroca, una obra de ingeniería del siglo XVI cuya finalidad era canalizar el agua caída durante las tormentas.

Entre los edificios renacentistas y barrocos que encontramos en su centro histórico, declarado Bien de Interés Cultural, destacan las iglesias de Santo Domingo de Silos y de San Miguel y, por encima de ellas, la colegiata de Santa María (siglo XVI), famosa porque alberga los nombrados Corporales de Daroca. El viajero que llegue hasta aquí no sabe qué admirar más: si la hermosa joya de orfebrería que sirve de relicario a los corporales o si los corporales mismos y el profundo alcance del milagro que provocaron.

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Puerta Baja de Daroca./ecelan

El prodigio se produjo en 1239 en las proximidades del pueblo valenciano de Luchente, a 17 kilómetros de Xátiva. Después de un traidor ataque de los musulmanes, cuál no sería la sorpresa de un cura oficiante cuando fue a echar manos de las seis hostias consagradas que había ocultado de bajo de una piedra y las encontró ensangrentadas y pegadas a los corporales del envoltorio. Cuatro caudillos cristianos pusieron los corporales a lomos de una burra sarracena que dejaron suelta. El animal, al parecer por voluntad divina, se encaminó a Daroca y llegó abatida hasta que murió. Los corporales se guardan en la colegiata y salen sólo una vez al año, el domingo siguiente a la solemne procesión del día del Corpus.

En la calle Santa Lucía de Daroca se encuentra el Museo de la Pastelería, de obligado cumplimiento y visita, donde, además de toda la información necesaria, sobre utillaje, molinos, prensas y procesos de elaboración, el viajero hallará lugar para una degustación. Merece la pena dejarse caer un rato por estos lares.

Desde la torre de San Cristóbal el viajero contemplará la mejor vista de la villa y alrededores. Otros puntos de interés son la iglesia de San Miguel, de estilo románico-barroco, o los conventos de los Escolapios (mediados siglo XVIII), de Santa Ana y del Rosario (siglo XV) Entre los edificios civiles destaca la casa de los Luna (siglo XV) La celebración del festival internacional de música antigua es otro buen motivo para visitar Daroca.

De Daroca es José Luis Corral, uno de los mayores escritores de novela histórica y ensayo de nuestro país, que Lugares con historia entrevistó hace algunas semanas y que es autor de obras tan reconocidas como NumanciaEl CidEl Códice del Peregrino o El enigma de las catedrales.

Dónde dormir: Legido; Ctra. Sagunto-Burgos, km 220; 50360 Daroca (Zaragoza); teléfono: 976800050; hostallegido@hotmail.com.

Dónde comer: Posada del Almudí; Calle Grajera, 5; Daroca (Zaragoza); teléfono: 976800606.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

Comment(3)

    1. Toda la razón te doy Salvador. Lástima que las instituciones no puedan o quieran promocionar más una ciudad tan insigne y monumental como es Daroca. Si José Luis Corral destaca su categoría, por algo será!

      Gracias por tu comentario

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