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Castilblanco y Arnedo: los pueblos que originaron la Guerra Civil

Castilblanco y Arnedo: los pueblos que originaron la Guerra Civil

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La ocasión para desencadenar el golpe de Estado ocurrido en la España de julio de 1936 la facilitaron dos cuestiones ‘sensibles’ que se remontan a unos años atrás en tiempos de la Segunda República: los sucesos de Castilblanco y Arnedo (que tocaban el orden público), y la discusión en Cortes del Estatuto de Cataluña que tocaba la unidad de España.

Castilblanco es un pueblecito de Badajoz que, en los últimos días de diciembre del año 1931, estaba en huelga. Al tratar de restablecer el orden público, un guardia civil disparó su arma y mató a un lugareño. La reacción de los vecinos del pueblo resultó feroz: lincharon a cuatro agentes del orden.

La espiral de violencia se puso en marcha y la Guardia Civil extremó sus rigores represivos en distintas localidades en huelga hasta que en un pueblo de La Rioja, Arnedo, hubo once muertos y treinta heridos, en lo que pareció una represalia por los guardias civiles muertos en Castilblanco.

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Castillo de Castilblanco.

Manuel Azaña, presidente del Consejo de Ministros del Gobierno de España, llamó a José Sanjurjo (que era director general de la Guardia Civil), le reprochó la acción de la Benemérita, le destituyó del cargo y le pasó a la inspección general de carabineros.

Esta creciente confrontación con el gobierno por las reformas militares de Azaña le lleva a idear con algunos carlistas un levantamiento en Sevilla el 10 de agosto de 1932, donde declaró el estado de guerra. Esta rebelión sería conocida como la Sanjurjada, que tuvo éxito en la ciudad andaluza, pro fracasó en Madrid.

En represalia, el Gobierno juzgó y condenó a muerte a Sanjurjo, pero le indultó inmediatamente y le recluyó en el penal de El Duelo. Cuando Lerroux llegó a la presidencia del Consejo de Ministros, le indultó. El militar se exilió en Lisboa para ‘organizar un movimiento nacional que salvara a España de la ruina y el deshonor”, tal y como recoge Antony Beevor en su libro La guerra civil española, de obligada lectura.

Tras conocer estos episodios de la España convulsa del siglo XX, el viajero se dispone a conocer la idiosincrasia de ambos municipios protagonistas. Castilblanco es una población interesante porque todavía conserva algunas construcciones de origen árabe, principalmente en los barrios de Picocerro y Perchel, donde las clases de planta reducida, con fachadas enjalbegadas, ventanillas y cubiertas de teja árabe, son herencia de los días de dominación musulmana.

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José Sanjurjo, el segundo por la derecha.

La iglesia de San Cristóbal (siglo XV), de estilo mudéjar aunque bastante adulterado por reformas posteriores, muestra una gran nave central de arcos ojivales. Su campanario era una de las torres de la fortaleza templaria original, así como algunos de sus muros. Junto a una antigua cañada de la Mesta se alza la ermita de San Matías (siglo XVII) con atrio de ladrillo.

El origen más remoto de Castilblanco posiblemente fuera un castillo localizado en donde se encuentra la iglesia parroquial, construido, bien por los árabes o por los caballeros de Ávila, Trujillo o los mismos templarios, en la primera reconquista de Extremadura por Alfonso VII en los primeros años del siglo XII.

De Badajoz, el viajero pone rumbo a tierras riojanas. La industria del calzado convierte a Arnedo en el centro económico y social de la comarca de la Rioja Baja. En mitad de unos parajes dominados por el río Cidacos, la villa ofrece un casco viejo cuidado y de interés monumental.

Los hallazgos de piedras pulimentadas permite deducir que la ocupación humana de la zona se remonta al Neolítico. En el cerro de San Miguel, que domina la población, se asentaron los antiguos arnedanos en el periodo de transición de la Edad del Bronce a la Edad del Hierro, según demuestran los hallazgos de cerámica de pasta negra.

Con la llegada de los romanos, Arnetum se convirtió en un importante nudo de comunicaciones, gracias a la calzadas que unían Calahorra con Numancia, el Cidacos y el Alhama, y la ciudad de Varia, cuyo puerto daba salida a las mercancías de una amplia comarca.

Su mayor auge se produce entre los siglos IX y X con las luchas entre cristianos y musulmanes por el dominio de la región. El castillo de Arnedo se convirtió en el centro de una gran actividad política y militar, a la vez que social y cultural.

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Monasterio de Vico.

Durante los siglos XI y XIII Arnedo pasó sucesivamente de manos navarras a castellanas y aragonesas, hasta que en 1262, bajo el reinado de Alfonso X, quedó bajo la tutela de la Corona de Castilla.

El viajero que decida conocer a fondo Arnedo debe encaminar sus pasos hacia la calle Libertad, y si llega en lunes, debe dirigirse a la calle República Argentina para disfrutar de un mercadillo local muy animado.

Dominando la ciudad aparece el castillo (siglo IX), centro de las disputas entre árabes y cristianos durante la dinastía de los Banu Qasi hasta su toma por ancho Garcés I (siglo X) En el cerro de San Miguel se conservan restos de un poblado celtíbero y un conjunto denominado cueva de los Cien Pilares.

Desde la fortaleza se descubre una ciudad de aspecto industrial, moderna, con algunos monumentos de interés. En la vecindad de la plaza de Nuestra Señora de Vino se conserva el llamado arco del Cinto, una de las antiguas puertas medievales de entrada a la ciudad.

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Manuel Azaña destituyó del cargo a Sanjurjo de jefe de la Guardia Civil.

En torno a ella quedan casonas señoriales como el palacio de Argaiz, de estilo renacentista, convertido en un centro cultural; o el palacio de la Baronesa. Sin embargo, el mayor valor monumental de Arnedo está en sus templos. El primero, la iglesia de San Cosme y Damián (siglo XVI) La capilla de San Francisco Javier, en el mismo templo, ofrece un retablo barroco. En la capilla de la Purísima hay otro retablo con dos cuerpos barrocos bien distintos.

La iglesia de Santo Tomás (siglo XVI), con fábrica de piedra sillar, consta de tres naves cubiertas las laterales con bóvedas de crecería sencilla. La iglesia de Santa Eulalia (siglo XVI), conserva una imagen de la santa, bajo cuya adveración se alza el templo, y frescos de su martirio. Cabe destacar el retablo rococó (siglo XVIII), cuyo ático se adorna con esculturas romancistas del siglo XVI.

Dónde dormir: Ibis; Paseo de la Constitución, 97, 26580 Arnedo (La Rioja); teléfono: 941380100.

Dónde comer: Los Pescadores; Calle Reyes de España, 17; 06680 Castilblanco (Badajoz); teléfono: 924654115.

 

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

Comment(2)

  1. Felicidades por tu artículo sobre el dencadenante de la Guerra Civil en Arnedo y Calahorra así como la descripción de una visita a Arnedo. Interesante.

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