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Almazán: Corte de pretendientes, príncipes y reyes en la frontera (Soria)

Almazán: Corte de pretendientes, príncipes y reyes en la frontera (Soria)

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A escasos 35 kilómetros de la capital soriana se enclava Almazán, una villa medieval de noble realengo. Antaño ciudad fronteriza entre el mundo cristiano y árabe, se convirtió, a lo largo del tiempo, en lugar clave para los reinos de Castilla y Aragón.

Almazán significa en árabe ‘plaza amurallada’, nombre apropiado para un lugar muy disputado entre cristianos y árabes.

Alfonso I la repobló y le dio el nombre de Plasencia, que no se impuso al árabe de Almazán. La Reconquista no trajo paz a la villa, que conoció las disputas entren los reinos de Castilla y Aragón, y las no menos de Sancho el Fuerte de Navarra, que asoló el territorio en el siglo XII.

Puerta de Herreros, una de las entradas a Almazán./Zarateman

En el siglo XIV se asentó en la villa Pedro I el Cruel y a su muerte Enrique II de Trastámara cedió la población al francés Bertrand Du Guesclin. En 1388 la villa fue parte de la dote entregada a Catalina de Lancaster (nieta del asesinado Pedro I de Castilla) al casarse con el infante Enrique (nieto del asesino de aquel, Enrique II)

En 1707 durante la Guerra de Sucesión, Almazán fue saqueada, y la misma suerte corrió a principios del XIX en manos de las tropas napoleónicas. Aquí murió el dramaturgo Tirso de Molina en 1648, en concreto en el convento de la Merced y se supone que su cuerpo yace en el cementerio conventual.

Iglesia de San Miguel./Zarateman

Las murallas actuales corresponden a la época cristiana. En su cinturón destacan tres puertas de las diez que poseía la localidad soriana: la puerta de la Villa, que da paso a la plaza; la de los Herreros y, en la parte alta, la puerta de Berlanga, donde aún se observan las almenas.

Si se llega por las carreteras de Zaragoza, Madrid o Burgo de Osma puede dejarse el coche en la calle General Martínez y cercanías, para desde allí subir hasta el recinto amurallado.

A orillas del Duero se contemplan parte de las murallas y el palacio de los Hurtado Mendoza (siglo XVI), donde sobresale una galería compuesta por once arcos de medio punto sobre pilares decorados.

Puerta de la Villa./Zarateman

En la Plaza Mayor se alza también la iglesia de San Miguel (siglo XII), el reclamo más destacado de Almazán. Está declarado Monumento Nacional. Consta de una sola planta de tres naves separadas por columnas cruciformes. Frente a la iglesia se alza la estatua de Diego Laynez, compañero de San Ignacio de Loyola.

También en la Plaza Mayor el viajero contemplará la imponente fachada del Palacio de los Condes de Altamira (de estilo gótico isabelino con una portada renacentista añadida en el siglo XVI) residencia ocasional de los Reyes Católicos.

La iglesia de San Vicente, de estilo románico, conserva su portada y ábside decorado con modillones y rollos. Más interesante resulta la iglesia de Nuestra Señora del Campanario (siglos XIII-XVIII)

Puerta del Mercado./Zarateman

Otras dos iglesias que también puede visitar el viajero son la de San Pedro (siglo XVII), de tres naves y un retablo mayor barroco, y la de Santa María de Catalañazor, del siglo XII, con restos románicos.

Cerca del puente sobre el Duero debe mencionarse la capilla de Jesús Nazareno, patrón de Almazán, con una bella portada.

Después de recuperar fuerzas se recomienda volver a los miradores sobre el río de donde parten unas escaleras que permiten el descenso de la colina del casco antiguo a un paseo paralelo al río con una pasarela que sustituye al puente medieval.

En el Parque de la Arboleda se encuentra el Museo de Escultura al Aire Libre con piezas de artistas significativos, como Miguel Isla, Seiji Mizuta, Hans Reinders, Steffen Bachmann o Seung-Woo Hwang.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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