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Contrebia Leucade (La Rioja)

Contrebia Leucade (La Rioja)

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A unos 3 kilómetros al sur de Cervera del Río Alhama, el viajero toma un desvío a la izquierda que conduce a los restos de la ciudad celtíbera de Contebria Leucade. Aparece ya citada en el año 181 a.C., sirvió de refugio a lusones y celtíberos después de la invasión romana. Se trata de una de las poblaciones de mayor interés arqueológico de la península ibérica, una ciudad de la tribu de los pelendones que en la época de Augusto fue dotada de una amplia muralla. El núcleo fortificado ocupaba dos montañas y abarcaba un total de 12 hectáreas. Sus ruinas se han preservado en relativo buen estado, por lo que resulta obligada su visita.

La ciudad resistió los ataques de Roma durante casi un siglo y de su azarosa existencia se conservan las murallas, de poderosa envergadura, parte de un foso de 600 metros de longitud, viviendas y un sistema de agua. La ciudad de Contrebia se reparte por las laderas de las montañas con una gran complejo de viviendas que utilizaban para las paredes partes de la roca original. Las bocas de las casas se abren escalonadamente en la montaña, por lo que su visión causa un gran efecto. Destaca el sistema de abastecimiento de aguas con sus canales y pozos para soportar asedios prolongados.

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Restos de la antigua ciudad celtíbera de Contrebia Leucade./Manuel Lampre

Contrebia Leucade se sitúa en un punto intermedio entre la antigua Gracurris (Alfaro), fundada por los romanos como base estratégica, y de Numancia, la capital arévaca que capitalizó la resistencia contra Roma. Controlaba de esta forma una de las vías de comunicación más directas con el río Ebro y la Meseta. A pesar de su relevancia histórica, que abarca cerca de unos veinte siglos, poco se sabe de este enclave. Estuvo habitada por diferentes pueblos a lo largo de sus 2.000 años de existencia.

De finales de la Edad del Bronce (rescoldos del segundo milenio y principios del primer milenio a. C.) pertenecen los restos prehistóricos encontrados en la Cueva de los Lagos, un espacio utilizado como enterramiento por un pequeño grupo humano. Luego fueron los fenicios quienes al parecer se asentaron durante el inicio de la Edad del Hierro. Los celtíberos construyeron una urbe sobre la que se establecieron junto al río Alhama entre los años 900 y 400 a.C.

Entre finales del siglo I a.C. e inicios del siglo II Contrebia fue ocupada por los romanos. Mientras, la sociedad goda se instaló en la zona en el siglo VII y permaneció hasta el IX, cuando los musulmanes llegaron a la península ibérica. A partir de ahí comenzó su declive, ya que resultó abandonada y sus moradores pasaron a ocupar otros poblados cercanos.

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La urbe riojana fue ocupada desde tiempos prehistóricos.

El historiador Tito Livio ya menciona a Contrebia Leucade cuando narra el fin de las guerras sertorianas entre el general rebelde Sertorio, que se había asentado en la península ibérica, y Pompeyo el Grande en el siglo I a.C. De sus escritos se desprende la fortaleza de las murallas y el sistema defensivo de esta ciudad celtíbera, lo que entrañaba dificultad para su conquista. Finalmente fue dominada por el general romano Quinto Cecilio Mételo en las campañas del 143-142 a.C. Solo pudo hacerse con ella tras un ataque sorpresa que pilló desprevenidos a sus defensores.

De todo el entramado urbano y arquitectónico de Contrebia Leucade sobresale el imponente aspecto que alcanzaron las murallas. Fueron unas obras técnicamente complejas y de una destacada calidad de ejecución. Apoyadas directamente sobre la roca natural, su alzado se articulaba en tres partes diferenciadas: zócalo, compuesto por piedras de morfología irregular, lajas, piezas largas y delgadas, y bloques, piezas perfectamente rectangulares que componían la zona alta.

El foso, también un elemento trascendental para la defensa de la ciudad, alcanzaba una anchura de entre siete y nueve metros y una profundidad de ocho metros. En la zona norte del yacimiento se conformaron seis cubos circulares. La puerta se abría a un callejón de quince metros de largo y cinco de ancho, protegido por dos torres, posiblemente del siglo I.

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Vestigios de la muralla y foso que guarnecían Contrebia Leucade./Manuel Lampre

De información práctica para el viajero interesado en visitar este yacimiento declarado Bien de Interés Cultural, debe saber que el precio de la entrada conjunta a la visita guiada y al centro de interpertación es de 4 euros para adultos, mayores de 65 años y jóvenes entre 12 y 17 años, y de 2 euros para menores entre 2 y 16 años. El Centro de Interpretación evoca una ciudad recreada en un mundo celtíbero cargado de simbolismo, en el que se refleja su vida cotidiana, sus costumbres, su función militar y estratégica, y los sueños y sensaciones de los que la construyeron y la habitaron.

La Rioja, esa pequeña comunidad autónoma desconocida, conserva otros tantos tesoros de remoto pasado y no tan antiguo que merecen la pena ser visitados. De esta forma, el viajero, en su recorrido por estas tierras del norte, tiene la oportunidad de ampliar su aventura con una excursión a destinos señoriales como Nájera o Clavijo, de pasado antidiluviano como Enciso, literarios como Santo Domingo de la Calzada y sus cercanos monasterios de Suso y Yuso o de excelentes caldos vitivinícolas como Haro.

Dónde dormir: Casa Rural Celtia; c/ Alfonso Benito, 20; 26530 Aguilar del rio Alhama (La Rioja); teléfonos: 941197046 y 670341163.

Dónde comer: Restaurante-Bar Alhama; C/ Jiménez Montero, 9; Aguilar del Río Alhama (La Rioja); teléfono: 941197250.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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