Home Cataluña Besalú y la impronta que dejó en ella su comunidad judía (Gerona)
Besalú y la impronta que dejó en ella su comunidad judía (Gerona)

Besalú y la impronta que dejó en ella su comunidad judía (Gerona)

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Orillado por los ríos Fluvià y Capellades, el viajero se topa, a escasos 25 kilómetros de Gerona, con Besalú, otro de esos pueblos con encanto y balcones con geranios donde cada rincón cautiva a quien lo visita, en especial su puente medieval, su plaza Mayor porticada, la calle Tallaferro, su judería, la iglesia de San Pedro y sus murallas.

El Besalú medieval acogió una importante comunidad hebrea que ha dejado un interesante barrio en el que además de las pintorescas callejuelas se han conservado los baños rituales del siglo XI que captaban el agua del río y la templaban con la de una fuente termal hoy agostada.

El puente románico da la entrada a la Besalú medieval./Jaume

Su historia, su pasado y su tradición hebrea han permitido a Besalú ser merecedora del título de Ciudad Judía 2012, de la Red de Juderías de España.

El Besalú medieval creció como centro comercial, como punto de encuentro entre ganaderos, agricultores y artesanos. La localidad se desarrolló a partir de su castillo, construido sobre la colina donde se encuentran los restos de la Canónica de Santa María, un monasterio del siglo X.

Bisuldunum de nombre original, la actual Besalú comenzó a adquirir importancia como capital de condado independiente después de la muerte de Wifredo el Velloso en el año 902. En 1111 el condado de la localidad pasó a la casa de Barcelona.

En el casco antiguo se concentran los bares donde poder descansar.

Esta antigua villa condal, declarada monumento histórico artístico, posee una hermosa plaza porticada de la que parten estrechos viales y calles que recuerdan su antiguo esplendor en el Medievo. Es del siglo XVI y en ella se localiza el Ayuntamiento, entre otros inmuebles.

Vinculado al monasterio de Sant Pere, y tras este, se encuentra el antiguo Hospital de Sant Julià (s.XII) que se dedicaba a albergar a los peregrinos y los pobres de solemnidad, y estaba dotado de una sobresaliente iglesia medieval. Destaca por su monumental portada románica.

Deambulatorio del monasterio de San Pedro./michelglaurent

De su rico patrimonio arquitectónico cabe destacar los edificios civiles de la Curia Reial, la Casa de la Vila, la casa de los Arcs y la casa Llaudes, pero lo más hermoso que tiene Besalú son sus iglesias medievales. Aparte de la de Sant Pere, benedictina, sobresalen otras dos, como San Vicenç (siglo XII), de transición al gótico, y Santa María (siglo XII).

La Colegiata de Santa María tiene su origen en una sencilla capillita que estaba en el recinto de la desaparecida fortaleza la Alta Edad Media. Entre 1017 y 1020 fue sede provisional de la efímera diócesis de Besalú, cambiando la advocación de Sant Genís y Sant Miquel por la de Santa María. Desde el siglo XII, con la llegada de una comunidad de agustinos, se afrontaron obras de envergadura; pero en el siglo XVI perdió la categoría de catedral y pasó a ser colegiata.

La de Sant Pere, que fue templo abacial de un monasterio benedictino, se distingue por sus hermosas esculturas de la fachada y los capiteles interiores. Así mismo, vale la pena visitar los antiguos baños rituales judíos, mikwà, erigidos en el antiguo Call o judería.

Iglesia de San Pedro./michelglaurent

Otra no menos bella estampa que tiene Besalú, una de las más célebres de Catalunya, es la que muestra el magnífico puente románico fortificado sobre el Fulvià. Cuenta con siete arcos y mide 145 metros de largo. Es una de las estampas más célebres de Cataluña. En el tramo central se conserva una torre en la que se cobraba al viajero el llamado pontazgo, como peaje para cruzarlo. Fue dinamitado en 1939, por lo que debió de ser ser reconstruido.

Para el viajero amante de la naturaleza, Besalú ofrece la posibilidad de practicar senderismo; y es que el municipio es atravesado por numerosas rutas, entre las que destaca la Ruta del Pirineu Comtal.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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