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Atienza (Guadalajara)

Atienza (Guadalajara)

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Aunque su espíritu combativo no sea hoy tan recordado como el de Numancia, Atienza representó otro importante quebradero de cabeza para los romanos. Avanzando en la historia hasta la Edad Media, su patrimonio se vio enriquecido por su posición estratégica entre los dominios castellanos, aragoneses y musulmanes. Preserva un patrimonio artístico de primer nivel acorde con las más de 10.000 almas que albergó durante la Edad Media. Hoy apenas sobrepasa los 500 habitantes.

Al noroeste de Sigüenza, por la C-114 surge Atienza, cuyo nombre deriva de la ciudad celtíbera de Tulia o Tythia dominada con posterioridad por los romanos. En tiempos de los árabes recibió el nombre de Tyzia, Aticzia y Atincia. En el siglo IX la reconquistó Alfonso III. Durante algún tempo perteneció al rey de Navarra pero el contestable don Álvaro de Luna la reconquistó para Castilla. Enrique IV la entregó a don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque.

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Panorámica de Atienza, con los restos de su castillo al fondo.

Del castillo de Atienza solo queda la puerta de entrada norte, mientras que la iglesia de San Juan del Mercado fue iniciada en el siglo XII en estilo románico y más tarde remodelado según los cánones renacentistas. El Cid Campeador dijo de Atienza que era “una peña muy fort”, refiriéndose al omnipresente castillo medieval que recorta su silueta en el horizonte castellano desde hace muchos siglos.

Atienza gozó de gran prosperidad en el siglo XV, llegando a contar con 12 iglesias. La villa, que es citada en el Cantar de Mio Cid, destaca por ser un conjunto amurallado de calles porticadas y numerosas casonas que preservan su entramado de madera o los escudos blasonados en fachadas recias que no han cambiado en 500 años. La plaza del Trigo o del Mercado es una forma fabulosa de comprender Atienza en toda su magnitud, así como la iglesia de San Bartolomé, acondicionada además como originalísimo museo paleontológico en la planta de arriba.

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Un paseo por el casco histórico de Atienza transportará al viajero al pasado./manuel delgado tenorio

Su casco histórico, que está declarado Bien de Interés Cultural, sobresale por las murallas que lo bordean (siglos XI-XIII) que evoca la vocación militar y fronteriza del municipio. Se conservan restos y alguna que otra puerta, como el arco de la Guerra o la puerta de Arrebatecapas, de arco apuntado y columnas adosadas con remate e capiteles románicos.

En arquitectura religiosa, ha conservado en parte varios templos románicos: los de la Santísima Trinidad (1200, siglos XV-XVIII), San Gil (siglos XIII-XVI) y de Nuestra Señora del Val (siglos XII-XVI). Otros edificios religiosos son la iglesia arciprestal de San Juan (gótico-renacentista, siglos XV-XVI), el convento de San Francisco (gótico, finales siglo XIV) o la iglesia de Santa María del Rey (siglo XVI) Esta última es la más antigua de Atienza, convertida en cementerio.

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Plaza del Trigo de Atienza./manuel delgado tenorio

En arquitectura civil sobresale la Casa del Cordón (gótica, siglo XV) y el hospital o convento de Santa Ana (siglo XVIII), además de las numerosas casonas blasonadas del siglo XVI. El Ayuntamiento (siglo XVIII) muestra arcos de medio punto y balcón. Mientras, el hospital de Santa Ana (siglo XVIII), barroco, alberga en su capilla un Cristo del perdón de Luis Salvador Carmona.

El domingo de Pentecostés, la primavera riente en el campo, se celebra en Atienza ‘la Caballada’, seguramente la fiesta más antigua de España (se remonta a 1162) Los mozos del pueblo cabalgan hasta la ermita de la Estrella y después del jolgorio, la procesión y la comida campestre, cuando fenece la tarde, regresan al pueblo algo menos enteros que por la mañana. Lo que se conmemora es la defensa por los de Atienza del rey niño Alfonso VIII, al que unos arrieros del pueblo hicieron pasar por hijo suyo para salvarlo de las garras de los infantes de Castro y de Lara.

La provincia de Guadalajara descubre al viajero otros interesantes lugares con historia. Si de pasado visigodo quiere empaparse, la recomendación pasa por visitar Zorita de los Canes, donde se encuentra el yacimiento de la única ciudad visigoda conocida en Europa: Recópolis. O bien, si lo que se prefiere es conocer parte del legado templario que abunda en la península ibérica, nada mejor que acudir hasta Torija.

Dónde dormir: Santa Ana; Berlanga, 4; 19270 Atienza (Guadalajara); teléfono: 949399337; reservas@hotelconventosantaana.com.

Dónde comer: Casa Encarna; Plaza Bruno Pascual, 0 s-n; Atienza (Guadalajara); teléfono: 949399332.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

Comment(2)

  1. “Los mozos del pueblo cabalgan hasta la ermita de la Estrella y después del jolgorio, la procesión y la comida campestre, cuando fenece la tarde, regresan al pueblo algo menos enteros que por la mañana”.
    Me parece que esta apreciación es demasiado subjetiva. Ni son mozos del pueblo ni la entereza desaparece con las horas. Los miembros de la Cofradía de la Santísima Trinidad derrochan saber estar durante todas las celebraciones (por cierto, son bastantes más que esta de La Caballada.

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