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Calahorra (La Rioja)

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Cabeza de La Rioja Baja, Calahorra es un pintoresco pueblo situado sobre una colina que contempla la fértil vega del río Cidacos. Cuna de los poetas latinos Prudencio y Quintiliano, dos de los hispanos que se labraron una reputación en la antigua Roma, la urbe riojana conserva importantes restos de su glorioso pasado.

A partir del siglo II antes de Cristo se produjo el desarrollo de la Calagurris Julia al pasar por la villa la calzada romana que unía Tarragona con Zaragoza, Briviesca y Astorga. Conoció varios asedios, entre ellos el de Aníbal. Tuvo un papel destacado en las guerras civiles de Roma.

Ayuntamiento y estatua de Quintiliano./ Txo

Reedificada por Julio César, Augusto le dio a la ciudad el título de Julia y concedió a sus moradores el derecho de ciudadanía. En 1336 Enrique II de Trastámara fue proclamado rey en Calahorra.

La ciudad encierra bellezas patrimoniales de envergadura, como la catedral gótica (siglo XV), con decoración interior barroca, en la que destacan una bella portada plateresca, dos notables capillas (la del Cristo de la Agonía y la del Cristo de la Pelota), la sacristía y una obra maestra de la orfebrería, la custodia denominada el Ciprés, la más antigua de España.

Catedral de Calahorra./ Ecelan

La visita del viajero debe comenzar en el paseo del Mercadal, un amplio y largo bulevar construido sobre el antiguo asentamiento de la naumaquia romana. El ajardinado paseo lo presiden un antiguo rollo de juisdicción (La Moza), y la estatua de Quintiliano.

La calle grande asciende hacia el casco viejo y desemboca en la plaza del Raso, antiguo foro romano, donde se celebra el mercado al aire libre, rodeada de edificios del siglo XVIII y la monumental iglesia de Santiago (siglo XVII), con fachada neoclásica, cinco arcos y torre rectangular de piedra.

Ermita de la Concepción./ Juanma232

Cerca, en la calle Ángel Pérez Oliván, está el Museo Arqueológico. En la plaza de las Eras se han descubierto restos de una villa del siglo I. Un laberinto de calles conduce a la plaza de San Andrés, donde se ubica la iglesia de mismo nombre (siglo XVI)

Por el arco del Planillo, antigua puerta de la ciudad romana, se sale de la plaza en dirección al mirador de Bellavista para contemplar un magnífico paisaje que abarca de la vega del Ebro a los montes de Navarra.

Crucedero-Humilladero./ Juanma232

Frente a la catedral se halla el Palacio Episcopal. Para completar la visita se puede cruzar el puente romano sobre el Cidacos y, por el camino viejo de peregrinos llegar al santuario de Nuestra Señora del Carmen, que alberga un bello retablo barroco.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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