Home Entrevistas Carlos Taranilla: “El verdadero grial que adoraban los cristianos no es el de Valencia ni el de León”
Carlos Taranilla: “El verdadero grial que adoraban los cristianos no es el de Valencia ni el de León”

Carlos Taranilla: “El verdadero grial que adoraban los cristianos no es el de Valencia ni el de León”

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¿Cómo se utilizaba la escitala espartana? ¿Cuál fue el uso del alfabeto de los templarios y de los masones? Las diferentes claves y lenguajes secretos que se han venido utilizando a lo largo de la historia por gobiernos e imperios, e incluso por personajes famosos, tienen cabida en el último libro de Carlos Javier Taranilla de la Varga (León, 1956) Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo combina el trabajo en la docencia con la publicación de libros de carácter divulgativo como Breve historia del Arte, Breve historia del Románico o Breve historia del Gótico.

En la editorial Almuzara, además de Criptografía, es autor de Grandes mitos y leyendas de la Historia, Grandes enigmas y misterios de la Historia e Historia de León para niños.

¿Cuándo nace la criptografía y con qué fin?
Los primeros ejemplos de escritura oculta pueden considerarse los jeroglíficos egipcios, dentro del sistema de códigos, que es uno de los sistemas criptográficos a base de símbolos. La finalidad de la criptografía, como su nombre indica, ha sido siempre la de ocultar el contenido para terceros, en aquel caso ante los ojos del pueblo iletrado, pues solo los escribas y la clase sacerdotal dominaban la complicada escritura jeroglífica.

¿Ha sido a lo largo de la historia una poderosa herramienta para conseguir el poder o dominar el mundo?
Ha contribuido y ha sido imprescindible para las relaciones políticas, diplomáticas y los conflictos militares, su principal razón de ser.

De los que se han venido utilizando, ¿qué métodos encriptados destacaría como más efectivos?
Antes de la criptografía moderna o científica (informática), en el campo de los códigos, la Grand Chiffre de los Rossignol en la Francia de Luis XIV, que no se desencriptó hasta fines del XIX. En cuanto a los sistemas básicos (trasposición y sustitución), las sustituciones polialfabéticas a través de las tablas con alfabetos múltiples surgidas a fines del XV: Tritemio, Vigenère, así como el disco de Alberti.

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La última obra del profesor loenés se adentra en la historia de la criptografía.

¿Utilizó Leonardo da Vinci mensajes ocultos en sus obras?
Era aficionado a la escritura especular (invertida, para leer con un espejo) Quizá optó más por la simbología.

¿Qué es el Manuscrito Voynich y qué misterios encierra?
Un códice que lleva el nombre del anticuario lituano que se hizo con él en1912 y desde entonces se comenzó a investigar este manuscrito compuesto de 116 pergaminos escritos por ambas caras con grafías ininteligibles hasta hoy e ilustraciones que se han clasificado en varios grupos: herbario, astronomía, farmacia, recetas… Los análisis lo han llevado al siglo XV por la tinta y los dibujos de castillos con almenas bifurcadas propias del norte de Italia. Se han dado multitud de teorías sobre la lengua en la que está escrito (precolombino, manchú, glagolítico-eslavo, abreviaturas latinas o hebreas entrelazadas…), e incluso creado alfabetos especiales, pero no se ha podido leer más allá de 8-9 palabras que aluden a nombres de plantas. Por unas ilustraciones de mujeres desnudas con los vientres abultados bañándose en tinajas se ha querido relacionar con un manual ginecológico para damas de clase alta que seguían tratamientos de aromaterapia, pero sin mayor base.

También dice usted en su último libro que escritores como Conan Doyle, Julio Verne o Edgar Allan Poe usaron la criptografía en sus obras…
Doyle en La aventura de los hombres danzantes creó una serie de monigotes en distintas posturas, que representaban letras. Verne utilizó el alfabeto de las runas vikingas en Viaje al centro de la tierra. Por su parte, Poe retaba a los lectores a través de la prensa comprometiéndose a descifrar todos los criptogramas que le enviasen, y así fue excepto uno que luego se vio estaba mal compuesto. Escribió El escarabajo de oro, que ha sido valorado como una de las mejores obras literarias sobre criptografía combinada con técnicas de esteganografía. El protagonista, un tal William Legrande, descubre un coleóptero de oro y lo recoge utilizando un papel que había por el entorno. Al llegar a su casa, dibuja en el mismo papel al escarabajo y lo acerca a la luz para comprobar cómo le había quedado; con la fuente de calor, el dibujo de una calavera, que había figurado en aquel papel y había desaparecido, vuelve a aparecer. Sumerge posteriormente el pergamino en agua caliente y surgen también una serie de caracteres, prueba evidente de que andaba en juego una tinta invisible que con la simpatía del calor había aparecido a la vista. Se trataba de un mensaje cifrado en código.

