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Borondo, la venta que inspiró a Cervantes el descanso de don Quijote (Ciudad Real)

Borondo, la venta que inspiró a Cervantes el descanso de don Quijote (Ciudad Real)

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Ejercieron la función de albergues y de puntos estratégicos en los largos viajes que se realizaban en la España del Quijote a partir del siglo XV. Las ventas o posadas son edificios que forman parte de la cultura e historia española y en Castilla-La Mancha hay unos cuantos ejemplos. Como Borondo, quizá la posada que inspiró a Miguel de Cervantes para convertirla en modelo de todas las ventas en su novela más universal.

Para el caballero de la triste figura, estas ventas simulaban ser castillos, lugares donde velaba armas antes de ser nombrado caballero, con torres y chapiteles o puentes levadizos. «La del alba sería cuando don Quijote salió de la venta, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya armado caballero, que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo». Así relata el capítulo IV de El Quijote el ánimo con que el ingenioso hidalgo emprendía su primera mañana tras haber sido armado caballero en esta venta que creyó castillo.

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La Venta de Borondo.

La Venta de Borondo, situada entre Bolaños de Calatrava y Manzanares, en la confluencia de varios caminos a escasos tres kilómetros de Daimiel, es una construcción de planta rectangular, con dos plantas y torreón en una de sus esquinas y un patio central de distribución. También es típico en este tipo de edificaciones el encalado de sus fachadas, con un portón de color rojo en su centro y cubierta de teja árabe.

Construida en el siglo XVI en el camino de Córdoba a Toledo, esta venta debió de alojar en más de una ocasión a Miguel de Cervantes cuando trabajaba como aprovisionador de aceite, trigo y cebada para la Armada Invencible, primero, y como recaudador en años siguientes, tuvo que patearse cientos de kilómetros por La Mancha y Andalucía.

Junto con los molinos de viento, los caminos y las ventas son los tres símbolos principales que aparecen en el Quijote. En la actualidad, la Venta de Borondo se utiliza como casa de labor y segunda residencia. Dejó de serla en los años sesenta del pasado siglo, y se mantiene en pie a duras penas.

De Borondo no habla El Quijote; sí de otras ventas, de otras posadas, como las de Puerto Lápice, la del retablo de Maese Pedro, cerca de Ossa de Montiel, la de Palomeque el Zurdo… Lo cierto es que la Venta de Borondo podía pasar por castillo con su torre y sus altísimas paredes, que más parecían murallas que bardas de corral, que es lo que eran en verdad.

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Fachada principal de la venta manchega./Jal2001

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha aprobado declarar Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento la Venta de Borondo. Es la primera venta de la región, de las seis catalogadas, que recibe esta protección.

Mentar las rutas por donde discurrieron las andanzas y aventuras de Don Quijote y Sancho Panza es hacerlo de las hermosas tierras de La Mancha. El viajero tiene la oportunidad de emular a este personaje de la literatura universal si realiza la ruta de El Quijote. Le llevará por lugares de notable historia como Villanueva de los Infantes, Consuegra, Campo de Criptana o El Toboso. No hay que dejarla escapar.

Dónde dormir: Pensión Dos Hermanas; Calle Sagunto, 33; 13260 Bolaños de Calatrava (Ciudad Real); teléfono: 926872897.

Dónde comer: Calatrava; Calle de los Bolaños, 3; 13270 Almagro (Ciudad Real); teléfono: 926861353.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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