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Campo de Criptana (Ciudad Real)

Campo de Criptana (Ciudad Real)

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Sin duda alguna una de las escenas más célebres y mundialmente famosas de las aventuras de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es la de la lucha del caballero de la triste figura contra los gigantes y monstruos que, en realidad, no eran más que molinos de viento. Sucede en el capítulo de VIII de la primera parte de la novela. Mucho se ha especulado con el lugar que en el que tuvo la famosa contienda molinera del episodio cervantino, pero parece ser que la ciudad que más se acerca a protagonizar el escenario es Campo de Criptana, aunque hay otras que otean una estampa afín, como Consuegra (Toledo)

Es en Campo de Criptana donde el viajero encuentra un conjunto de diez molinos, de entre los cuales tres de ellos se remontan al siglo XVI, y por lo tanto bien pudieron ser los mismos que el ojo de Cervantes y, por tanto, su Quijote, pudieron ver realmente. Los molinos de Campo de Criptana se encuentran repartidos por la ladera y la cuna de una colina y están considerados Bien de Interés Cultural. Y en 1575 las Relaciones Topográfica de Felipe II señalaban que en Campo de Criptana había muchos molinos, y, por lo que sabemos, el Marqués de la Ensenada llegó a censar en 1752 treinta y cuatro molinos de viento en este municipio manchego.

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Molinos de viento de Campo de Criptana./Lourdes Cardenal

Son varios los molinos que merecen la pena rescatarse en Campo de Criptana, como el Molino Sardinero, donde en la actualidad se están llevando unas cuidadosas obras de rehabilitación. Es el único molino que se encuentra en el interior del caso urbano, e concreto en el Cerro de la Paz. Conserva la estructura y el mecanismo originales del siglo XVI.

El Molino Infante también conserva la estructura original del siglo XVI. Pertenecía a la familia Infantas, una de las más ricas de la villa. Se encuentra en la Sierra de los Molinos, muy cerca del casco urbano. Está abierto al público y puede visitarse todos los días. El Molino Burleta forma parte del triunvirato de molinos de más antigüedad, también del siglo XVI. El primer domingo de cada mes, en horario de mañana, se lleva a cabo en el lugar una representación de molienda tradicional, excepto en julio y agosto, en los que la escenificación se realiza por las noches, cuando el calor no castiga.

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Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción./Zarateman

El significado simbólico de los molinos en El Quijote es el de la lucha a favor de un ideal, un sueño, un objetivo no exento de dificultades. Otros molinos de viento a destacar en Campo de Criptana son el Molino Culebro, que alberga el Museo de Sara Montiel, originaria de la localidad; el Molino Poyatos, donde se sitúa el Punto de Información Turística; el Molino Cariari, que acoge en su interior contenidos temáticos relacionados con el cine y con Enrique Alarcón; el Molino Quimera (dedicado a Vicente Huidrobo); o los Molinos Pilón (con una colección temática dedicada al vino) y Lagarto, dedicado al mundo de la poesía.

La zona en que se encuentra Campo de Criptana fue reconquistada durante el siglo XII, pero no sería hasta 150 años más tarde cuando se unificaron los pueblos de Campo y Criptana, dando así lugar a la población que se esconde en la actualidad. En el siglo XIII el municipio pasó a manos de la Orden de Santiago.

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Campo de Criptana./M.Peinado

Entre los monumentos más destacados de la localidad manchega destacan la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, el Pósito Real, el convento de Carmelitas Descalzas, o las ermitas de la Virgen de la Paz, de la Veracruz y de Santa Ana. En su casco histórico el barrio de Albaicín hechiza la viajero con sus tejas árabes y sus casas pintadas de blanco y añil. Desde los promontorios de este barrio, auténticos miradores naturales, se divisa y admira típico paisaje manchego.

Un trayecto en automóvil permitirá al viajero visitar la denominada Poza, un manantial de aguas muy famosas entre los vecinos de Campo de Criptana. A un kilómetro de aquí se encuentra la ermita de San Isidro, construida después de la Guerra Civil en homenaje al patrón de los labradores. La ermita del Cristo de Villajos (siglo XVII) ocupa el solar de un anterior templo del siglo XIII.

El paseo en pie puede comenzar en la plaza de la Tercia, donde se alza la casa de mismo nombre. Cerca está el convento del Carmen, de fachada barroca. El edificio del pósito, del reinado de Carlos I, da paso a la plaza Mayor donde se localiza la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Dónde dormir: La Casa del Bachiller; Calle Bachiller Sansón Carrasco, 26; 13610 Campo de Criptana (Ciudad Real); teléfono: 610602174.

Dónde comer: Restaurante Las Musas; Calle del Barbero, 3; 13610 Campo de Criptana (Ciudad Real); teléfono: 926589191.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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