¿Es durante la Segunda Guerra Mundial cuando más se utilizan los códigos ocultos con la famosa máquina nazi Enigma?
Sí, utilizando esta máquina electromecánica que tenía 26 teclas, una por cada letra del alfabeto, combinadas con 4-8 rotores y podían dar a lugar numerosísimas combinaciones. Al pulsar una letra, los rotores giraban una posición y la codificación cambiaba para cifrar la siguiente, por lo que incluso a dos letras iguales no tenía porqué corresponderles la misma cifra. Cada rotor o cilindro giraba 1/26 de vuelta después de cada pulsación, de manera que la posición de las conexiones iba cambiando sucesivamente. Además, el segundo cilindro solo giraba cuando el primero había realizado sus 26 giros y el tercero cuando el anterior había efectuado los 26 suyos. Así mismo, como los rodillos podían ser intercambiados de posición, el número de posibilidades aumentó hasta 105.456 alfabetos. A mayor abundamiento, como el sistema contaba con seis cables de conexión que podían conectarse a 26 lugares, resultaban 100.391.791.500 maneras distintas de conectar los cables, que multiplicados por los 105.456 alfabetos producían trillones de combinaciones diferentes. El mensaje original se recuperaba introduciendo las letras del mensaje cifrado en la máquina, la cual devolvía una a una las letras pulsadas. Los ingleses construyeron para desencriptar la enigma las Bombas, por un equipo de investigadores dirigido desde 1940 por los matemáticos Alan Turing y Gordon Welchman, contando con la ayuda de criptógrafos polacos que tiempo atrás, en 1929, habían intervenido una máquina Enigma cuando viajaba de Berlín a Varsovia.

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Taranilla también ha escrito sobre los misterios y enigmas de la historia.

¿Qué momento histórico del pasado de España considera más importante?
En el campo de las artes y las letras, el Siglo de Oro y, más tarde, la generación del 98.

¿Cuál le llama más la atención?
Esos, en una España hundida, surgieron los mayores genios.

Si tuviera que destacar un lugar con historia en nuestro territorio, ¿cuál sería?
El reino de León, que fue el más importante de la España cristiana durante la Edad Media, y Al-Ándalus, por la riqueza cultural que trajeron los árabes.

¿Y de los que ha visitado con cuál se queda?
Al-Ándalus.

Para escribir un nuevo libro, ¿qué periodo o lugar de nuestra historia escogería?
El Siglo de Oro, sale estos días uno que tengo en imprenta sobre el Barroco: Breve historia del Barroco.

¿Viajar es un placer?
Sí: ver, conocer, asimilar…

De todos los lugares en los que ha estado, ¿cuál ha sido el que más le ha marcado?
No he estado en muchos. De España, Andalucía. De Europa, París.

¿Qué lugar le gustaría visitar?
El Yucatán.

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La próxima obra de Carlos Taranilla hablará del Grial.

¿Qué lugares recomendaría para visitar sobre todo por su historia?
Toda Europa y de América, México. En Asia, Extremo y Medio Oriente.

¿Considera que España es uno de los destinos más recomendables para conocer por su pasado histórico?
Por supuesto.

¿Nos podría adelantar algún proyecto en el que está trabajando?
En junio, saldrá publicado un ensayo sobre el santo grial con dos partes: el mito y la reliquia. Con numerosas notas al pie, aclara cuál era el que los antiguos cristianos consideraban de Cristo. Ni Valencia ni León. No era de ágata como estos. Hay prueba documental de que estaba fabricado en… (en un mes) Ahora estoy escribiendo sobre temas de mi tierra leonesa.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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