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Córdoba romana

Córdoba romana

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Viajar a Córdoba significa viajar en el tiempo a través de las distintas civilizaciones que fueron conquistando la península ibérica. Su patrimonio arqueológico, histórico y cultural es de un valor incalculable, por ello se ha convertido en un museo al aire libre y en una de las ciudades Patrimonio de la Humanidad más visitadas del país. La ciudad de Séneca, Maimónides y Góngora es reflexiva, pero también alegre con mesura, belleza sin exceso y, desde luego, más romana que mora, más de mármol liso que de recargado azulejo, más de sencillo tiesto con geranios sobre la simple la pared encalada que de reja con volutas, virgen con farolillos y macetero con jazmines.

Sin desdeñar su esplendoroso califato en tiempos de la dominación árabe de la península ibérica (Edad Media), sin duda, una de las partes más características de la ciudad andaluza es su anterior faceta romana. Fundada por el general Claudio Marcelo entre los años 169 y 152 a.C. bajo el nombre de Corduba, llegó a ser una de las urbes más importantes de la provincia Bética romana.

Rápidamente se convirtió en un punto estratégico para controlar toda la región, por lo que la ciudad fue creciendo con templos, teatros o casas patricias. Fue el primer emperador de Roma, Octavio Augusto, quien la hizo resurgir después de haber sido destruida tras la guerra de Julio César y los hijos de Pompeyo, alcanzando en esa época (siglo I) una gran importancia comercial, administrativa y cultural. No hay que olvidar que aquí nacieron Séneca, Lucano, Lucio Cornelio y Cayo Valerio, entre otros personajes de lustre.

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El Puente Romano de Córdoba, con la Mezquita al fondo./Panchurret

La urbe llegó a ostentar la capitalidad de la provincia Hispania Ulterior, lo que da fe de su importancia. Con Augusto alcanzó el grado de Colonia Patricia, el más alto rango que una ciudad del Imperio Romano podía ostentar. De la época romana todavía quedan algunos vestigios repartidos por la ciudad con el objetivo de que puedan ser visitados por el viajero. Uno de ellos es el templo romano de la calle Claudio Marcelo, el más grande de la época. Es de estilo corintio y en la actualidad se pueden apreciar 11 columnas, las escaleras y un altar, reconstruidos a mediados del siglo pasado. Durante la temporada de verano se puede visitar incluso por la noche.

También, a ojos del viajero apasionado por la historia, emerge el Puente Romano que atraviesa el río Guadalquivir y que fue reconstruido casi en su totalidad. Se ubicaba en la Vía Augusta, la antigua ruta que conectaba Roma con el resto de las ciudades del Imperio. Mejor conservado se encuentra el puente del arroyo Pedroche. Otro de los puntos característicos de la época romana de Córdoba es el anfiteatro, uno de los más grandes de Hispania y de de todo el Imperio (poseía un eje de 178 metros de longitud), con una capacidad para aproximadamente 50.000 espectadores. Fue descubierto a principios de este siglo debajo del Rectorado de la Universidad de Córdoba.

A su vez, el viajero también se puede visitar el mausoleo; o recorrer el teatro romano ubicado debajo del Museo Arqueológico y Etnológico, el cual conserva diferentes reliquias de la época y conocer el palacio de Maximiano Hercúleo destruido, en parte, para la realización del AVE a principios de los años 90. Este templo se edificó para alojar al emperador durante su estancia en la ciudad.

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Monumento dedicado a Séneca en Córdoba./Gunnar Bach Pedersen

Tampoco hay que dejar de visitar los foros romanos como el colonial o provincial, ubicado en los Altos de Santa Ana, que llegó a tener más 7.000 metros cuadrados y cuyos restos se pueden apreciar en calles como Ramírez de Arellano o Cruz Conde. Asimismo, se levantó el Centro Portuario en las inmediaciones del Alcázar de los Reyes Católicos. El desarrollo de Corduba fue tal que se fueron añadiendo numerosas domas e insulae agrupadas en barrios.

Visitar la Córdoba romana significa también conocer los espectaculares mosaicos (como el de Polifemo y Galatea) que se conservan en los espectaculares jardines que del Alcázar de los Reyes Católicos. Una construcción que se caracteriza por entremezclar a la perfección rasgos árabes, visigodos y romanos y en donde no se pueden dejar de recorrer sus impresionantes vergeles. No menos notables restos romanos alberga el Museo Arqueológico, situado en el palacio de los Paéz de Castillejo. Su principal reclamo es la escultura de mármol de la divinidad de Mitra que degüella a un toro sagrado (siglo II), procedente de la localidad de Cabra.

Más allá de su faceta como capital de una de las provincias más prósperas del Imperio Romano, Córdoba posee otros rasgos característicos que merecen la pena ser visitados. Si bien el principal es la Mezquita Catedral nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, también destacan los baños árabes y los patios cordobeses. Aunque estos últimos son famosos por el festival que tiene lugar a principios de mayo, cualquier fecha es buena para conocerlos entrando al Museo de los Patios en el Palacio de Viana.

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Templo romano de Claudio Marcelo./Rafael Jiménez

Después de un viaje agotador y muy enriquecedor, el viajero tiene que ir pensando dónde deberá descansar para recuperar fuerzas. La oferta de alojamiento en Córdoba es amplia y variada. Y a buenos precios, que se adaptan a todo tipo de bolsillos. Alojamientos de óptima calidad conforman un abanico que viene valorado, además, por las opiniones de los usuarios viajeros. Eso sí, habrá que reservar antes para asegurarnos las pernoctaciones con tiempo de antelación.

Córdoba es mucho más que su pasado romano. El lujo y suntuosidad que alcanzó en tiempos islámicos la Mezquita anda parejo al de Medina Azahara, localizada a apenas cinco kilómetros de la capital. Montilla, la ciudad que vio nacer al jefe de los ejércitos de los Reyes Católicos, El Gran Capitán, Baena o Priego de Córdoba son otros argumentos de peso para recorrer la historia de esta rica provincia. Más alternativas: Cerro Muriano y su pasado vinculado a la fotografía más popular de cuantas se hicieron durante la Guerra Civil española, o Espejo, también pueden completar la ruta del viajero.

Un texto de Claudia Ortiz

Dónde dormir: Hotel Eurostar Maimónides; Calle Torrijos, 4; Córdoba (Andalucía); teléfono: 957471500.

Dónde comer: El Caballo rojo; Calle del Cardenal Herrero, 28; Córdoba (Andalucía); teléfono: 957475375.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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