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Cardona: la montaña de sal (Barcelona)

Cardona: la montaña de sal (Barcelona)

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En la linde de Lérida con Barcelona, con las estribaciones prepirenaicas en el claro horizonte, Cardona, emplazada en la comarca del Bagés, se presenta ante el viajero como una pintoresca localidad heredera de un importante e histórico pasado medieval que se remonta hacia el siglo VIII con la construcción de su espléndido castillo-palacio-monasterio.

Estrabón, geógrafo griego algo anterior a Cristo, y Aulio Gelio, escritor romano (siglo II), alabaron como una maravilla natural el filón de sal gema de Cardona, “una gran montaña de sal pura que crece a medida que se extrae”. Los romanos tenían motivos para sospechar que la sal crece a espuertas: llegaron a excavar galerías de profundidad nunca alcanzada en mina alguna.

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Castillo fortaleza de la localidad de Cardona./PMRMaeyaert

El municipio catalán acogió a los duques de Cardona, la familia más importante de la Corona de Aragón, sólo por detrás de la Casa Real, durante el siglo XV. Tres centurias más tarde, Cardona fue uno de los últimos reductos en entregarse a las tropas borbónicas de Felipe V durante la Guerra de Sucesión. Su ciudadela fortificada no pudo ser tomada con posterioridad por las tropas de Napoleón.

El viajero puede visitar ese petrificado mar azul que los lugareños llaman, en un alarde de imaginación, la Salina. Se trata de una montaña de sal gema, óxido de hierro y arcilla de grandes proporciones. Debe además internarse por los lagos subterráneos y admirar los caprichos escultóricos de la naturaleza en las estalactitas salobres de las grutas. Así como visitar el Museu de la Sal y conocer mejor la historia de esta villa catalana.

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Casa Aguilar./flamenc

Cardona es un cerro testigo que guarda la vega del Cordoner. Se presenta desde lejos macizo e impresionante con hasta tres cinturones de muros y baluartes que parecen enroscarse en torno al cerro para rematar, en lo más alto, con dos edificios contrapuestos: de un lado los verticales muros de la colegiata de San Vicente.

Del otro, la maciza torre mayor del castillo, troncocónica, impresionante a pesar de haber perdido su remate.De la fortaleza permanece una impresionante torre cilíndrica, la torre de la Minyona. Es una de las más antiguas torres del homenaje de Europa, que data del siglo XI.

El viajero que se precie acudir puede sentir la fascinación de explorar el laberinto de pasillos que la caótica superposición de estructuras ha ocasionado, desde las tres naves románicas lombardas de la colegiata, con sus alineados sepulcros de los condes y duques de la localidad, a la iglesia del siglo XI levantada sobre los vestigios de un patio romano y, un poco más allá, al claustro gótico. La colegiata tiene una nave central de casi 20 metros de altura, de las más importantes obras del románico catalán.

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Portal de la iglesia de San Miguel./flamenc

Si regresa a la entrada del castillo, después de pasar por el baluarte de San Pedro y por la garita del Diablo, nombres tan antagónicos como evocadores, puede entrar con unción en el pequeño aposento, hoy capilla, donde falleció, en 1240, san Ramón Nonato, miembro de la familia ducal de los Cardona. La fortaleza pertenece al recinto fortificado del siglo IX, hoy habilitado como Parador de Turismo. Su construcción se atribuye a Wifredo el Velloso, donde estacan la Torre Monyona y el Patio Ducal.

Con un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, también la calle Mayor, la plaza porticada y la iglesia de San Miguel merecen ser recordadas en la memoria del viajero si viaja hasta Cardona. Esta última, de estilo gótico, alberga en su interior la imagen Virgen del Patrocinio, una hermosa estatua gótica de alabastro policramado del siglo XIV, dos retablos góticos y una pila bautismal de la misma época.

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Ayuntamiento de Cardona./Jordij

El viajero tiene la opción, asimismo, de conocer los alrededores de la localidad bercelonesa, que tienen multitud de posibilidades para realizar excursiones. Casas de payés y antiguas masías salen al paso en dirección hacia el Parque Natural del Cadí-Moixeró. Cerca, las fuentes del río Llobregat configuran un paisaje que el visitante no podrá olvidar.

Otra escapada al alcance es la del Monasterio de Montserrat, popular por acoger la imagen de La Moreneta, patrona de Cataluña. Se trata de un bello monasterio ubicado en un paraje montañoso de enorme belleza. Tanto si desea alojarse en Cardona como en la capital y las localidades limítrofes de Barcelona, el viajero tiene a su disposición una amplia oferta de apartamentos a precios muy asequibles.

Si todavía le queda al viajero alguna duda para escaparse hasta Cardona, le obsequio con un interesante vídeo que sin duda acrecentará las ganas por conocerla, con el parador-castillo como principal reclamo:

Dónde dormir: Hotel Cal Violí; Crtra. Manresa, 12; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938692984.

Dónde comer: Restaurante Perico; C/ Vall 18; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938691020.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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